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¿Y por qué no hacerlo con mi misma? ¿Darme una cita tal como yo doy a los otros?
No, nunca me habría imaginado hacerlo antes de conocerte. Vivía sola, como siempre después de una separación espantosa, sin preaviso. ¡Hacía tanto frío ese día! No el día en que nos conocimos pero el del abandono. Nunca me he atrevido a hablar de esa historia. Tengo la impresión de no poder hacerlo. Este acontecimiento, que en principio fue dramático, me abrió las puertas del descubrimiento de mí misma de otra manera. *** Habías venido a casa un jueves de septiembre a las tres de la tarde enviado por una amiga que quería hacernos compartir un tramo de vida juntos dada la comunidad de intereses que teníamos. Sí, habías venido a las 15 horas y a las 19 horas estabas aún conmigo. Conocía entonces toda tu vida y vos la mía. El sábado siguiente me pediste en matrimonio y dije sí. Me comprometí con vos por la vida y esta vida ha durado veintiocho años de felicidad y compromiso asumido. Hace 6 años que te fuiste: tu cuerpo no vos. *** De la ventana de mi departamento en frente del mar te evoco. Cuanto te gustaba mi país, la Argentina. Y a mí me gusta también, tanto que no sé si quiero volver de nuevo a «nuestro» país, Francia... Hoy no puedo comprometerme, dar mi palabra... Pero te digo: estaremos juntos en Domme, donde ya estas, dónde estaré también, y esta vez para siempre... Promesa de matrimonio, promesa de eternidad juntos sobre la tierra y seguramente compartiendo nuestra inmortalidad. *** Ya es el 17 de enero, me quedan solo siete días antes de partir de aquí. ¡Sí, volver a Francia, pero si no estás ya allí!... Y el mar está siempre aquí, una llamada a la vida, que para ser sincera, no me interesa ya sin ti. *** El año pasado me he comprometido conmigo misma ya que tu ausencia es fatal y definitiva. Decidí vivir, incluso aceptando esta inmensa soledad. *** Sí... ¿Mi familia? ¿Sí, mis amigos? Pero no creo en nada y vos lo sabes. Había una misa esta noche, a las 20 horas, y no fui. No fui ni siquiera capaz de hacer un alto para hundirme en mi silencio interior. Tenía una cita conmigo misma a las 20 horas, que no pude honrar. Son las 20h45, he perdido 45 minutos de mi vida que no podré nunca recuperar. Finalmente no puedo decir que no hice nada, ya que pude contemplar mi mecanicidad al mismo tiempo que descendí a hacer las compras olvidando la mitad, intercambié dos palabras con el portero y decidí vender el departamento, este inmenso departamento que mira al mar... Hay, en París, fotografías de nosotros, precisamente del 19 de marzo de 1995. Sí, me acuerdo de todas las fechas ya que estoy presente, unificada, incluso acepto acompañar las miserias de mis emociones negativas. Sufro conscientemente porque me faltas, no puedo hacer nada, no quiero nada, no deseo nada... *** Es tarde, reflexiona, húndete en ti, mujer idiota, deja caer tus desdichas aparentes de ser estropeado por la vida. Vos sos más fuerte que tus caídas; tenés la capacidad de recrearte a cada golpe. Si, sufriste, perdiste, pero perder es tal vez ganar Ganaste en agudeza. ¿Tu fidelidad es tal vez una justificación para tener el derecho a la tristeza? ¿Vos sos capaz de gustar tus memorias? ¿Quién sufrió de abandono? Quizá fuiste vos que abandonó. Podés estar triste, parasitada entre tu cuerpo y tu espíritu. Pide a tu subconsciente perdón por tu falta de comunicación con él. Comprométete a apreciarte y a perdonarte a ti misma. Da gracias a tu Dios que sabe todo... Es él que tendrá la última palabra que te dará la inspiración si en lugar de dejar tu mental trabajar tus famosas frustraciones y problemas lo liberaras a elaborar las inspiraciones divinas. Vive, no preguntas, vive... *** Es tarde, la noche cayó sobre la ciudad, el mar esta oscuro, el teléfono ha dejado de sonar. ¿Estás sola? No, pero te será necesario aceptar la experiencia de esa muerte que se llama confusión. No estás interiormente clara, ni unida, no estás en paz, luego no estás ni libre ni presente solo confusa. Confróntate con tu confusión. *** ¿Tenes miedo de arrojarte por la ventana? Un piso 16 frente al mar, no sería una bella muerte serena. De todas maneras acepta la reflexión. *** No hay una radio en tu casa, ni una televisión, ni una computadora. Nada te interesa. Tal vez no fuiste capaz de querer o tal vez quisiste