Una vez por año se eligen los temas de la « revista de SOS » en nuestro grupo de trabajo. Los temas propuestos son sometidos a votación y así adquieren derecho de existencia. Así pasó con «El olvido» y «Cómo perdonar a los padres». Hoy es «La pareja».

Hasta ahora todo va bien, el problema aparece después cuando confrontados al silencio de la página blanca tenemos que desarrollar el tema.

Entonces aquellos que lo propusieron son los primeros que desaparecen de la escena. ¿Por qué? Hay razones: la censura y el hecho que esta publicación tiene como objetivo motivar a los lectores a reflexionar y hacerse preguntas, debemos luego evitar los discursos teóricos. Nuestro público no son los que saben sino los que están vivos y que no pueden siempre encontrar las palabras para comprender que la experiencia existencial y los sufrimientos que de ella se desprenden son vividos y sentidos también por los especialistas de las ciencias humanas.

¡Tarea difícil la nuestra! Tratar de eliminar las citaciones y los envíos a textos pensados por otros que bien o mal son estructurados y conceptualmente claros pero no provienen de la experiencia directa del lector interesado.

Quien va a leernos es un desconocido que busca una resonancia, la respuesta a una pregunta interna mal formulada y entonces lógicamente inaccesible a su reflexión, a su percepción, a su sentimiento y a su intuición.

Otro problema reside en el tiempo necesario para realizar el trabajo de esta manera, porque dejarse escribir es una aventura lejana de la búsqueda en una buena bibliografía de extractos que otros han tenido el coraje de expresar. Dejarse escribir es un acto de libertad, de aceptación de lo que hemos comprendido y de lo que nos falta comprender.

Es un acto de coraje que el hombre debe abordar a partir de lo que es, de su grado de conciencia y de su experiencia existencial.

No quiero por lo tanto traicionar nuestro compromiso.

Hoy, yo misma desalentada tomé de mi biblioteca secreta, esa que está lejos de los ojos de los otros y donde yo acumulo lo que me interesa y guía mi evolución interior, mi práctica del inconsciente, y mi pasión por la investigación.

Pronto cinco ó seis libros se acumularon junto a mí. Había elegido como profesor universitario y didacta experimentado pero imprudente los libros necesarios para un curso magistral.

De pronto me sentí triste. ¿Qué había aprendido de la vida para reaccionar así? Yo estaba repitiéndome profesoralmente pero al exterior del sentido buscado, fuera de mi proceso personal de hominización, de individuación y de concientización.

Miré los títulos de los libros elegidos. El primero: «la pareja, su vida y su muerte», el segundo «Uncoupling», pero luego de este pasaje conceptual por la noche de la pareja, felizmente había elegido los libros de Francesco Alberoni en su casi totalidad.

Al comienzo la elección había sido compleja, dolorosa, casi melancólica. Alberoni era lo opuesto, me llevaba a hundirme tiernamente en el poder del amor, del erotismo, de la fineza y la resurrección de los sentimientos.

Es verdad que me preocupo por la problemática de las parejas mixtas y del proceso de separación que propone «Uncoupling» porque si bien la pareja es eterna, los miembros de la misma no lo son para siempre, en muchos casos pero mi elección de Alberoni me aproxima a la dimensión de exploración que considero la mejor: La pareja en su dinámica, en su esencia y en su razón de ser.

Con respecto a mi pareja interior animus/anima, ella está bien, en buena salud. Aquel a quien yo quiero en la realidad cotidiana no es para mi una muleta sino una individualidad definida y diferente que yo aprecio en su originalidad.

Hacia las 21 horas volví a colocar los libros en la biblioteca en su posición inicial, serenamente; entonces me dije: -»no vale la pena, libérate, salí de tu prisión conceptual, déjate acunar por la vida, deja venir en vos el sentido y vamos, escribí porque mañana será tarde, el tema será publicado y no habrás dado sentido a la transmisión que deseas».

Más de 25 años como terapeuta de pareja… ¿No te dieron ningún saber? Y si un saber ha sido adquirido ¿en qué consiste?

