«Si no tomas decisiones por tu vida, otros la tomarán por ti…»

Esa gran verdad muchos no la saben, y define el tipo de vida que tenemos, ya que a veces creemos que somos dueños de nuestras vidas, pero no es así, y somos patéticos esclavos de las ideas y pretensiones de otros.

En realidad somos simples esclavos de una cultura que no elegimos sino que nos fue impuesta.

«Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.» (Sartre)

Con el margen de posibilidades que nos deja la cultura para decidir sobre nuestra vida, tenemos la obligación moral y espiritual de hacer nuestro camino de vida.

«Ser libre no es querer hacer lo que se quiere, sino querer hacer lo que se puede. Agregaría, «con lo que dejaron de libertad en nosotros…» (Sartre)

En realidad desde lo más cruda teoría podría decirse que somos totalmente libres, que si queremos podemos irnos a cualquier confín alejado del mundo y hacer con nuestra vida lo que mejor se nos ocurra.

Tal vez este sea un pensamiento propio de juventudes. Todos de jóvenes queremos ser libres y pretendemos que no se nos imponga nada. Cuando vamos «madurando» nos damos cuenta que hay muchas cosas que nos atan. Podemos decir que nos encadena la familia, el lugar, los afectos, los trabajos, los amigos y podemos sumar a esta lista miles de cosas. También podemos creer que lo hacemos por decisión propia y no por obligación, seguridad y comodidad. Pero es solo para consolarnos…

Si aún maduramos más nos damos cuenta que si estamos asentados en un lugar, hicimos nuestro refugio y ocupamos un «lugar» no solo físico sino también social, toda idea de cambio se hace más difícil. Nuestra presencia puede haberse hecho más relevante para los que nos rodean, creando la obligación de rendir explicación por nuestros actos y así la idea de libertad iniciales permutaron por una esclavitud consentida y aceptada o bien tolerada sin cuestionamientos.

Sin embargo como la libertad no depende de lo físico sino lo espiritual, siempre tenemos un gran margen de posibilidades. Puede ser libre un recluso y puede ser esclavo un gran empresario multimillonario. De hecho el que menos tiene también menos ataduras y cadenas posee. Es lógico pensarlo así. Nadie, ni siquiera la cultura más arraigada puede entrar en nuestro universo espiritual.

Desde allí podemos salir a navegar hacia los limites de la imaginación, hasta los confines del mismo espíritu.

Por eso muchos autores hablan de la libertad del hombre y otros de su servidumbre. Ambos tienen razón y ambos están equivocados. Cada uno lo ve desde un aspecto diferente del espectro de posibilidades humana.

El mismo Sartre a mi entender, es ambiguo en este tema, ya que acuñó frases como: «Habremos de ser lo que hagamos, con aquello que hicieron de nosotros.» o «No somos libres de dejar de ser libres.» o «El hombre está condenado a ser libre.» o «El hombre nace libre, responsable y sin excusas.» La primer frase pones límites a la libertad apuntalándola desde la cultura y las otra las afirma en forma extensiva.

Y para seguir citando a este autor y ser optimista «Todo ha sido descubierto salvo cómo vivir.» de la cual estoy de acuerdo.

Posibilidades tenemos, nadie se puede meter en nuestra mente para obligarnos a pensar de un modo particular. De hecho lo intentan, desde las formalidades que establecen las culturas establecidas, pero en la intimidad de la mente no es posible el dominio del ser humano. Se deja dominar el que no piensa. Pensar correctamente, puede liberar de la atadura de la normas culturales establecidas, pero no es fácil hallar el camino del pensamiento correcto.

El resto, que acepta las normas establecidas como reales es dominado, porque no sabe o no quiere saber de su libertad. La mayoría ama las costumbres y rutinas, y las eleva a jerarquías divinas. Ese tal vez sea el peor pecado del ser humano: no saber que se es libre de espíritu. Haber vivido un vida sin saber de la libertad, es haber estado inconsciente, haber dormido toda la vida sin despertar, o simplemente ser un animal humano, que sigue sus instintos irrelevantes de comer, dormir y reproducirse.

Sé que muchos de nosotros entra en el fatal sueño de la conciencia provocado por la comodidad de ser un «ser culturalmente establecido». La comodidad lleva al sueño, tanto físico como espiritual. Un cuerpo dormido, se recrea y reestablece, pero un espíritu dormido se muere irremisiblemente.

Para vencer el sueño es necesario empezar a despabilar el espíritu con progresivas dosis de aire fresco espiritual. Con el aclarador silencio mental, con el asombro de estar vivos y conscientes, con el estado de conciencia en el presente, nos vamos despertando del ensueño cultural, hasta dejar atrás todo adormecimiento y despertar a la vida con la libertad que nos toca vivir, y debemos vivir, para al menos decir que hemos vivido.

