Bueno sería que ésta vez pudiese solucionar el compromiso con el ritual de invierno!
Que el frío en los dedos de los pies molestase poco y las estufas ya hubiesen caldeado los ambientes para sollozar tranquila sintiendo las cosquillas del gato siamés en el sillón.
Los cumpleaños fueron como estampillas en el álbum de los recuerdos.
Pasaron y pasaron y siempre quedó la impresión de que las durezas plantares algún día se amigarían con los zapatos de tacones altos, aquellos que el tango hacían bailar en el dos por cuatro del mar cristalino con escolleras de caracol.
El vals también creía hacierse lugar en la fantasía principesca de una vida palaciega complacida por la cercanía de las callejuelas cortas con la arboleda arqueada hacía su ventana ancha llena de libros y libertad.
No era de beber tupido, la copa de vino igualmente quedaba llena a la espera que los labios mostraran interés.
Las manos enredadas en las cartas del tarot preguntaban y preguntaban pidiendo al loco alguna intimidad.
La justicia se instaló en la mirada, la papisa tomó asiento cerca de la emperatriz y él, el emperador emprendió el camino hacia un acordeón de rostros que traían imágenes constantes, púrpuras , a veces encerradas por la fijeza de un tiempo clausurado al cruzar el océano en avión.
Respiró y Nicanor la miraba encuadernado desde el escritorio, rogándole apertura y una relectura veloz.
Ya no quería ir para atrás.
Ya había repasado las vidas anteriores, ya había fantaseado con las futuras.
Ahora, si ahora, desea ba la vida en liviandad.
¿Cómo festejaría su cumpleaños?, ¿Con quién y cuando soplaría las velitas con estrellitas de colores y mariposas de masapan?
Algún teléfono la transportaría a Buenos Aires, para escuchar la voz de una amiga cósmica reencontrada un día en París gracias a la me diación del señor internet.
Sus discípulos tal vez desearían el abrazo fuerte y grandote del color de las cerezas pidiendo compartir un año mas.
Sus amigos tocarían los timbres de las puertas abiertas de ese corazón dibujado con música de Bach.
Sus S.O.S. entrelazarían la fuerza de tareas tejidas con lana de sol y luna y ovillos venusianos con flores de alelí.
Su alma gemela transportando en los cielos los besos grandes de azúcar y miel.
Ellos, cada uno en su lugar, ellos J. y G., ángeles de la guarda, guardando el apuro de una competencia rica en indecisión.
Ellos regalando cada uno desde su lugar el espacio claro y azul para que el árbol de la parra supere rápidamente en altura esos cardos campestres que parecen tocar el cielo, homenajeando la tierra al calmar su alma haciéndole vientito al dolor.
Todos y cada uno de sus recuerdos recorriendo las venas con burbujas de color oro rubí.
Cuánto tuvo que aprender para construir la familiaridad cotidiana con quienes la sienten amiga y la necesitan cerca para cumplir el sueño de la hermandad!
Familia de luz, familia elegida en el tiempo gracioso de la escritura continua y la pintura estética del bienestar .
¿Soportaría ese ritmo armonioso del equilibrio abundante de todos esos ojos puestos en ella para inscribir estos paseos por las bienvenidas del amor?
Sí, sería éste el cumpleaños de su niña interior, el cumpleaños de la artista dorada asociada a un plexo solar libre de queja y resquemor.
Sería el cumpleaños del vuelo de sus gaviotas.
Ella merecía ser saludada por la espuma salada y gruesa.
Despertó de la angustia que la ensombrecía y tarareó su canción.
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No es muy común que uno, cuando es grande, es decir cuando vivió unos cuantos años en este mundo, se asombre de las cosas que se le presentan en la vida. Parece que es más probable que nos vayamos insensibilizando con el tiempo. Después de escribir el articulo sobre las fotografías de familia, en este mismo medio, surgió en mí toda una serie de expectativas, entusiasmo, sorpresas e incentivo de investigar mi historia familiar y la descendencia europea que tengo.