Jung dice que no hay enfermedades sino enfermos. Yo creo que no hay enfermedades de pareja sino lazos enfermos, comunicación tóxica que vuelve el espacio de la pareja destructor, nunca traté dos parejas que se parecieran.

¡Tantos especialistas han escrito sobre la pareja! La tipología que considero más cerca de mi estructuración cognitiva hace referencia a tres tipos de parejas estables: normal, neurótica y psicótica.

En la pareja normal la apariencia exterior es positiva. La pareja es percibida por el entorno como actuante y dinámica. Los conflictos son aceptados y resueltos abiertamente en complicidad. Como dice Neruda: «la más importante no es mirarse en los ojos sino mirar en la misma dirección». La sexualidad de pareja es fácil y el feed-back bueno.

***

En la pareja neurótica la apariencia exterior es negativa para el entorno. La pareja es percibida como «gente con problemas», que se molestan entre ellos y molestan a los demás. Los conflictos son negados ó disfrazados y mal resueltos. Domina la transferencia de responsabilidad sobre el cónyuge ó sobre alguien que del exterior carga el peso de ser el chivo emisario. Domina una sensación de culpa y reparación. Los lazos se retractan y los silencios cargados abundan. La sexualidad es compleja, culpabilizante, negociadora, urgente. El feed-back está deformado por la interpretación.

***

La pareja psicótica es percibida por el entorno como positiva porque hay silencio, autonomía de opinión de los cónyuges y continuidad en el tiempo, pero no satisface, produce la sensación de lo extraño, lo misterioso. A veces desaparecen de la vida social, de las actividades de grupo. En apariencia hay pocos conflictos y cuando se presentan su manifestación es delirante y paranoica. Pero esto ocurre solo de tiempo en tiempo cuando la presión desborda. La sexualidad como pulsión es fuerte. No hay sentimiento de compartir el gozo. En el fondo cada uno está en el acto para si mismo. El decodaje del feed-back en la comunicación está casi ausente porque solo hay comunicación cuando hay crisis de persecución. La comunicación es rígida y pobre.

***

Con respecto a mi trayectoria experiencial de pareja constato que estuve en pareja edipiano con mi tío materno y que mi padre existió como amigo y compañero ideal.

La resolución de la problemática del edipo no fue traumática porque ellos compartieron la posición de padre.

Mi tío era un soñador que viajaba, ejercía su profesión sin frustrarse, pasaba largos meses en el campo serenamente. Para él todo le fue fácil, fue absolutamente patriarcal e irresponsable.

Su actividad principal fue soñar y lo hacía en alta voz, hablaba diferentes idiomas y leía al mismo tiempo «Lady Chatterley's lover» y la «gloria de Don Remiro».

Además el contaba con amenidad sobre Egipto y Paris y se deleitaba recordando las mujeres italianas que calzaban zapatos ideales que les permitían moverse libremente.

En fin: que el soñaba Europa y viajó tanto como pudo. Y yo que siempre hice realidad los sueños de los otros hace 25 años que estoy en Francia…

Mi padre fue un hombre de acción y mi verdadero amigo. Con él nos disputábamos como camaradas del colegio. Nos quisimos tanto y sin juzgarnos que aún hoy me visita en mis sueños y lo evoco y lo admiro.

El quería que yo hiciera su misma profesión para dejarme su consultorio.

El amó su trabajo y fue apasionado y sensible como yo, en conclusión fue un hombre de acción que me impidió soñar y flotar sin sentido en la vida. El leía sobre historia y estrategia, me aprendió a leer en cuanto salí de la cuna… Y yo desde mis 13 años soy una mujer de acción.

La síntesis entre esos dos primeros hombres de mi vida es lo que yo soy: una mujer de acción en Europa.

Bravo por mi primera historia de amor. Mi «anima» se parece a la de mi tío, mi «animus» al de mi padre.

¡Tío hablaba francés, inglés e italiano, mi padre alemán!…

***

Después en mi vida hubieron siempre dos parejas bien diferentes pero «dos parejas» un padre para los hijos y un amigo para la confidencia para compartir intelectualmente y en esta historia no hay lugar para la infidelidad convencional.