mal. *** 18 de enero de 2012 Es el 18 de enero de 2012. Hace algunos días me confesé en la catedral de Buenos Aires. Desde el año 86 no le había hecho en esa iglesia. Y hablé de culpa e inquietud y la respuesta del sacerdote me asombró. Me dijo: «todo lo que es malo no viene de Dios, tu confusión viene del demonio. Si la paz está en nosotros, es porque se esta reunido al interior. En la realidad tu vida es bonita y te das a los otros y das en abundancia. Todo lo que es negativo viene del demonio no de Dios. ¿Porque culpa o inquietud?». Es necesario que diga que mi hijo estuvo de acuerdo y también sorprendido por la respuesta directa del sacerdote. *** Hace dos días que sufro pero tenía que hacer mi «catarsis». Después de todo, este departamento está lleno de recuerdos, de todas las clases. Los recuerdos yo los amo pero soy feliz que me den la oportunidad de liberarlos y de liberarme de ellos. Observo la terraza con su luz encendida sobre el mar que ahora esta tranquilo. No hay estrellas y me acuerdo de una fotografía mía un mes de enero cuando no tenía ni 40 años, linda con una larga camisa de noche azul y el cabello al viento pero también me acuerdo de mi estado interno cuando esta fotografía se tomó: una mezcla de incertidumbre, de urgencia en el deseo y de mi impotencia a controlar las situaciones que entonces me imponía la vida. *** Y te quise según yo porque te admiré por tu coraje. Venias de muy lejos, habías sufrido mucho pero tu curiosidad seguía estando viva y permanente. Eras un buscador de verdades, un investigador y yo también. Partí un día de Argentina, en pleno éxito, había triunfado pero no sentimentalmente entonces me atreví a partir como ahora podría atreverme a regresar a Argentina dado que lo que ambos buscábamos y yo busco no esta en ninguna otra parte que en nosotros mismos. Me tomaste por la mano, era un bello dia de octubre, el camino era magnifico hacia la casa del Maestro Maurice Desselle. Hombre inolvidable que ha marcado y definido el curso de mi vida Yo no puedo materialmente volver a Argentina. Mi trabajo esta en Francia, pero no en realidad puedo volver porque el trabajo está en mi. Las imágenes de ese día de octubre vuelven. Gracias Georges por iluminar mi ruta y marca mi destino. Yo continuo, comunico y enseño. Lo que Ustedes dos quisieron de mi se continúa. *** Recuerdo una comida los dos el 25 de septiembre de 1995, yo estaba sentada contra la ventana, la noche era obscura. Me preguntaste: ¿Cómo es el cabo de Hornos? Me sorprendió el miedo, imaginé las enormes olas Este año 2012, el 3 de enero hice la vuelta del Cabo de Hornos durante un crucero, había bruma. El barro partió dirección Nueva Zelandia paso luego dirigirse hacia la costa Chilena Había niebla pero el mar estaba tranquilo. Los marinos encontraron esta calma extraña e inesperada. Llego al final ahora puedo contestarte, por experiencia directo el Cabo de Hornos no me da mas miedo pero me produce respeto. Un silencio profundo y misterioso.
Escrito en Miramar, momentáneamente Dado que el temo es infinito.
El 18 de enero, terminó el tema del compromiso no. 4 de febrero No terminé con la historia de nuestro compromiso, tal vez tú has sido y sos el único amor de mi vida. No puedo salir de mis tinieblas. Volví a Francia y encuentro que me faltas tanto como en Argentina. ¿Quién de los dos es el sobreviviente? Vos me esperas liberado del peso de tu cuerpo físico. Yo, estoy triste porque el mío pide tu presencia, tu amor lleno de dulzura y respeto La caricia simple de una felicidad compartida. Amo la vida, quiero la vida, gusto la vida, me entrego a la vida porque al menos podemos decir que la nuestra la supimos disfrutar gracias a nuestro sincero y poderoso compromiso. Para nosotros no ha sido necesaria la separación para valorizar nuestra unión, nuestra vida juntos en la tiena. *** Esta tarde tuve un flash. Una canción «la balada de la gente feliz» lo provocó. ¡Se trataba de una soirée hace 7 años a la Conserjería. Vos estabas tan lindo en tu smoking! Y bailamos esa balada y recuerdo haber sentido una emoción de amor que no tenia casi relación con la situación objetiva, una emoción de plenitud, de perfección, de opera terminada algo mágico irrepetible, pero concientemente la sensación de tesoro alcanzado. Termino, no digo más. Soy lo que soy hoy y tengo un compromiso urgente conmigo misma.