Es cierto que el momento que vive Argentina ayuda a que uno piense que si la situación sigue así, el irse a lugares más tranquilos donde poder vivir del trabajo honesto se hace cada vez más incitante. En definitiva lo que pasó a asombrarme, dentro de mi búsqueda del pariente lejano de origen europeo, fue el tema de las fechas. Primero me sorprendí la forma en que desde hace mucho tiempo atrás existe un control legal de las fechas. Saber que mi bisabuelo nació un diez de octubre de mil ochocientos cincuenta y seis, fue un dato poderoso para dejar volar mi imaginación. La regularidad en las órbitas planetarias, los ciclos, las secuencias, repetitivas y estables, nos puede llevar a pensar que así también puede manifestarse en nuestras vidas. ¿qué relación tengo con ese bisabuelo?, ¿qué rasgos comparto de él?, ¿a quién me parezco?, ¿qué historia estoy repitiendo?, acaso aquel lejano tío Israel no se parecía a mi padre? Cumplir años rítmicamente, pudiendo constatar la similitud en la posición de las estrellas, las temperaturas ambientales, la floración de las plantas, etc., hizo reflexionar a muchos hombres como para crear teorías, científicas, esotéricas, etc. Tener en cuenta caprichosamente esos ciclos, presenta, sin duda, efectos muy intensos en nuestras vidas. Sabemos que nuestra vida se organiza en años, y que periódicamente aumentamos un número en esa escala de ascenso que nos lleva a la vejez. Hay en esto una determinación más fuerte en lo psicológico que en lo físico. De hecho organizamos esos números de modo que sabemos que lo lógico es que de tal edad a tal otra uno estudia, en otra etapa uno trabaja, se casa tiene hijos, se jubila y así siguiendo. Pero cuando uno mira con otros ojos el tema de las fechas como me tocó hacer a mí en esto de buscar los datos de mi pariente italiano, puede que todo cobre dimensiones inéditas. Mi bisabuelo, italiano radicado en la Argentina de fines del siglo XIX, tuvo a su hijo (mi abuelo) a los cincuenta y cuatro años. Claro que mi abuelo fue uno entre los cerca de quince hijos que tuvo mi bisabuelo, casado en dos ocasiones. Ciento cincuenta años nos separan y entre tanto otras personas se interpusieron entre nuestras vidas, e hicieron que sea lo que soy, y no lo digo solo desde lo genético. Ciento cincuenta ciclos en el que las cosas se repitieron rítmicamente y cada personaje de esta historia, fue dando su singular arpegio a esta melodía que supongo tan perfecta aquí en la tierra como es en el cielo. Todavía ni siquiera empiezo a armar esta historia, que de un fecha lejana se convirtió en una intrincada red de conexiones entre personas, lugares, tiempos, luchas, expectativas, y miles de elementos en común. Las fechas, los cumpleaños, los aniversarios se convirtieron en inefables bastiones para armar la historia. Pilares inamovibles que constituyen los cimientos más profundos del tiempo que pasó. Cada día puede ser el comienzo de una nueva etapa del ciclo, y probablemente haya algún paralelismo con la vida de alguno de nuestros antepasados. Hoy podemos estar cumpliendo con un viejo compromiso, que tal vez determinó algún lejano pariente. No hace falta creer en la reencarnación para darnos cuenta que nuestra vida no es espectacularmente inédita con respecto a otros seres que transitaron este mundo. Puede que con todo esto haya comenzado un viaje, que al igual que a mi bisabuelo lo trajo a Argentina, seguramente por dificultades en Europa, ahora me lleven a mí en una aventura semejante, signada por el sacrificio, el cambio de cultura, el trabajo duro, una familia, hijos, hasta que tal vez dentro de quizá ciento cincuenta años, algún descendiente lejano, escriba mi historia, que empezó casi sin querer, buscando a un antiguo pariente argentino, que le permita volver a "hacerse la América". |
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Licenciado Alejandro Giosa
