Me pregunto: de que prisiones me he evadido. Creo haberme evadido siempre antes de dejarme aprisionar completamente.¿Por quién? Por mi mismo.

Acepto que soy salvaje y difícil de domar. Utilizo algunos rituales para confirmar que soy libre. Pero hoy me pregunto si lo soy.

Siento la inquietud que precede a la presión entonces hago todos los sobre esfuerzos posibles lo más conscientemente que puedo para ir más allá de mi sentimiento de impotencia, de miedo de ser encerrada.

No creo que alguien haya podido hacer de mí un objeto. En todo caso todo los que han querido poseerme han fracasado y en ese juego de poder se han puesto en situación de ser poseídos por mí pero yo nunca acepté el regalo porque nadie pertenece a nadie. Prefiero confrontarme a un sujeto y apreciarlo reconociendo su individualidad y su diferencia.

La respuesta al tema de la evasión me lleva a cuestionar mi vida lo más objetivamente posible.

Veo que en las ocasiones en que las situaciones se volvieron amenazadoras, en las situaciones en las que parecía morirme ahogada traté de encontrar soluciones para evitar la complicación de la alienación.

Algunos recuerdos vienen al caso.

En el Colegio de la Misericordia a los 8 años porque no había hecho mis deberes de inglés quedé encerrada en el aula después de la clase. Entonces abrí la ventana, sobre una enorme magnolia que llegaba a la planta baja, descendí por ella, caminé muchas cuadras hasta casa. Mis padres no me hicieron ningún reproche.

El mismo Colegio a los 12 años me dieron 4 horas de penitencia por contestar a la maestra. 4 horas parada bajo el cuadro de Jesús en la Gran Galería. Me fui a la biblioteca, sola y confortablemente sentada con un libro sobre los sumerios con láminas a la pluma. Me buscaron, me encontraron, no me dijeron nada.

19 años el día de mi casamiento el 19 de mayo en la Iglesia de las Victorias en Argentina.

Al último momento yo no quería casarme. Papá se opuso, era demasiado tarde. Llegamos a la iglesia una hora después. Papá tenía razón: demasiado tarde para escapar pero yo también tuve razón. El marido no fue el regalo deseado. Mi padre nunca me hizo reproches pero vivió su calvario con ese personaje y el casamiento duró 23 años, pero no un día más porque a los 42 años, en 12 de mayo yo dejé mi país, sin ni siquiera saber que no volvería, para hacer una nueva vida. No abandoné mis hijos, los protegí de otra manera. Más valió una madre viva que un héroe muerto. La situación se había vuelto insostenible y violenta, se trataba de "matar o morir". La solución fue partir.

Tuve razón.

Hoy día siento algo como indescifrable porque no entiendo y me cuestiono lo siguiente:

No ve si vivo la Argentina como la gran evasión de mujer sola o si Francia es para mi una evasión porque la soledad es mas fácil, menos pesada en Francia.

La diferencia es que hoy día no puedo evadirme de mi misma porque no estoy identificada a ningún rol y no soy ni una mujer sola, ni una madre abandonada, ni un objeto.

La conciencia al despertarse se ha transformando en clarividente. Se volvió más objetiva.

Comprendí que vine a la tierra para servir y lo hago lo mejor posible.

Los viajes no son una evasión para mí, nunca lo fueron. Son fuentes de impresiones directas.

Yo diría como el poeta: "Vida nada te debo vida estamos en paz".

Nota sobre la evasión por la negación: Tuve una conversación con mi hijo sobre mi padre. Parece que él no fue tan perfecto como yo afirmo y cuento. Parece que yo estoy en la negación. Según él mi padre fui duro, autoritario y cruel con nosotros. Hoy ya un puedo evadirme. Esta conversación debe continuar.

Hecho el 2 de enero del 2014 entre Buenos Aires y Miramar.
La clim no funciona y la ola de híper calor sigue.
Extraña historia: después de 107 años esta ola de calor.
Me hace pensar en Levi-Strauss
el los Mitos calientes hasta la putrefacción.
Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



La vida en movimiento nos encuentra otra vez deseándonos entre todos, amor y paz.