Hecho en Paris el 4 febrero del 2012.
Hace híper frió y pude traducirme, dado que creo que nuestra vida y nuestro compromiso son realidades a comunicar a quienes hoy se aman y honran con fidelidad, sobre la tierra, sus compromisos de pareja. |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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Hace muchos años, casi en los años de mi adolescencia, tuve un amigo con el que compartíamos
muchas actividades deportivas y un fuerte entrenamiento ya que a él le gustaba la competencia y aunque no
coincidíamos en esto, lo acompañaba en muchas de las actividades siempre que podía y me sentía con ganas de hacerlo.
Las circunstancias de la vida hicieron que él se ausentara por un año en el servicio militar y yo quedé solo para hacer mis entrenamientos. A pesar que era una persona de determinación, me costo seguir con el ritmo que habíamos logrado entrenando juntos, no tanto por la frecuencia de ésta sino por la intensidad. Él era de entrenar muy fuerte e intensamente y no claudicaba en su propósito, y yo era constante pero no lograba soportar el esfuerzo que él hacía, en cuanto a intensidad y eso me ponía bastante mal. Pasó el año en que mi amigo hizo el servicio militar y volvimos al entrenamiento que habíamos realizado juntos, pero duró poco porque al escaso tiempo me tocó a mi ausentarme por la misma causa, y estuvimos otro año alejados del compartir actividades deportivas. Cuando volví de ejercer mis obligaciones empecé un fuerte entrenamiento, pero esta vez solo ya que otras obligaciones laborales ahora, nos había alejado de tener espacios de tiempo en común. En esta oportunidad motivada por un pequeño exceso de peso empecé a entrenar con mucha regularidad, aunque siempre estuvo en deuda mi compromiso con la intensidad. Nunca había logrado un mayor vigor en el esfuerzo. Siempre que se me hacía muy pesado, daba la actividad por terminada. A pesar que el entrenamiento era bueno, siempre admiré esa energía o fuerza para lograr un poquito más, a pesar que el cuerpo duela y el esfuerzo se haga insoportable. Pero mi amigo podía lograrlo y eso me despertaba una duda e intriga que no me podía explicar. A partir de que me di plena cuenta de esto, es decir de la perseverancia de mi amigo en ir siempre un poco más allá de lo que el cuerpo responde, empecé a generar en mi un interrogante que no encontraba respuesta. Algunas veces coincidíamos en entrenar juntos y yo lo veía actuar y veía que había siempre algo más fuerte que a él lo poseía y lo llevaba a exigirse siempre un poco más, a pesar que lo veía casi desfallecer de los esfuerzos. Se generó tanta intriga en mi que dudaba si estaba bien preguntarle sobre esto o era mejor no hacerlo. Además tampoco sabía como preguntarle ya que no estaba seguro que él supiera el porqué lo hacía. Así fue que después de un entrenamiento le comenté que me gustaría entrenar con la intensidad con la que él lo hacía, pero no lo había logrado hasta entonces y que no sabía como hacerlo. Lo difícil de habérselo dicho es que a esa edad los adolescentes somos muy orgullosos y competitivos y buscar consejo de un par suele ser una situación que afecta al ego, es decir al orgullo. Sin embargo tomé coraje y lo hice y realmente me fue muy bien al reconocer que tenía deficiencias, porque también reconocía de este modo que quería mejorar. Ahí fue que mi amigo, se sinceró y me mostró una faceta que de él no conocía. Con mucha humildad y sencillez, me dijo: "Ale, el mayor compromiso que uno puede hacer en la vida, es con uno mismo" y siguió diciendo, "Si no estás contento con vos, no vas a estar contento con nadie, y en definitiva, nunca vas a estar feliz". No fueron muchas palabras las que él dijo, pero me dio a entender que si él fallaba en su esfuerzo por ser mejor y superarse cada día, estaba al borde de lo que psicológicamente sería el "fracaso de su vida". Me pareció genial. Sentí que estaba flotando cuando me dijo esto. El tiempo y el lugar se hicieron eternos y sin límites. Fue un momento muy raro, porque sentí y comprendí que era una revelación para mí, como si un gran secreto se me revelara y me sorprendiera por su sencillez y simplicidad, y me dejó en un "no tiempo" y un "sin lugar" por un buen rato. No hicieron falta aclaraciones, no hizo falta seguir charlando de esto. Me dí cuenta que no solo él era así, sino que toda su familia tenía esa forma de vida, y eso me gustó, porque siempre encontré en esa amistad, la gran virtud de la simplicidad, la humildad y ante todo el compromiso de saber que la palabra, y los actos de mi amigo eran, como siempre desde que lo conocí, "palabras de honor" y así comprendí las virtudes de las que era poseedor este ser que a mi entender había encontrado la forma de ser feliz en la vida. |
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Licenciado Alejandro Giosa
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El compromiso no es una palabra sólo para hablar de ella como si se tratara de cumplir con un requisito.
