Un gran físico Robert Oppenheimer nos deja este mensaje:

"Lo que es nuevo es el carácter masivo de la disolución y de la corrupción de la autoridad espiritual y temporal al interior de cada sociedad.

Vivimos en un mundo cada vez más abierto y ecléctico de más en más.

Sabemos demasiado para que un solo hombre pueda saber mucho; nuestras vidas son muy diferentes como para sentir realmente la solidaridad de nuestras tradiciones, las artes y las ciencias nos separan al mismo tiempo que nos unen.

La irreversibilidad del saber nos obliga a no volver al pasado. No es imposible ignorar un descubrimiento, de volveremos sordos a la voz de los pueblos extranjeros, de aceptar las culturas del oriente detrás de la doble barrera de los océanos y de nuestro rechazo de comprender.

Jamás las diferencias, las complexidades, la riqueza del universo que nos es accesible no habían amenazado tan directamente el orden tradicional de cada sociedad…"

Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



Yo les aporto mi mensaje y deseo expresarlo de acuerdo con los tres niveles siguientes:
  • Lo mental y la prosa,
  • Lo emocional y la poesía,
  • El silencio y la acción.

***

En La Ciencia y el Método, Henri Poincaré escribe: «el científico digno de ese nombre, sobre todo el geómetra, experimenta ante su obra la misma impresión que el artista; su gozo es igual de grande y de la misma naturaleza. Si nosotros trabajamos, es menos por obtener resultados positivos a los cuales el vulgo nos cree adheridos únicamente, que para sentir esta emoción estética y comunicarla a aquellos que son capaces de experimentarla.»

***

Si el artista aspira a lo bello, el científico aspira a lo verdadero. Ambos dos se encaminan pues hacia las alturas, paralelamente al moralista que asciende la dulce montaña de lo bueno, y al místico que escala el pico glacial de lo absoluto.

Si creemos lo que nos dicen los sociólogos, el arte al principio no habría sido otra cosa que magia, antes de transformarse en rito religioso.

***

¿Acaso lo bello y lo útil pueden conjugarse?

El ingeniero, el obrero se proponen realizar un vehiculo, una máquina útiles y no parecería que se preocupen por la belleza.

***

Si hay que creer a los románticos y sus discípulos, lo bello puede devenir útil.

La obra de arte expresa una individualidad y adquiere su belleza gracias a su logro, la ciencia la adquiere gracias a sus recursos siempre novedosos.

A través del arte, tomamos conciencia de la grandeza permitida al individuo; a través de la ciencia, tomamos conciencia de la grandeza permitida a nuestra especie. Y el titánico esfuerzo colectivo hacia lo verdadero no es menos admirable que el patético esfuerzo del solitario hacia la belleza.

***

Cualquiera que sea el entusiasmo que puede inspirar lo que es considerado como el progreso, nos vemos obligados a constatar, tal vez con pesar, que la ciencia y sus aplicaciones en todos los dominios desempeñan un papel cada vez más importante y parecen tender a suplantar el arte y la poesía.

En efecto, la ciencia desarrolla el espíritu de precisión y el espíritu positivo. Ella se opone pues a los sueños, al misterio, a la ficción que son la fuente de la poesía y del arte.

Con el espíritu de precisión y el espíritu positivo se desarrollan las tendencias utilitarias que pueden determinar un desconocimiento del valor y de la belleza del arte y de la poesía.

Al contrario, el científico hace avanzar el progreso. Aporta al mundo mejoras técnicas que tienen frecuentemente por resultado facilitar, aligerar trabajos hasta entonces penosos.

Realiza inventos, descubrimientos (serums, vacunas, tratamientos para las enfermedades). En ciertos casos, el científico aparece como un benefactor de la humanidad.

***

Sin embargo, a pesar del desarrollo cada día mayor de las ciencias, el arte y la poesía no han desaparecido completamente de nuestra vida.