Esa energía crística que nos habita y de la cual nos desconectamos muchas veces, vuelve con sus campanitas a sonreírnos para recordarnos que está en cada uno de nosotros siempre, cada día, cada instante y cada encarnación.

Bendiciones entre todos y para todos y mis deseos de luminosidad y ascensión, de creatividad y sincronicidad en los encuentros cotidianos con los que nos rodean y con los que están distantes, con los que conocemos y con los que creemos desconocer.

El multiverso y el planeta tierra están presentes siempre en cada uno de nosotros, que elevemos siempre la bandera de la paz.

Lic. Rut Cohen



Cuando era joven, una de las primeras intrigas que me generó la vida fue la disyuntiva entre afrontar las dificultades o evadirlas.

La pregunta que me formulaba me parecía fundamental y necesitaba una respuesta que me diera paz en la conciencia acerca de mis actos. Consideré que la decisión sobre la forma de actuar era parte importante de mi conformación como ser adulto y que tomar una posición respecto a cómo encarar las situaciones de la vida, era lo más importante que uno podía decidir cuando es joven.

El planteo que me hacía tenía que ver con prácticamente todo acto que emprendiera, ya que hasta la mas trivial de las decisiones, como por ejemplo la de levantarme temprano o no, involucraba la filosófica pregunta de afrontar o evadir. Si tomo la decisión de levantarme temprano, implica que todo lo que me suceda durante el tiempo ganado será mi responsabilidad, y se generarían nuevas "preguntas filosóficas" durante ese tiempo, acerca de "afrontar o evadir" lo que me vaya sucediendo. En cambio la decisión de seguir durmiendo sería una respuesta más cercana a la evasión "propiamente dicha" y me eximiría, tanto de hacer cosas como a "estar decidiendo" acerca de mi "pregunta filosófica", que creo era bien fundamentada.

Me pareció en ese entonces, al igual que ahora me parece, que tener una postura respecto a este tema, es lo que define el carácter de una persona. No es lo mismo la personalidad de un humano que en todos sus actos trata de afrontar y solucionar sus problemas, que el que los niega, no los reconoce y no actúa ante ellos.

Lo que creo que siempre tuve claro es que básicamente no llegaría a saber nunca si actuar de una forma u otra me permitiría emitir un juicio de "así está bien" o "así está mal", ya que lo que podía ver en las personas, es que muchos actúan de una forma u otra, y a veces les va bien a unas y a otras por igual o bien no les va bien a ninguna.

Es decir que fui comprobando que actuar de una forma u otra no asegura el éxito, ni condena al fracaso.

Lo que sí me pareció que define la cuestión sobre afrontar o evadir, es algo que como ser humano es todavía más importante que tomar actitud acerca de cómo actuar, y eso está relacionado con la idea que tenemos sobre los propósitos de la vida. Pequeña e insignificante pregunta ¿no?

Pero para ser sensato, es cierto que uno tiene que afrontar esa pregunta alguna vez en la vida ¿verdad? De lo contrario uno vive por vivir y en ese caso realmente da lo mismo afrontar que evadir los problemas.

Ahora, cuando uno determina que su propia vida, tiene un sentido y "elige" cuál es, ya la decisión acerca de si "evadir o afrontar" debería quedar definida automáticamente.

Realmente no sé si cuando uno adopta una religión, queda definido claramente la situación acerca de cómo actuar en la vida. Supongo que debería quedar claro si ante una situación uno debe evadirla o afrontarla. Es más un deseo mío que un hecho, el que las religiones definan el sentido de la vida. Al menos puedo decir y espero que haya alguien que pueda aclararme y negarlo, que la religión cristiana no define, el sentido de la vida y si es necesario afrontar o evadir los problemas.

Tampoco sé si hay otras religiones que lo hagan. Pero como dije antes, creo que cada uno debe definir en algún momento de su vida, la actitud que va a tener respecto al sentido de su vida, los problemas y su forma de afrontarlos o evadirlos.