Es un valor necesario para cumplir la misión que se desempeña en cualquier tipo de organización
(familia, trabajo, escuela, universidad, etc.).
Comprometerse va más allá de cumplir con una obligación, es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado y eso se ha dado porque nos hicimos responsables de esa situación, cuando uno se responsabiliza significa que se va hacer cargo de algo por lo tanto esta dando su palabra, que es como una firma, y si no cumple además de perjudicar a otros también se perjudica así mismo porque nadie va a confiar en él. Una persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado siempre con amor porque vive, piensa y sueña con sacar adelante la vida que lleva, que puede ser: su familia, su trabajo, su estudio y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra. Todos tenemos compromisos de diversa índole y según el estado de la persona (como padres de familia, hijos, trabajadores, estudiantes, etc.) Aún así, hay personas que piensan que tener compromiso va ligado siempre de un contrato, una promesa que se le da a alguien muy querido, celebración del matrimonio etc. y no es solamente esos compromisos que hay en la vida. El hecho de aceptar formalmente un compromiso, hace suponer que sabemos muy bien lo que estamos dispuestos a hacer, conocemos todos los aspectos, alcances y obligaciones que conlleva. Casi siempre, la falta de compromiso se debe a descuidos un tanto voluntarios, pero principalmente a la pereza, la comodidad y al egoísmo. No basta con cumplir con lo previsto, lo estipulado, lo obvio (trabajo, casa, familia, estudio, etc.). Todo compromiso tiene muchas implicaciones, pensemos un instante en aquellos que son los más importantes que tenemos, en mi caso podría citar las siguientes obligaciones hechas con amor: Como trabajadora: Soy docente y tengo muchas responsabilidades y obligaciones de llegar a horario, brindarles los mejores conocimientos a mis alumnos, aportar proyectos institucionales a la escuela, capacitarme y todo eso lo hago con compromiso desde mi lugar de trabajo como desde mi casa. Como amiga: ¿Nuestras amistades son positivas e importantes?, es decir, si sólo recordamos a los amigos cuando algo nos ofrecen. La amistad se cultiva, es necesario llamar, buscar, enviar correo electrónico y visitar a las personas con las que tenemos un mutuo afecto, estar pendientes de su bienestar personal y familiar, la amistad no es fácil pero tampoco difícil si somos concientes y valoramos al que tenemos al lado. Como ciudadana: Evitar la indiferencia, no podemos quejarnos de la situación actual del país sin hacer algo para cambiarlo, se debe participar en las elecciones, apoyar campañas que beneficien a todos: en el área de salud, laboral, legislativa, lo peor que nos sucede es creer que poco podemos hacer como si viviéramos aislados. Promover la seguridad, la limpieza y los servicios básicos para el lugar donde vivimos, es una manera de comprometernos con nuestra sociedad y nuestra nación, por eso participemos y propongamos proyectos a nuestra municipalidad hagámonos cargos de la problemáticas del barrio, es decir ayudemos aportando estrategias para solucionar conflictos. En todos los casos existe la obligación grave de cuidar el buen nombre de personas, instituciones y empresas con las que tenemos relación. Es un tanto triste ver como un estudiante repudia su escuela, como las personas prefieren y exaltan los beneficios que se dan en otro país, como se quejan de su cónyuge con personas ajenas, anhelar por inconformidad el trabajo en otra empresa. ¡Cuántos son los compromisos y cuántas cosas implican! Si parece mucho, hemos vivido con los ojos cerrados a la responsabilidad y pensando sólo en recibir beneficios, con el temor a dar más de nosotros mismos. Seamos honestos, en esto no existe temor sino egoísmo. La persona comprometida es generosa, busca como dar más afecto, cariño, esfuerzo, bienestar... en otras palabras: va más allá de lo que supone en principio el deber contraído. Es feliz con lo que hace hasta el punto de no ver el compromiso como una carga, sino como el medio ideal para perfeccionar su persona a través del servicio a los demás. Es importante enseñar este valor de gran importancia a los niños en la escuelas y hogares para que puedan desarrollar una mejor calidad de vida, es decir que sus obligaciones, responsabilidades, emprendimientos sean encarados con el espíritu del amor, la felicidad y la fuerza del compromiso. En conclusión comprometerse es poner al máximo nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado. El compromiso que se hace de corazón va más allá de la firma de un documento, o un contrato. Cuando nos comprometemos es porque conocemos las condiciones que estamos aceptando y las obligaciones que éstas conllevan. |
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Prof. Carla Manrique
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El compromiso es multifacético ya que la vida es una secuencia de compromisos: sociales, personales
e individuales.