Si bien han tomado a veces formas nuevas, se siguen afirmando: en arquitectura, en pintura, en escultura, en modelado, en poesía, en música, y nada hace prever que el genio humano deba apartarse definitivamente de esta dimensión.

Las obras de arte encuentran aún, y seguirán encontrando, aficionados de un gusto muy certero y capaz de hacer verdaderos sacrificios para obtenerlas.

***

Así pues, el arte y la ciencia no se oponen radicalmente. El espíritu positivo no excluye definitivamente la aspiración a los sueños.

La poesía seguirá viviendo hasta tanto el corazón humano sea capaz de amar, admirar y sufrir.

Las disposiciones que reclaman la ciencia y las que exige el arte o la poesía pueden encontrarse reunidas en una misma personalidad. Leonardo de Vinci, por ejemplo.

La ciencia puede completar el arte y la poesía sin destruirlos.

Lo que acabo de escribir no es sino la prosa. ¿Acaso el pensamiento se ha expresado apoyándose en la reflexión?

***

Pero ahora quiero derivar hacia un discurso emocional en el que se podrá manifestar la poesía más allá de su expresión métrica.

Un discurso en el que se percibe el modo de proceder de la acción al igual que el silencio meditativo que parece conducir a situaciones alternativas. A veces es el silencio que engendra la acción y otras veces es lo emocional lo que engendra la belleza poética de la imagen.

***

Veamos en este diálogo:

¿Por qué ese silencio amenazador?

Porque nada puede ser dicho sin expresar una realidad profundamente dolorosa, sensible, llaga abierta y flagrante. Pero si lo mental se mezcla en ello, la palabra surge fría y afectada. Nada que ver con la profunda fuerza poética de lo emocional que dice: «Pues bien, te amo, yo no estaba bien sino en tus brazos, jamás supe escuchar el peligro de perderte. Pues bien, vida mía, tú no me debes nada, yo tampoco, estamos en paz».

***

Lo mental diría simplemente en un lenguaje de prosa: « Me voy, cuídate bien, gracias por todo».

Y el otro que recibe la palabra, ¿caso no clama el sufrimiento emocional de abandono? Diciendo: «¿Por qué la nada del olvido? En ti se encontraba mi paraíso: ¡Y yo lo creía eterno!»

***

El tema me obliga a contemplar mis heridas. ¡No hay nada de poético en mis silencios, en mi frialdad aparente! ¿Cómo pudiste partir en esa fuga irracional, que me conduce a cubrirme de indiferencia? Pero no he podido amar de nuevo. Me lancé pues a la acción y al silencio meditativo. No me atrevía más a evocarte. Ahora tú continúas yéndote sin ni siquiera emocionarte y yo te espero y escribo para ti este cuento, que se titula «Tentación de un poeta», por que tú habías despertado en mi la necesidad de expresarme a través de un poema. ¡Recuerdas mi libro «Cuentos de marea alta»! ¡Para ti era un homenaje a aquel que tú podrías haber sido! No comprendo como pude guardar en mí mi sufrimiento tan largo tiempo.

***

Todo en mi expresión tenía el aire de ser mental y prosaico, para poder guardar las apariencias de una fuerza que me mina.

¡Si, las apariencias!… Lo mental ha ganado la partida. Estoy quemada hasta perderme en situaciones de acción sacrificial, en un actuar permanente. Jamás he abierto, ni siquiera ante otra persona, incluso sensible, mi archivo secreto, el archivo de mi fragilidad emocional.

***

El silencio y la acción han hecho de mí alguien en apariencia fuerte y humana, pero liberado de las amenazas emocionales.

***

No he gritado más, no he llorado más. No hacia sino la ley irreversible de mi super ego. Mi mensaje a mí misma, lo escribí el 22 de julio. Hay momentos en los que lo mental me devora. Pero no quisiera partir de esta vida sin salir de mi prisión emocional, en la que estaremos siempre juntos.

Prosaicamente tú me traes frascos de miel, botellas de agua…

La vida pasa. Tú no logras declinar más que a través de la acción tu amor por mí, en este más allá que se desata en el tiempo. ¡Y yo tampoco! ¡Mi amor hacia ti!