Un ejemplo de una situación podría ser encontrarse en la calle y ver que un anciano se cae al suelo. Es necesario tomar una decisión respecto a cómo actuar. Puede que haya otras personas cerca o puede que no. Puede que uno se acerque a ayudar y levantarlo o puede que uno siga su camino sin hacer nada. En este punto es donde uno actuaría diferente de otro, y creo yo que lo que decide una u otra actitud, tiene que ver con el concepto que uno tiene de la vida.

Si uno piensa por ejemplo que la vida es para "sobrellevarla" lo mejor posible y que uno como "hijo de Dios" vino a este mundo para ser feliz y "usar" el mundo a su antojo, entonces lo más probable es que siga su camino y no se detenga a ayudar al pobre caído en desgracia.

Si la persona que está en la situación, cree que la vida es para aprender, para pulir su carácter y avanzar en un camino de perfeccionamiento de su espíritu, lo más probable es que se detenga y ayude al anciano caído porque sabe que esa actitud, lo va a ayudar a comprender muchas cosas, y aunque pierda tiempo y tal vez se involucre en un problema nuevo, creerá que esa situación fue puesta en su vida para perfeccionar algo de su Ser y realizar mejor la tarea que tiene en esta vida.

Es cierto que cuando se está cerca de un árbol se hace difícil ver el bosque. Y cuando uno está inmerso en un problema es difícil saber si los resultados son positivos o negativos para su misión como humano. Hasta es difícil para nosotros saber si tenemos misión como humanos, pero es parte de la inconciencia que soportamos los humanos, de no saber sobre los "grandes planes" del espíritu y solo ver los problemas y las situaciones que tenemos delante de nuestros ojos.

Tanta ciencia y tan pocas respuestas ¿no? Tantas religiones y tantas dudas…

Pienso que si la ciencia definiera sin lugar a dudas que los humanos tenemos un espíritu, si nos "dieran" oficialmente un espíritu, podríamos pensar en avanzar de a poco en un conocimiento más avanzado de nuestra misión como humanos.

Pero la cosa no es así.

Nos mantienen "sin espíritu" porque así somos más fáciles de manipular, de sembrar ideas, de hacer que no molestemos, no ayudemos a otros, ni contribuyamos a un mundo mejor, que no actuemos y que podamos pasar por la vida evadiendo responsabilidades como raza (por ejemplo la de mantener en buen estado el planeta, como lo hacen las demás criaturas vivientes).

Esta cultura sin espíritu es la cultura de la evasión. En esta cultura nadie afronta ningún problema. Estamos programados por las "elites" que nos gobiernan a evadir. Eso nos enseñan (imponen). Si no evadimos y afrontamos los problemas del mundo, nos reprimen. Lo peor es que los que mandan también "evaden" saber sobre sus espíritus, por eso actúan así.

Algún día vamos a tener que "afrontar" que somos seres espirituales y que venimos al mundo con una misión. El pasaje de "evadir" a "afrontar" será el cambio de Era que viene esperando el espíritu humano para crecer y expandirse en el Universo Espiritual.

Licenciado Alejandro Giosa



Hoy en día vivimos en un mundo donde parece que necesitamos que deliberadamente nos engañen para poder sobrevivir a las diferentes crisis sociales. Creemos en los discursos que nos dan los políticos y los votamos pensando que pueden mejorar el país, sabiendo en definitiva que todo seguirá igual o peor, pero no hacemos nada para cambiar, solo nos conformamos con lo poco que tenemos, un puñado de mentiras y nada más.

Somos títeres de los que tienen poder. Ellos hacen y desasen como quieren nuestro país. Personas que investigan a estos políticos corruptos nos dicen dónde, cómo y por qué roban y generan más pobreza e ignorancia en está sociedad, nos brindan la información para que despertemos de este mundo irreal y responden a nuestras preguntas diarias. ¿Por qué no hay trabajo? ¿Por qué hay inflación?, ¿Por qué tanta inseguridad? En si, ¿Por qué mi país, la Argentina, siendo tan rica en recursos cada vez está peor?