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Tener que volver a la sala de operaciones sin estar programado porque el paciente ha desarrollado una infección puede crear gastos y poner presiones sobre el sistema de salud que es posible evitar o reducir mediante las investigaciones y el trabajo sistemático de equipo. Cuando el Departamento de Mejora del Rendimiento del Hospital Hopkins descubrió que entre los pacientes que habían sufrido operaciones del corazón las infecciones eran la razón principal que, a pesar de no estar relacionada con problemas cardíacos, ocasionaba los retornos no programados al quirófano, la Dra. Trish Perl, Directora de Epidemiología y Control de Infecciones Hospitalarias, comenzó a tomar acción para eliminar las infecciones entre esos pacientes. Su primer paso fue enviar observadores a presenciar operaciones del corazón para analizar las técnicas quirúrgicas y el entorno en el que se desenvolvían. Luego, convocó a un grupo focalizado, formado por cirujanos, residentes y personal auxiliar, para comprender cuáles eran sus percepciones acerca del problema. Como resultado de estos esfuerzos y otros similares se creó la lista de "los 10 principales enemigos" que provocan las infecciones quirúrgicas. A partir de esta lista se desarrollaron pautas y recomendaciones que el hospital luego colocó en los lugares más visibles para asegurarse de que todo el personal de las salas de operaciones estuviera expuesto a ellas. Los factores a tener en cuenta incluyen las técnicas apropiadas de restregado quirúrgico, limitar el número de personas presentes en la sala de operaciones, colocar el equipo y las mesas de la misma en forma adecuada, y, además, protocolos para preparar a los pacientes. Una de estas pautas, por ejemplo, recomienda el uso de una maquinilla o productos depilatorios en lugar de rasurar a los pacientes. Según la Dra. Perl, lo que determinó que el sistema funcionara particularmente bien fue que, al desarrollar esta lista de "los 10 principales enemigos", se obtuvo el aporte y opiniones de los cirujanos y el personal que normalmente desarrolla sus labores en el quirófano.
En el que es quizás el mayor estudio clínico realizado para evaluar la eficacia de los agentes antimicrobianos en la prevención de las infecciones nosocomiales y de las heridas quirúrgicas por el estafilococo "aureus", investigadores de la Universidad de Iowa y de Johns Hopkins han descubierto que aplicar dentro de la nariz un ungüento antibiótico llamado mupirocin reduce las tasas de infección hasta la mitad o aún más. "Nuestros resultados tienen implicancias tremendamente importantes para la reducción de las infecciones de heridas quirúrgicas y otras infecciones nosocomiales por el estafilococo "aureus", así como para poder prevenir muchas enfermedades y salvar vidas", dice la Dra. Trish Perl, Profesora Asociada de Medicina, Directora de Epidemiología y Control de Infecciones Hospitalarias en Hopkins, y autora del estudio publicado en la edición del 13 de junio del "New England Journal of Medicine". El estafilococo "aureus" es un microbio muy difundido que habitualmente reside en las fosas nasales de aproximadamente 25 al 30 por ciento de los pacientes hospitalizados sin provocar ningún daño. No obstante, puede contaminar los sitios de incisiones quirúrgicas, ocasionando infecciones graves y a menudo fatales, particularmente en las personas con sistemas inmunitarios debilitados, y contribuyendo además a sumar millones de dólares anualmente a los costos de la atención de salud. En este estudio, llamado MARS (Mupirocin and the Risk of Staphylococcus Aureus Infections) que significa Mupirocin y el riesgo de infecciones por estafilococo "aureus", los investigadores determinaron la tasa de infección de heridas quirúrgicas y otras infecciones nosocomiales por esta cepa de estafilococo en 4.030 pacientes adultos que tuvieron procedimientos quirúrgicos electivos en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa y el Centro Médico del Departamento de Asuntos para Veteranos de la ciudad de Iowa. Se aplicó dentro de las fosas nasales de los pacientes ya sea el