Pero tu acechas en mis escritos, toda posible alusión a esta historia, que se vive en el silencio de los imposible.

En fin, escribo que te amo entre dos chubascos, cuando los rayos del sol de tu presencia evocan en mí el ser que yo fui un día y que se había liberado en los poemas.

Ningún estado de ánimo, salvo viéndote siempre regresar para partir. Mi alma escribe el poema de amor que no escribiré jamás… en el silencio.

Escrito en Londres el 15 de agosto de 2015.
Hace frío.
Estoy en Londres
adonde nunca había ido contigo salvo hoy.
Y aún te busco…
Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



Se me ocurre que la situación en Europa se está poniendo difícil: alta tasa de desocupados, (muchísimos son jóvenes y de estos muchos también capacitados, otros son NI), envejecimiento de la población europea con baja tasa de reproducción, alta tasa de reproducción entre los emigrados, doble soporte impositivo (los ciudadanos europeos deben mantener a los elencos políticos nacionales y a los de la Comunidad (más sus prebendas, asesores, tarjetas de crédito, movilidad y tantas otras bellas cositas), y finalmente las el cambio climático que siendo para todo el mundo incidirá, sin dudas, en Europa alterando su actividad agropecuaria.

¿Será consecuencia de la Maldición de Malinche? 

***

La Maldición de la Malinche

Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
Eran los hombres barbados
de la profecía esperada
Se oyó la voz del monarca
de que el dios había llegado.
Y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.
Iban montados en bestias
como demonios del mal
Iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.
Sólo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
Y al mirar correr la sangre 
se llenaron de vergüenza.
Porque los dioses ni comen
ni gozan con lo robado
Y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.
Y en ese error entregamos
la grandeza del pasado
Y en ese error nos quedamos
trescientos años esclavos.
Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
Nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.
Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
Y damos nuestras riquezas
por sus espejos con brillo.
Hoy, en pleno siglo veinte
nos siguen llegando rubios
Y les abrimos la casa
y les llamamos amigos.
Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
Lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.
Tu, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
Pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.
Oh, maldición de Malinche,
enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?

Fuimos juntos, Graciela y yo,
a realizar nuestras carreras de sociólogos
y seguimos estudiando la vida que pasa.
Eduardo Baleani, sociólogo



Llego la palabra en viaje desde el alma.

Llego el susurro en viaje desde el corazón.

Llegaron las preguntas en viaje desde la mente.

Llegaron en viaje desde el cuerpo los gestos y las miradas.

Y aún así decodificar los mensajes precisó de un acuerdo.

Se eligió un momento de tibieza en el que el alma, el corazón, la mente y el cuerpo respiren al unísono para arroparse con el mismo manto y el coro comenzara a vibrar.

Fue necesario sentir el manto del espíritu en nuestros hombros para que el mensaje fuese claro, propio y apropiado.

Apropiado a las circunstancias vitales que atravesamos y apropiado para poder comprenderlo sin atribuirle las distorsiones que nuestros prejuicios disponen.

Ese mensaje que es un propósito de existencia tiene un tempo, una cadencia, una circularidad que se asienta en las preguntas, respuestas, incertidumbres que van marcando nuestro devenir.

Que significa vivir, respirar, tocar, sentir, mirar, construir… que significa estar aquí, ahora, en éste planeta azul…ínfimo e infinito en el multiverso?

Cuanta inteligencia se precisa para destrabar animosidades, destrezas, libertades, cualidades para reconocer que somos, y quienes somos.

Una inteligencia sensorial e intelectual que abra la puerta a nuestras potencialidades y pongamos en marcha alguna o algunas de ellas.

¿Miramos nuestras manos y nos preguntamos cuantas caricias hemos podido hacer hasta aquí?

¿Miramos nuestros pies y nos interrogamos por los caminos, pueblos y ciudades recorridos?