Yo diría que los Argentinos, y me incluyo, somos tan cobardes y desunidos que no podemos cambiar esta realidad social, donde muchos sufren de hambre, enfermedades y pobreza. Todo esto es porque no queremos ver la realidad en la que estamos viviendo. Estamos tan ciegos que solo vemos lo que queremos ver y proyectamos en un futuro lejano lo que quisiéramos vivir. Cada uno arma su mundo ideal y vive su ingenua mentira, manipulada por los que tienen poder.

La gente de poder vive armando campañas publicarías, verdaderas películas de la mentira para engañar a la gente. Éstas se hacen creíbles para los ciudadanos, que se conforman con poco y que quieren sobrellevar esta crisis. Se autoengañan negando y rechazando lo que realmente pasa y nos informan, y terminan aceptando las cosas tal y como se las cuentan los gobernantes.

Por eso creo que el hombre para evadir la situación y cumplir sus objetivos, se miente a sí mismo y recurre a distintos mecanismos como la evasión, mediante la cual se inhibe, excluye sus necesidades de la conciencia y entierran en el olvido los proyectos que tanto soñaba, llegando a ignorar que han existido.

Prof. Carla Manrique



Hoy es un día oscuro, silencioso,
solitario y triste,
en una palabra un día de luto.
Los pájaros ya no cantan, los perros no ladran,
el silencio a llegado hasta en las casas.
Hoy en Los Molles, San Luis
han declarado día de luto
por la partida de un ser maravilloso
que ha vivido en este pueblo.
Este silencio es por el respeto
que te tenemos a vos, Don Ciro.
Venimos a despedirte
o mejor dicho a decirte hasta luego
tus seres queridos
tu esposa Mora, tu hijo Dubi y
tus amigos Alejandro y Carla.
Sentimos angustia en nuestros corazones
por tu partida, pero sabemos que fue lo mejor para vos,
Donde estés ya eres parte de una estrella,
que está en paz y feliz
con tus hijos Tropi y Estrellita.
Diste mucho amor y
alegría en este mundo.
Hiciste muchas locuras
en donde te divertías
con todos nosotros.
Dejaste muchos recuerdos
en nuestros corazones
que son impagables,
el mejor regalo que pudiste darnos y
que jamás dejaremos de recordarlos.
Perdona a quienes no te valoraron o
cuidaron en vida,
las personas a veces son tan ciegas
y no ven el ángel que tienen al lado.
No olvides Ciro, que las puertas
de nuestros corazones
siempre estarán abiertas para
cuando vuelvas.
Te homenajeamos con estas palabras
llenas de amor y sinceridad,
y que el viento la expanda
hasta tu nuevo hogar
amigo Ciro.
Prof. Carla Manrique



Diccionario de la Real Academia Española, definición de Evasión:

«Efugio para evitar un daño o peligro. Eludir con arte o astucia, desentenderse de cualquier preocupación…….» «Dicho de una obra literaria, o cinematográfica, de un programa televisivo o radiofónico, etc. Que tiene por finalidad entretener o divertir»

Éramos muy felices, y digo éramos porque acontecía las 24 horas del día. Ahora lo somos de aratos, cuando los astros se conjuran para que podamos disfrutar de la vida.

¿Qué cambió tanta felicidad? Las preocupaciones de todos los días, la rutina, pero esencialmente el problema que yo evado y del que él me distrae y me divierte.

Un día cualquiera y sin aviso previo él la vio y, ella se instaló entre nosotros dos. Lo vi cómo se ilusionó, fue delante de mí y encontró en ella cosas que ni existen en la realidad, pero él las veía y lo compartía conmigo, me lo comentaba como chiste, chanza y yo no me daba cuenta de la verdad para no asumir la responsabilidad que implica aceptarla.