Esta situación conviene y satisface mi pareja interior.

De otra manera yo estaría arruinada, dependiente y esclava. Podría estar muerta ó amargada.

Encontrar todo en el interior de una pareja sería para mi ideal. ¡La «pareja ideal»! porque con respecto al «ideal de pareja» la conciencia de lo no posible barrió la utopía…

Finalmente puedo decir que me dejo escribir, tal vez debería criticarme antes de hacerlo pero yo creo como Graham Greene en su libro «Vocación de escritor» que el deber del escritor es ser sincero consigo mismo.

Mi historia puede servirle a alguien, ayudarle a comprenderse y terminar con la prisión de la culpa.

¿Tengo dos amores? No tengo como desde el comienzo de mi vida dos interlocutores privilegiados.

De todas maneras lo que digo es sincero. Por otra parte, cuando terminé de guardar los libros sin abrirlos tuve un flash revelador: El tema de todo lo que he escrito y publicado con mayor frecuencia en mi vida es la pareja dado que el amor, la unión, la pasión amorosa, los sentimientos de alegría, de compartir, están siempre ligados, para mi, a la pareja y a su producto natural los hijos.

Desde siempre el cuestionamiento ha sido casi obsesional y estoy bien segura de haber hecho de mi parte, en toda circunstancia lo mejor para construir una pareja casi perfecta.

Hoy puedo decir con respecto al que quiero: -»Yo escolté su alma, él escoltó mi alma, estamos en equilibrio».

El es mi confidente, mi guía puedo hacerle confianza. El tiempo no degrada la pareja, la transforma y la enriquece pero para eso es necesario vivirla generosamente.

Es todo por hoy, tal vez demasiado. Pido a los lectores a quienes agradezco el, interés que muestran por mis «confesiones» de preguntarme tanto como sea necesario.

Se pregunta cuando se está motivado.

Si los he motivado los espero como siempre: juntos aclararemos.

Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



«Unidos por el corazón»
Ambos tienen 25 años, estudian, trabajan, sueñan...viviendo, y viviendo recorren la pasión.
Ambos son luz y sombra.
Ambos son promesa de ser, cada uno va reconociendo su esencia en la visión conjunta del amanecer.
Ella es deseo de amor.
El es amparo y temblor.
Ambos caminan un tiempo de espera y acción.
Ambos precisan caricias y canción.
Al reconocerse se acercaron para acunarse.
Al sentirse se entrelazaron con emoción.
El pensamiento se instaló en la mirada.
La ternura recorrió el aura de la comunicación.
Aún no conocen la condición desafiante de cascadas de dolor.
Aún no sintieron la condición edificante del silencio transmutador.
Ambos intuyen tiempos venturosos con los colores nítidos de los ángeles acompañando su decisión.
Ambos aún temen algún desencuentro obstruyendo la armonía estética del paisaje místico de ensoñación.
Ambos sentirán la sabiduría innata que les permitirá conmemorar el movimiento del cambio vibracional.
Ambos experimentaran la remoción de patrones antiguos y karmicos y la sintonía será iluminación.
Ambos iran siendo quienes son en comunión con la existencia precisa y sabia del hoy.
Desde el cielo a la madre tierra, desde el hoy, desde siempre, la vida es amor.
Desde Buenos Aires… Desde México…
Para Guido y Gigi.
Porque la luz y la sombra nos acompañan para comprender
y sentir lo Uno de la creación.
Licenciada Rut Diana Cohen



Si hay un tema generador de contradicciones en el ser humano, el que más resalta es el de la pareja. Especialmente en las últimas décadas en que la vida tipo "flash" nos impulsa en direcciones diferentes y a veces opuestas en cortos períodos de tiempo.

Hoy queremos una cosa y mañana otra, y esto no escapa al tema de la elección de pareja y su mantenimiento.

Una institución como la familia cambió. Tuvo que hacerse más flexible y aceptar que al cabo de unos años, un matrimonio se separe y forme otro, no sin implicancias en todo nivel.