¿Posamos nuestra mirada en los libros acumulados en la biblioteca y nos preguntamos que hemos asimilado y hecho propio de aquellos que hemos leído y nos hemos informado?

Nuestras consultas están pobladas de voces que han venido a nuestro encuentro buscando consuelo, apertura a la historización de sus vidas, o simplemente un estar armónico en sus vidas.

¿Hemos colaborado con esas voces, con esos seres que han depositado esa confianza en nosotros?

¿Hemos colaborado con nosotros mismos sintiéndonos honestos, dignos, diligentes y amorosos, propicios en el momento indicado y el lugar oportuno para que nuestra propia escucha tuviera lugar?

Esa escucha preciosa de nuestra voz interior que se hace exterior, que se asienta en nuestra piel, en nuestros gestos y miradas y que aprende a manifestarse con cautela y plenitud.

Cautela al no contarnos todo nuestro propio saber en un instante y plenitud al permitirnos reconocernos en lo que escuchamos.

Somos lo que vamos produciendo.

Y los mensajes tienen la inmensa virtud de ser la muestra viviente de que la vida es movimiento.

No cualquier movimiento, un movimiento alineado, corporativo en la escucha del cuerpo, la mente, la emoción y el espíritu.

Porque esos mensajes que no siempre son idénticos, si son semejantes.

Son semejantes en la capacidad de abrir las infinitas puertas hacia nosotros mismos.

Son semejantes al convidarnos a acercarnos a nuestro entorno con la fortaleza y la confianza de sabernos íntegros y gozosos por ser quienes somos y vivir acorde a quienes somos y que somos.

Esos mensajes nos hacen comprender que las diferencias existen y son parte de nuestras vivencias y experiencias.

No todo lo valido para otros seres lo es para nosotros.

Pero lo que es válido para cada uno de nosotros es ser capaces de vivir en libertad y con libertad.

Los mensajes dan golpecitos desde nuestro ser para abrir las puertas de la personalidad pidiendo permiso para entrar.

Son mensajes que tienen la cualidad del amor y la bondad.

Mensajes móviles, danzantes, anticipatorios o recordatorios…

"somos seres del multiverso caminando por el planeta azul, llevando y trayendo las noticias del multiverso al planeta azul, y del planeta azul al multiverso".

"somos creación y creatividad".

Lic. Rut Cohen



Conocí muchas personas en mi vida que además de interpretar el lenguaje común que todos manejamos de nuestro idioma como también así algo de otros idiomas, le prestan atención a otras supuestas fuentes de comunicación, como lo son las "señales" de las estrellas (horóscopos), la de las cosas (presagios interpretados por las cosas que nos rodean) como así también el mensaje de los actos que nos suceden, fallidos o no.

Con este último tipo de mensaje como fuente de "adivinación", conocí a alguien muy aferrado a estas interpretaciones. Por ejemplo si no ocurría algo que esperaba, decía: si no fue "por algo será". Si bien ocurría lo que se deseaba, decía: si fue bien "por algo será".

Siempre me llamó la atención ese tipo de pensamiento, y hasta llegué a pensar que podría estar en lo cierto, porque puede llegar a ser que algo no suceda y eso evite males mayores. Es como pensar que hay alguien o algo que lo cuida a uno y "evita" que sucedan cosas malas y deja que pasen cosas buenas.

Sin embargo y a pesar que me resultó intrigante la mecánica de pensar así, empecé a ver que a la persona en cuestión, no siempre la iba bien en la vida. Es decir que el "por algo será" no precisamente tenía la firme intención de proteger contra lo malo y propiciar lo bueno.

Es más yo diría que a esa persona le iba peor de lo que pensaba. ¿Entonces cómo saber si las señales que uno encuentra en el camino son para advertir un mal paso o para desviarnos de estar mejor?

Así planteado no lo sé. Lo que sí me quedó claro es que el mensaje de los actos certeros o fallidos no sirve para guiar nuestro camino. A veces es mejor insistir en una actitud a pesar de que se presenten obstáculos o "señales" que desaconsejen dicha dirección. Como pude observar en muchos otros casos, enfrentar problemas suele llevar a que logremos mejor situación en la vida.