En casi todos los aspectos de nuestra vida encontramos la necesidad de algún compromiso. Me limitare aquí al compromiso con la sociedad entonces. ¿Pero de que hablamos cuando nos referimos a «compromiso»? Según el diccionario Larousse seria una «obligación contraída, una palabra dada». Tal vez deberíamos agregar la obligación contraída libremente y solo revocable por el acuerdo de ambas partes. ¡Esta obligación es con Dios para quien cree, con la sociedad o con el prójimo, pero sobretodo, consigo mismo y con las propias convicciones! Porque a Dios, la sociedad y el prójimo hay que reconocerlos antes de establecer un compromiso con ellos, mientras que a si mismo no es posible, ¡en sano juicio ignorarse! El primer descubrimiento del mundo al que nos lanza el nacimiento es la presencia de otros. El bebe, en cuanto abre sus ojos es sorprendido por el movimiento de aquel que le habla y se mueve a su alrededor. Poco a poco toma conciencia de vivir en comunidad. Es a través de la mirada de ese otro y luego de su comunidad, que existe y son ellos quienes van dándole forma a su primera identidad. Ellos representan las primeras referencias de la existencia. Se establece con ellos una primera experiencia de compromiso, el compromiso sentimental. Muy rápido percibimos que nuestras acciones y hasta nuestros pensamientos influyen en otros como también el de ellos en nosotros. Este intercambio enriquece nuestra vida pero también nos compromete irreversiblemente con los demás. Negarlo, es entrar en un espiral peligroso para el propio equilibrio. Hoy, en un matutino que leo diariamente, el editorial proponía dar apoyo a la candidatura para Premio Nobel de la Paz, a John Carr, creador hace años de una ONG en la Argentina llamada «Redes Solidarias» por la que trabaja infatigablemente ayudando a facilitar y promover la ínter ayuda solidaria partiendo de la base que todos podemos dar y necesitamos recibir algo gratuitamente no solo en el ámbito material, sino también espiritual, psicológico y ecológico inclusive pues la Naturaleza nos da mucho pero también necesita de nosotros! Impulsada por John Carr con gran éxito, las Redes Solidarias¨se han ramificado en varios países cada día mas. No es difícil imaginar el compromiso de Carr con la sociedad. Ese tipo de compromiso, resulta siempre en el motor y el combustible para avanzar con entusiasmo. La energía en el ser vivo no se gasta, se usa pues es esta su manera de regenerarse dando además sentido a la vida. Necesitamos expandir nuestra perspectiva con la cultura de los demás, necesitamos comprometernos con ellos para eso. Sentirse útil a la sociedad, a otra persona o causa, es fuente de energía y de inspiración y transforma a una persona, en una personalidad. Es así en todas las actividades con las que nos comprometemos no solo las solidarias. A medida que avanzamos en experiencia, la alegría del corazón aumenta y la belleza de una personalidad también si llega a comprender el profundo significado de aquella frase de San Francisco que dice: «Es dando que se recibe». Parafraseando a San Francisco podríamos decir que es comprometiéndose que el resultado se torna eficaz. |
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Monica de Vitton
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