Lo que fue sagrado, hasta el punto de formar parte de rituales espirituales, se transformó en profano, objeto de apetencias egoístas, intolerancia, excesos de sensualidad, y poco compromiso.

Pienso que la actual "libertad" que existe en el tema de pareja (que ya dejó de ser formalmente "matrimonio", por las connotaciones que trae consigo dicha palabra), más que libertad, es anarquía en la que no se halla seguridad personal, ni se le brinda seguridad a nadie, especialmente a los hijos que quedan a la deriva en muchos aspectos de sus vidas.

La libertad de cambiar, de desear cosas diferentes en lugar de profundizar las que uno tiene, lleva al estado de superficialidad que le damos a todo en el transito por este mundo. La sexualidad exacerbada ocupó el lugar que dejó la amistad verdadera.

Dejamos de ser profundos en nuestros pensamientos y en nuestras acciones. Enseguida cambiamos. Si algo sale mal vamos en busca de otra cosa y siempre terminamos cometiendo los mismos errores una y otra vez, porque siempre llega de nuevo esa circunstancia que tanto tememos, que tanto tratamos de evitar. Así creemos que abandonando todo por otra cosa que al principio puede parecer diferente solucionamos algo.

Alguna extraña ley que "debe" imperar (supongo) en las relaciones humanas, nos hace desembocar muy a menudo en ese callejón sin escape que nos impone la repetición.

El camino de la profundización es más duro, difícil y más largo, pero también tiene sus frutos más sabrosos.

El camino de la pareja comprometida, está plagada de choque egoicos, generadores de todo tipo de malentendidos, pero con dicho compromiso todo puede ser superado. Sin el mismo es probable que todo desemboque en situaciones de tensión o de ruptura, difíciles de superar.

Si alguno de los integrantes de la pareja no está dispuesto a recapacitar y cambiar, la relación se va a encontrar en una encrucijada desagradable. El cambiar se entiende en el sentido de un crecimiento que lleve a una mayor felicidad y no un sometimiento. Socavar la libertad, la expresión, la espontaneidad, es fuente segura de sufrimiento para alguno de los integrantes de la pareja. El compromiso lo entiendo como acuerdo de superar las dificultades por la vía del cambio psicológico.

La tarea no es fácil, y muchas veces no disponemos de la forma de hacerlo.

Una responsabilidad de la psicología, quieran o no quieran los psicólogos por fidelidad a una teoría, es la de contar con los recursos que posibiliten un cambio en el paciente, que lo lleve a una mejor forma de vida.

Es importante tener la capacidad para inducir, en las personas que lo requieran, ideas nuevas y diferentes que permitan un mejor desempeño de la relación y ayude a encararla sabiamente, es decir no como algo personal y egoísta sino como una integración con el sistema en el que se desarrolla.

Deberíamos tener los recursos para generar los cambios que las personas necesiten, teniendo como premisa que buscamos la felicidad de las personas y de su entorno del mismo modo que el médico busca su salud. Necesitamos aceptar el compromiso que nos permita actuar en el sentido de lograr que nuestros consultantes puedan satisfacer sus necesidades de estar y convivir con la persona que aman, que eligieron como parejas, en paz y con alegría.

Sería admirable poder lograr en nuestras vidas y en la de otros, que ciertos acontecimientos que empañan el diario vivir, amenazando con finalizar una relación, sean solo anécdotas que contribuyan a nuestro conocimiento mutuo, a capitalizar nuestra relación.

Los cambios que producimos en nuestra forma de comportamiento y de pensar, es un capital personal mucho más estable y constante que la que se pueda lograr con inversiones de dinero. Nos asegura nada menos que la felicidad, en donde quiera que estemos y con quien sea.

La situación de compartir con alguien nuestro tiempo nos lleva inevitablemente a roces. Lo inteligente es convertir eso en virtudes que nos dé la seguridad de saber que tenemos la capacidad de superar las dificultades, consiguiendo profundizar en nuestro compromiso de estar juntos en este mundo, de tener un plan común y de lograr apoyo mutuo ante las adversidades permanentes de la vida.