Con respecto a los horóscopos como fuente de mensajes y consejos, cuando era niño, llegué a pensar que eran fuente fidedigna de información. Tal vez el entorno en que crecí me hizo pensar así. Todas las personas que conocí tenían en cuenta el horóscopo. Me llama la atención ahora y después de muchos años, haber crecido en esa cultura, porque hoy ni yo ni los que me rodean tienen en cuenta "lo que dicen las estrellas". No se si será algo generalizado de las culturas haber perdido la adicción por interrogar a las estrellas, pero no cabe duda que fue cambiando nuestras fuentes de lectura de los mensajes que se nos presentan para dirigir nuestras vidas. Había incluso en televisión muchos programas de astrólogos y hoy en día dejó de verse eso en la televisión argentina al menos.

Sin embargo muchas culturas antiguas interpretaban las estrellas, y no podría juzgar si les iba bien o mal, ya que no sé si tal vez aprendieron a "leer" mejor que nosotros los cielos. Es difícil decir que la astrología no sirve, al menos por respeto a las culturas que tanto la usaron en el pasado. Hoy parece que no "leemos" bien sus mensajes porque sino sería una practica más extendida en nuestra cultura.

Y por último los mensajes de las cosas que están llenos de mitos urbanos y no creo valga la pena interrogar para darse cuenta que provienen de diferentes fuentes y tiempos como para considerar algún mensaje válido en ellos. Mas que nada me refiero a esas señales que dan los fenómenos naturales o los animales respecto a cosas particulares de cada uno, cosas de la vida de cada uno.

Estos tres tipos de mensajes y tal vez muchos otros más, y que están cargados de interpretaciones rígidas "de tabla" me parece que no tienen poder para guiar nuestras acciones.

Sin embargo pienso que si descartamos las interpretaciones culturales de esas "señales" y hacemos el esfuerzo de darles una mirada personal y objetiva, que parta de un sentimiento y una conciencia abierta y libre, tal vez entonces podamos encontrar significados profundos y reveladores que si bien tal vez no sirvan para dirigir nuestras vidas, puede que la hagan fluir más fácilmente y nos lleve hacia el camino de cumplir con nuestras metas espirituales, que están certeramente escondidas en el interior de nuestro espíritu.

Licenciado Alejandro Giosa



Hace tiempo que espero una señal, una enseñanza, algo que me sirva de brújula en el oscuro mar de la duda.

Todas las doctrinas me han traicionado, marcando un rumbo indeseable que se evidencia en el estado de cosas al que hemos arribado.

Como es posible que la gente continué defendiendo enfervorizada ideas que tienen miles de años y el tiempo suficiente para probar que no sirven de nada, que sólo han generado más violencia, más pobreza, más sufrimiento.

"No son las ideas es la gente", me susurra el sentido común.

Cuando leo los evangelios, no encuentro suficiente evidencia de que Jesús quisiera fundar una iglesia, más bien me parece que venía con una misión que poca gente podría comprender, pero que no se trataba de enseñanza o de alguna doctrina de liberación. ¿De dónde salió la idea de que llegó para liberarnos del pecado? Por ahora, el resultado ha sido la creación de una de las instituciones más sangrientas de la historia de la humanidad, más aún que el nazismo o el islamismo, una religión que nos trajo dos mil años de atraso y violencia y que, aún hoy en día, esconde recursos inexplicables, como una fortuna que podría eliminar el lambe en el mundo dos veces, una de las mas grandes fábricas de armas y oscuras prácticas sexuales en sus aposentos.

Y su copia Pentecostal, la iglesia de los pobres que ha enriquecido a algunos pastores, pero que es tan miserable en sus propósitos que sólo alimenta la arrogancia espiritual y la envidia.

Del islamismo podría decir otro tanto.