Licenciado Alejandro Giosa



Todo en el Universo es energía, desde lo más sutil hasta lo más denso. En el Principio, cuando el universo se expandió, a partir del Ser Original, la energía tomó diferentes características según se encontrara cerca o lejos de su origen.

Lo cercano al Ser es denominado luz, es sutil, liviano y de completa sabiduría. También puede llamársela energía positiva.

Lo alejado del Ser es denominado oscuridad, es denso, pesado y de completa ignorancia. También puede llamársele energía negativa.

Tanto la energía sutil, como la densa, tienen un aspecto masculino y otro femenino; porque así es como se manifestó todo en el universo.

Los seres creados en la cercanía de la luz son los ángeles o espíritus creadores.

Pero quienes nos alejamos a los rincones recónditos del Cosmos debimos habitar planetas sólidos y, la mayoría de nosotros, no pudimos escapar al influjo de la energía negativa. Así, olvidamos nuestro origen y debimos alimentarnos de materia sólida para sobrevivir.

Antes de que esto sucediera, una parte de la humanidad escapó de esta contaminación y se refugió en las cavernas de la tierra, ellos son la parte de la Humanidad más pura y conforman el gobierno interior de la Tierra. Por esto es que las antiguas tradiciones cuentan que, al enfrentarse los hombres con los dioses, y estos últimos ser vencidos, pasaron a habitar "el mundo de abajo".

Desde entonces, los que habitamos en la superficie, continuamos degradando nuestra especie, contaminándonos con comida y pensamientos negativos y transfiriendo esta condición a nuestros hijos.

Los más degradados están tan alejados de la luz que ignoran hasta la posibilidad de la existencia del Ser y, aunque griten cánticos de alabanza en sus iglesias, están tan alejados de la luz como el más furioso de los demonios.

Todo lo existente está formado por la misma materia energética del Ser Original, pero, sin embargo, esta energía puede tomar diversas cualidades. Desde un ángel hasta un demonio son, originalmente, hijos del mismo padre y herederos de la misma línea genética espiritual.

Los hombres en la línea más baja de la evolución, los que viven existencias instintivas, desarrollan un alma individual, la cual encarnará en diferentes cuerpos hasta que logre elevarse. Sin embargo, poseer un alma, no es lo mismo que desarrollar espíritu. Este último es de una naturaleza más sutil que el alma.

Es decir: todos los hombres poseen alma (paquete energético individual) pero no todos han desarrollado espíritu (paquete energético que tiene conciencia del ser).

Desarrollar espíritu implica trascender la mera instintividad, comenzando a utilizar la parte derecha del cerebro y percibiendo el universo de forma más amplia. Con el tiempo esos hombres se "elevan" y pasan a formar parte del gobierno interior de la tierra, también conocido como Hermandad Blanca.

Sin embargo, no debe confundírselos con un Avatar o Mesías. En este caso, se trata de un hombre que se ha elevado y entra en contacto espiritual con una energía mucho más pura proveniente de zonas de pura luz.

Nuestra vida se basa en decisiones. Nada nos es dado "por gracia", ni depende de nuestras oraciones, de los templos que edifiquemos, rituales o de la simple necesidad. La decisión de elevarse conlleva una acción dinámica, continua y poderosa. La decisión de no hacer nada y continuar fluctuando en el devenir de un mundo ilusorio nos lleva a la solidificación y al continuo renacimiento en zonas de sufrimiento.

El sino de la elevación es la purificación. Purificarse no es "alejarse del pecado", hay que olvidar todas esas enseñanzas erróneas que nos han inculcado.

Purificarse es sutilizarnos, desde lo alimentario hasta el pensamiento. No sólo comemos basura, tambien pensamos basura.

La lucha por la evolución es la lucha por dejar de comer y pensar basura.

Nadie va a hacerlo por nosotros. Es una decisión individual. No puedes pedirle a nadie que te acompañe o te diga cómo hacerlo.

Si tomas esta decisión comienza volviéndote liviano. Alivianas tu cuerpo, vigilas tus pensamientos. Ponle conciencia a tu vida. Ejercita la parte derecha de tu cerebro. Establece un vínculo con el mundo espiritual.

No tienes que dejar de trabajar o amar a tu esposa e hijos.

Lo que debes hacer es estar atento a tu propia vida.

Los Creadores del universo colocaron pequeñas estaciones repetidoras de la Luz, llamadas estrellas. Nuestro Sol es una de ellas. Esto fue hecho así para que la luz llegue a los lugares alejados del cosmos evitando que la energía se solidifique aún más.

Es claro que parte de tu purificación será que tus centros energéticos absorban esa luz de la manera más pura posible.

Mantén tu mente limpia, mantén tus centros energéticos limpios, mantén tu cuerpo limpio. Ese es el camino de regreso.

Eso es todo.

exclusivo para «S.O.S. Psicólogo»
Seonaidh Labhraidh



Podemos purificarnos de los errores y cambiar nuestro destino, un destino que nosotros mismos hemos creado.