Licenciado Alejandro Giosa



Un parásito del corazón
Por Julio Bernal - Med. Vet.- Fac. de Ciencias Veterinarias de la UBA:
divulcie@fvet.uba.ar

La dirofilariosis es una enfermedad parasitaria que afecta al aparato circulatorio de los perros pero que también se contagia a otros animales domésticos y animales silvestres e incluso al hombre. Es producida por la Dirofilaria immitis, un parásito en forma de hilo que mide entre 17 a 27 centímetros de largo. Para que esta enfermedad se desarrolle es necesario que se cumplan ciertas condiciones ambientales: como altas temperaturas y presencia de cuerpos de agua. «La dirofilariosis tiene una distribución mundial aunque se presenta principalmente en zonas ribereñas y costeras», explica la méd. vet. Adriana Rosa, docente e investigadora del área de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias UBA.

Ciclo: El ciclo de vida de la Dirofilaria comienza cuando la hembra de un mosquito pica a un perro infectado que tiene en su sangre las formas más pequeñas y jóvenes del parásito llamadas microfilarias. Estas ingresan al mosquito y experimentan un proceso de maduración donde atraviesan diferentes estados larvarios. Luego el parásito se transforma en infectante, pudiendo contagiar a otros animales y, en raras ocasiones, también al hombre. A partir de entonces, si el mosquito pica a otro perro le transmite las larvas y el parásito continúa su evolución hasta alcanzar el estadio adulto. En esta etapa la Dirofilaria se aloja en el corazón y en las arterias pulmonares. Allí se reproduce y libera a la sangre las microfilarias que dan comienzo a un nuevo ciclo de transmisión.

Síntomas: La presencia del parásito en el corazón del perro produce una reacción inflamatoria del músculo cardíaco y de otros vasos sanguíneos importantes como las arterias pulmonares. A consecuencia de este fenómeno el enfermo ve disminuida su capacidad aeróbica frente al ejercicio. Otros síntomas son la pérdida de peso, la anemia (disminución de la cantidad de glóbulos rojos), dificultad respiratoria y la presencia de tos cuando hace ejercicio. En casos severos hay acúmulo de líquido en la cavidad abdominal y los miembros.

En el hombre, a diferencia de lo que ocurre en el perro, el parásito no afecta al corazón pero sí al pulmón derecho. En la mayoría de los casos, el enfermo no demuestra síntomas y la lesión pulmonar, que consiste en nódulos producidos por las microfilarias, solo se descubre al examen radiológico del paciente.

Diagnóstico: Para verificar si un perro está parasitado por Dirofilaria debe consultarse con un veterinario quien hará un análisis de sangre del animal. A partir de esta muestra se realizan diferentes pruebas para buscar microfilarias en sangre o una inmunológica que determinará si el perro tiene antígenos o no (resultados positivo o negativo, respectivamente). Cómo análisis complementario debe tomarse una radiografía de tórax.

Prevención: Una de las principales medidas de prevención de la dirofilariosis consiste en el control ambiental del hospedador intermediario de esta enfermedad, es decir, los mosquitos. En este sentido es conveniente eliminar los focos de reproducción de estos insectos: como zanjas, charcos, cubiertas usadas o cualquier otro recipiente que pudiera acumular agua de lluvia estancada. En cuanto a los perros que dieron positivo al diagnóstico, se aconseja hacer un tratamiento en dos pasos donde primero se combaten los parásitos adultos alojados en el corazón y luego se tratan las microfilarias circulantes en sangre para eliminar los estadios larvarios y prevenir posteriores reinfecciones. En los animales ya tratados o los sanos, se recomienda realizar un tratamiento mensual con algunos de los productos farmacológicos que existen actualmente en el mercado y que evitan que los caninos contraigan la enfermedad.

Consultas sobre este tema: Med. Vet. Adriana Rosa, área de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias UBA. Tel. 4580-2820; arosa@fvet.uba.ar
http://www.fvet.uba.ar/extension/divulcie/divulcie.htm

Health I. G. News



Agradezco a mis amigos Graciela Pioton-Cimetti y Jacques Pioton el ofrecimiento para escribir en vuestra revista.