En cuanto a los gigantes de oriente, el budismo y la Vedanta, poseen las claves y la enseñanza, pero su propósito se ha ido ajustando a la necesidad del pueblo y ya sabemos esa necesidad es hambre y quieren satisfacerlos orando.

El ateísmo, por su parte, es un intento de cortar los lazos de la mente con el espíritu. Lo que la gente no sabe es que la mente (especulativa) no nos pertenece, es un sub-producto del mundo material y que aquellos que niegan al espíritu están mutilando su cordón de plata.

A eso vamos entonces.

Claro que todos hemos olvidado que somos viajeros galácticos, navegantes enviados por el Sol Central de todos los universos, puestos ahora sobre la nave Tierra.

Estamos agotando las reservas de la nave y el viaje dura mucho más una eternidad.

No hemos aprendido a regular nuestra expansión y le entregamos el mando de la nave a siete capitanes que están dementes.

Eso dice mi cuaderno de Pitágoras.

CUADERNO DE PITÁGORAS

  • Fecha espacial desconocida, coordenadas también desconocidas. Razón: exploración de nuevos universos dimensionales.
  • Seguimos reproduciéndonos como conejos.
  • No enseñamos a nuestros hijos otra cosa como no sea a ser ambiciosos, competitivos e irrespetuosos.
  • Seguimos haciendo pruebas de guerra dentro de la nave, deteriorando la nave.
  • Habiendo energía disponible en el Sol, estamos usando los tanques de reserva de la nave, cuyo combustible es contaminante.
  • Se ha deteriorado notablemente la educación, no por falta de recursos, sino porque el capitán de la nave considera que no necesitamos tripulantes educados.
  • Los alimentos escasean en casi toda la nave, excepto en el puente, se han establecido nuevos alimentos que podrían esta produciendo enfermedades entre la tripulación.
  • El puente ha planificado una serie de eventos amenazantes para la integridad de la nave con el fin de lograr mayor disciplina entre los tripulantes.
  • Los de la sala de maquinas se creen superiores a los del puente, estos a todos los de cubierta y maquinas, los de cubierta se odian entre sí, los navegantes se aprovechan de todos y hay un grupo muy grande que no hace nada eso sí todos coinciden en odiar a los judíos.

La nave obviamente, está condenada. Pero ¿quién es su comandante?

Con diferentes nombres, la gente adora a un único Dios, el cual aparece en sus "textos sagrados" con clara evidencia de comportamientos psicopáticos y antisociales.

Algunos científicos han descubierto, por estudios arqueológicos, que este Dios es un impostor, pero la academia se ha burlado de estos científicos y condenado sus conclusiones, mismas que, de todas maneras, son poco difundidas.

Sin embargo, yo recuerdo quién soy, desde antes de subirme a esta nave; desde antes, también, a que ese "Dios" haya sido dado a luz. ¿Por qué hace esto con la nave? ¿De donde viene su envidia a la Fuente, al Sol Central?

Con toda esta parafernalia de dudas, cerré mis ojos y fui al centro de mi mismo (que es la fuente de donde surge todo) y allí pregunte.

El mensaje recibido es éste:

Quita tu mirada de la nave, tú no estás allí, no hay comandante, ni universo que explorar. Vuelve a casa.

Guaynabo, Puerto Rico, agosto del 2015
exclusivo para «S.O.S. Psicólogo»
Juan Carlos Laborde



«Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía»

La gata llegó corriendo y se sentó sobre Marta. Daba tranquilidad observarla, acurrucada ronroneando de felicidad. Corrió hacia ella como si la hubiesen llamado a comer su alimento preferido.

Marta la acariciaba posando en ella sus ojos como el mejor paisaje. Luego levantó la cabeza y me dijo» Nada a Nadie, no hay culpa en nadie», pero el mensaje no guardaba relación alguna. ¿Cómo podía yo detectarlo, si me había invitado a tomar el té para hablar de naderías?