ungüento antibiótico de mupirocin o un placebo dos veces al día durante un máximo de cinco días previos a la operación. Se dio seguimiento postoperatorio a los pacientes por 30 días a fin de determinar si habían contraído infecciones por el estafilococo "aureus". Si bien el ungüento de mupirocin, un producto fabricado por GlaxoSmithKline, es altamente eficaz en reducir la tasa de infección por el estafilococo "aureus" en los pacientes próximos a cirugía, como con cualquier otro antibiótico, existe el riesgo de la resistencia generalizada. "Esta droga es fantástica, pero la desventaja es que su uso excesivo efectivamente desarrolla resistencia generalizada", dice Perl. "Lo que menos se quiere es saturar el hospital de mupirocin. Es a nosotros, como profesionales clínicos, a quienes nos incumbe la decisión de utilizar esta droga en pacientes de alto riesgo toda vez que ese uso esté respaldado por las investigaciones científicas". Perl y sus colegas examinaron las cepas no-resistentes y las cepas resistentes de estafilococo "aureus" y descubrieron que un tratamiento corto, cuidadosamente planificado de mupirocin (tal como el que se usó en el estudio) no parece contribuir a la resistencia al antibiótico. Perl advierte que, sin embargo, el uso de mupirocin debe ser bastante selectivo. Otros de los autores del estudio fueron: Dr. Joseph Cullen; Dr. Richard Wenzel, M.Sc.; M. Bridget Zimmerman, Ph.D.; Dr. Michael Pfaller; Deborah Sheppard; Jennifer Twombley, R.N.; Dra. Pamela French, M.P.H.; y Dra. Loreen Herwaldt. El estudio se realizó gracias a un subsidio de investigación proporcionado por GlaxoSmithKline. |
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Health I. G. News
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En mi año número cincuenta, descendí desde mi casa ruinosa y húmeda al pueblo que había por allí cerca y que
pocas veces había visto.
Había pasado mucho tiempo en el solitario refugio, comiendo de lo que daba mi huerta y tomando agua del río. Hoy quería festejar mi medio siglo con una botella de vino. Tal vez beber hasta el hartazgo y caer desmayado en la mesa de la taberna. Tenía dos billetes que habían sobrevivido de mi antigua vida y que guardé pensando me serían útiles. Apenas mis pies pisaron las callejuelas de piedra y tierra noté que muchas cosas habían cambiado. Por empezar la taberna ya no estaba allí. En su lugar había un extraño negocio con un cartel que decía "Casa de cambio". Extraño, pensé, ¿será otra maravilla de la tecnología? La tendría en cuenta cuando quisiera cambiar. Muchos avisos me resultaron ilegibles, como el que mostraba, en letras marrones, la palabra "Pub", no recordaba haber leído esa palabra antes. Unos cientos de metros más adelante, las calles comenzaban a ser de asfalto, pegajoso y caliente. Por él corrían a gran velocidad automóviles de todo tipo y color. Parecía que todo el mundo estaba apurado, aunque el pueblo era chico y pronto comprobé que, en realidad, sólo manejaban unas pocas cuadras. Pronto anochecería y no veía nada parecido a una taberna. Unas jóvenes pasaron riendo a mi lado, burlándose de mi pelo largo e hirsuto. Aquí y acullá se reunían grupos de adolescentes con botellas de vodka y cigarrillos. Digo bien: se reunían con el licor y el tabaco, porque era muy poco lo que parecían conversar entre ellos.
Algunos rostros tristes, abatidos por la monotonía de lo cotidiano. Y ninguna taberna. Al anochecer me senté en el cordón de la vereda. Un transeúnte puso una moneda en mi palma. A los pocos minutos me encontraba sentado en la cama dura de una celda. ¿Tendrán algo de vino? reclamé. Nadie respondió. La luna brillaba entre los barrotes de la ventana. A lo lejos podía ver la colina donde se encontraba mi casa. La próxima vez, pensé, brindaré a solas, con el bosque.
San Juan de Puerto Rico, 10 de diciembre de 2002
exclusivo para «S.O.S. Psicólogo»
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Juan Carlos Laborde
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