Mi visión sobre el tema es parcial, ya que solo puedo brindar los conocimientos que pude extraer de mi experiencia personal.

Mi interés se despertó en el deseo de poder comunicarme con los amigos de la comunidad francesa, y fueron surgiendo de la correspondencia que mantengo desde hace años, con Graciela y Jacques, como en el crecimiento de nuestra amistad, que a pesar de las limitaciones que produce la distancia y la imposibilidad de tener en la comunicación, los otros lenguajes como el visual y de percepciones, ha ido fortaleciéndose por las vivencias que fuimos compartiendo, mucho más con el advenimiento del correo electrónico.

Tiempo y Espacio

Creo importante, a modo de presentación, y forma de delimitar mi universo, decir que nací en un barrio de la ciudad de Buenos Aires, típico de la clase media argentina, que es el barrio de Belgrano, hace 55 años, soy de profesión Contador, y a pesar de haber viajado, por turismo y trabajo, por el bello interior de la República Argentina, y otros muchos lugares del Exterior, como Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, EEUU, Francia… resido en el mismo barrio, en diferente lugar, pero recorriendo con placer, los mismos lugares, con una rica tradición, que existían en mi infancia, la Iglesia de la Inmaculada Concepción con una espléndida cúpula, la Escuela, los museos y el bullicio de una zona comercial y pujante.

Desde hace 26 años, estoy casado, y tenemos dos hijos, un varón de 23 y una mujer de 22 años, ambos estudiantes universitarios, que viven con nosotros, en pleno dominio de su juventud y libertad de pensamiento y acción.

El tema

Considero la pareja, como el encuentro de dos seres, que si bien en principio, se impactan por una atracción psico-física, desarrollan un cúmulo de afectos, que con el amor y el conocimiento más profundo uno del otro, como diría un Autor Teatral, una sola vida, con dos caras, la de un hombre y de una mujer.

Este conocimiento, no es sólo producto del placer, sino de las muchas diferencias y desavenencias que hacen crujir la diaria convivencia.

Pero de esas muchas confrontaciones, se prueba, la verdadera fortaleza del amor de la pareja. No tiene razón de existir una pareja, sino hay amor, que se alimente con las distintas visiones personales, con los muchos escollos que la vida presenta día a día.

No es fácil, de comprender que no-solo existen, los grandes abismos, entre lo masculino y femenino, sino el diferente grado de evolución y conocimiento, que cada ser aporta a la pareja.

Es muy difícil ponerse en la piel del otro, para comprender como se puede impactar, con solo una palabra, que puede herir la sensibilidad emocional y producir un daño.

Las flores y los frutos

Creo, que un punto importante del amor entre dos seres, lo produce el deseo de tener hijos, si bien hay parejas que pueden vivir sin ellos.

Este deseo entiendo es profundamente inconsciente, y que se basa en la preservación de la especie. Rescato también las ideas de familia y raza.

La ciencia ha aportado grandes conocimientos con el descubrimiento genético. El estudio del genoma humano, nos introduce en un mundo apasionante, sobre el rico legado cultural, que traemos en nuestra historia familiar, y que a su vez trasmitimos.

Esta idea de poder ir incorporando, a través de nuestra evolución personal y de los cambios culturales y de mayor conocimiento produciendo un nuevo grado de evolución en nuestra propia especie familiar.

La razón no nos puede dar explicación, a la fecundación y a la posibilidad de engendrar un ser humano, de dar vida, de asemejarnos a Dios, en el verbo creador. Solo la emoción está presente en el primer acto de la vida, cuando el hijo nos entrega la paternidad o maternidad, con su simple presencia, con su ser.

Tampoco podemos percibir, la magnitud de los cambios que estamos engendrando en nuestra especie, en nuestra familia, a partir de la gran responsabilidad, de educarnos y educar, con nuevos valores y adaptaciones a la época

No nos olvidemos que somos descendientes del hombre pre histórico, y que en este afán de vivir y de amar, estamos en medio de la desesperación de los miedos, gozando del privilegio de la vida.

Norberto Mercurio



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