En el centro de la mesa había un hermoso ramo de rosas recién comprado que invitaba a una conversación feliz, y la mesa estaba puesta, pronta a jugar a las visitas.

Nos sentamos a conversar. Me habló de la peluquería, de su cambio de look y del último libro que había leído, hasta me pidió recomendación sobre otro para comprar. Podría decirte que por unos instantes la vi muy entusiasmada.

Me llamó la atención lo linda que estaba. El pelo le brillaba más que nunca, su cutis y su vestimenta parecían el de una muñeca aunque su mirada era esquiva.

En ningún momento me miró a los ojos, entonces me pregunté «¿Qué pasa?».

Hablamos de tonteras ¿Recordás la reunión del viernes en la confitería de la plaza? Toda la conversación versó sobre ese día, así que sus suposiciones podrían haber sido meros motivos de charla a la hora del té.

¿Qué opinas? ¡Pero! no te serví nada de beber. Pero mejor dejame aquí sentada pues todavía me tiemblan las piernas y tan pronto como pueda, te sirvo una bebida, y bueno después me lo decís, es imprescindible que te siga explicando pues sino «moriré ahogada» en palabras atragantadas.

Cuando ya no había nada que decir sobre la superflua reunión del viernes, con su característica habitual de esa agudeza, comenzó lentamente a introducir circunstancias que habían ocurrido ese día. Tales como casi me muero cuando vi que el vestido negro no me entraba o bien. Es para matarse si a mí me dicen…

Marta comenzó a decir o transmitir ideas sutiles y yo debería haber advertido que estaba por empeñar a un precio impagable su propio futuro para comprar su propia y efímera esperanza.

Sí ya sé, entiendo lo que me estás diciendo, pero comprendé que era una situación sencilla, tomábamos el té, hablábamos de esto o aquello y las frases venían encimadas en las oraciones. Escuchá bien, porque me parece que no estás entendiendo. Marta era la anfitriona, así que ella sacaba los temas de conversación y era mi deber seguirlos bueno sí ya sé, no fomentes más mi culpa por ser tan distraída pero vos también estabas invitada y no fuiste, porque el viernes habló tanto pero tanto que me dijiste que no querías ir.

En ese hablar tanto y tanto deberíamos ya entonces, habernos dado cuenta de lo que iba a suceder «Ah no, si me pasa algo así… me muero y quiero que lo pongan bien claro en mi lápida» y todas reímos pues hablaba del novio de Rita con tanta algarabía que dimos por sentado un chiste.

Marta, con un andar cansado, se levantó para traer más masitas a la mesa, dejando caer a la gata, se dio vuelta y mirando a la heladera abierta, me dijo: «será más conveniente enseñarle a comer alimento balanceado para cuando tenga que ausentarme».

Amiga creeme lo que te digo, que en esos minutos previos sentí que sí, que existe lo que no se dice ni se pone en palabras; pero no queremos traducirlo y supe que estaba compartiendo un secreto.

Fue a su habitación y yo me quedé a solas con la gata, que se sentó sobre mi regazo y ronroneaba, y yo era quien la miraba como el paisaje más hermoso. Comprendí que mi teoría sobre ocupar el lugar del otro no era en vano.

Las personas tenemos tendencia a ocupar el lugar de otro, tal vez por usurparlo, porque está vacío o porque nos es legado de alguna manera.

De pronto escuché ese sonido mórbido, opaco, oscuro y en ese preciso instante entendí que es necesario hablar, decir, opinar, reir o hacer cualquier acto emanado del amor hacia el otro, en el momento preciso.

No hace falta que te cuente lo que después ocurrió. Pero sí puedo decirte que mientras llamé a la ambulancia y a la policía, alcancé a taparla con una manta y yo me acurruqué en su sillón con su gata, y «hubiese dado mi vida o la daría aun de ser posible» por evitarlo.

¡Pero amiga! Sigo sin invitarte con una limonada, bueno hablé mucho, los hechos lo ameritan y además, soy tu anfitriona.

Silvia Stella, abogada



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