Muchos errores nos persiguen por unos días, otros por tan solo unos instantes, otros por muchos años, otros por el resto de la vida, otros por varias vidas.

Cada uno de nosotros crea constantemente, a cada instante y esas creaciones son lo que llamamos buen karma o mal karma.

Tanto el buen karma como el mal karma nos siguen a donde quiera que vayamos, nos pertenece y nos seguirá de vida en vida. Por esto es muy importante crear buen karma, pues su propósito es que nos siga de vida en vida, atrayendo buenas consecuencias y ambiente favorable para gozar y disfrutar de calidad de vida.

¿Qué es el karma? El karma es definido como una acción, por ende cada palabra, pensamiento o situación tendrá una consecuencia en nuestra vida o en la de los demás, y de ti depende que sea negativa o positiva. Por eso la frase «lo que siembras vas a cosechar» tiene tanto sentido, porque si actúas de mala forma el destino de una u otra forma te pasará la cuenta, y según los budistas lo que no se paga en esta vida, te perseguirá en tu próxima reencarnación.

Cada uno de nosotros escribe su destino segundo a segundo, minuto tras minuto, día tras día. No tiene sentido que sembremos dolor, pues eso habremos de recoger.

En la mente de cada uno están las causas de todos nuestros errores y sufrimientos.

Un buen monje budista escribió: «Limpia tu mente y siembra buenas acciones para que el sufrimiento se aleje de ti».

Comencemos a plantear un poco, como se desarrolla el Karma dentro de nuestra vida cotidiana.

Al nacer, se nos ha provisto de algunos elementos importantes que nos servirán para vivir y desarrollarnos dentro de nuestro mundo, el buen uso que le demos a estos instrumentos es decisión nuestra y es también parte de nuestro libre albedrío.

Contamos con un Cuerpo Físico, el cual es un vehículo de expresión de la conciencia misma. Cuando algo en nuestra vida se encuentra fallando, ya sea nuestra salud, la economía, nuestras relaciones, etc. Lo que nuestro cuerpo físico y nuestro entorno del mundo material se encuentran manifestado, es precisa y justamente la falta de conciencia, es decir, ignoramos las instrucciones de nuestra conciencia superior.

La vida es un juego, un juego universal y las únicas opciones que poseemos es la de ser buenos o malos jugadores todo depende de la vida que queramos tener.

Si sientes que la mala suerte te persigue, si consideras que los problemas se repiten, o que tu vida va de mal en peor, llegó el momento de hacer un cambio para construir un camino mejor. Los budistas afirman que las acciones generan tu destino, por tanto, está en ti la posibilidad de tener una vida próspera y feliz.

Cuántas veces has pensado que todos tus problemas o las dificultades reiterativas que se presentan en tu vida son producto de tu mal karma. En los momentos difíciles imaginas que, de algún modo, el universo se ha confabulado en tu contra, porque por más que lo intentas sigues tropezando con la misma piedra. Pero deben entender que uno es responsable de lo que está viviendo. A veces actuamos sin darnos cuenta de lo que hacemos, pero debemos reconocer nuestros errores, identificar qué nos motivó a realizarlo, y proponernos no repetir esa acción, así evitamos el karma negativo».

También a veces nos preguntamos ¿por qué me pasan cosas malas si yo no le hago daño a nadie? En esos casos, el budismo argumenta que obedece a los errores que cometiste en tu vida pasada, pero tienes la oportunidad de remediar lo que pasó para que no vuelva a suceder en tus próximas experiencias o reencarnaciones, pero para conseguirlo debes acumular méritos. Buscando un karma positivo.

Si deseas cambiar tu vida, puedes hacerlo, sólo necesitas voluntad para actuar de manera diferente, y verás cómo la vida te premia por tus buenas acciones: «Como no recordamos las cosas que hacemos, o a quienes dañamos sin darnos cuenta, debemos actuar de manera positiva. Hay que hablar amablemente, evitar el consumo de toxinas, dedicar y desear lo mejor a los demás, compartir lo bueno que nos pasa, para que acumulemos karma positivo». Las acciones más pequeñas y simples, pueden generar un cambio importante en nuestro destino, de hecho el budismo plantea respetar a todos los seres, así que te invita a no matar insectos, a amar a los animales, a mentalizarte con ideas amorosas para el beneficio de toda la humanidad, basado en la idea que lo que le sucede a uno le afecta a todo el universo.

Si te decidiste a hacer el cambio, puedes comenzar con cosas simples, como estipula Bhagavad Gita: «si hablas o actúas con mente pura la felicidad te seguirá como tu sombra», así que todo lo que hagas debe ser dirigido a ese propósito. Escucha a los demás, comparte una sonrisa, expresa gratos sentimientos, y destina momentos a la meditación para aquietar tu mente, de este modo alejarás de ti lo negativo, porque las acciones crean tu destino.

Pero también tenemos que saber que en esta vida venimos aprender diferentes lecciones, todo es karma.

Prof. Carla Manrique



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