Yo debería haberlo dejado el primer día en el que la mencionó, pero tuve miedo del futuro, de tambalearme sobre mis propias piernas y finalizo una y otra vez la situación sin darme cuenta que todos estos años, vivo tambaleando pues estoy expectante de cuándo la relación se invierta: un tiempo a mi favor es un tiempo en contra de ella y así sucesivamente con espacios en los que digo «todo vuelve a la normalidad no volverá a suceder, él dice que me ama y me lo demuestra».

Esa mujer es la excusa para que yo explote, sabe que así puede hacerlo, y consigue echar sobre mis hombros el daño que le hicieron los otros y con quienes no lo puede expresar. Yo soy la persona propicia para ayudarlo, la que está más cerca y más vulnerable; la que no puede decirle «vete y no vuelvas más».

A sabiendas de esa vulnerabilidad él comienza un juego macabro: me mira indiferente, no me escucha o no sé si hace que no me escucha, porque sabe que me hace daño, dice no haber leído mis mensajes, me hace repetir una frase más de una vez, hasta que yo diga «¡no me escuchas!», dice no haber leído mis mails. Deja señales o las hace, para hacerme notar que habla con ella, que le presta atención, que no puede ni evitar enviarle un mensaje delante de mí, aún conduciendo su automóvil. Entonces yo echo el cuerpo fuera del tema para ayudarlo en la lista interminable de sus problemas.

Días después me aprieta tan fuerte contra su pecho, hasta siento que me lastima, que su abrazo me encarcela, pero prefiero convencerme que es una demostración de un verdadero amor.

¿La instalé yo, en el medio de la pareja? ¿La instaló él porque se sintió seducido y no pudo salir jamás de la trampa?

¿Quién fue el primero? ¿El huevo o la gallina? Qué importancia tiene si en definitiva ninguno de los dos deja de evadir, de distraer, uno al otro.

Estaba ya cansada, vi su cara extraviada en la excusa de los problemas cotidianos, y yo preocupada en que todo regresó.

Él dice que se sienta a esperar a que yo vuelva a ser la misma, entonces me repito ¿quién nació primero el huevo o la gallina? Pero se me hace tan difícil desenmascarar los hechos que prefiero no pensarlos.

Me escondo en sus justificaciones, así no tengo que afrontar la frustración que me produce el no poder dejarlo, el no poder decirle «esto no es lo que yo quiero para mí».

Hace unos días cuando llegué a casa, y antes de terminar de sacarme la ropa me eché en un llanto interminable, lágrimas de mares, y los ojos inyectados en la tristeza de lo que pudo haber sido si ella no estuviera en el medio.

Entonces comenzaron a aparecer los recuerdos más bellos, los sueños y las ilusiones hechas palabras, y cartas y busqué todo lo que pude.

Recordé cuando bebía de las copas de las casuarinas del otoño, cuando él llegaba y yo corría a sus brazos que no lastimaban.

Un día me dijo «te voy a hacer un regalo que ningún hombre te hará; te podrán llenar de oro y es muy probable que ello ocurra, pero éste regalo nadie te lo dará».

Me hizo cerrar los ojos, me llevo por un túnel que olía a algas, se escuchaba el sonido de las olas, y la arena húmeda raspaba las plantas de mis pies, una suave muestra del paraíso.

Cuando abrí los ojos tenía delante del mí el paisaje más hermoso del mundo, el que nunca volveré a ver, las olas rompiendo en espuma me regalaban una risa a carcajadas, un cielo celeste que invitaba a caminar hacia el altar, y dos gaviotas revoloteando en la arena, espejo de nuestras almas.

Aquel paisaje volvió a mi mente y no podía parar el dolor que arrancaba desde muy adentro.

Un verdadero amor y un hijo que no pudo ser, una carta que guarda celosamente Graciela y otra que tiene la madre, que no hace muchos años quiso que vaya, y leérmela, pero me negué para no quebrarme en vida.

No puedo dejar de pensar en aquel dolor por la pérdida y menos hoy que se instaló en mi alma nuevamente, irónicamente un modo de evadir la realidad.

Los pasos en la playa con una luna brillante, las manos entrelazadas, el silencio echado a reír a carcajadas y mis ganas de ver su tierna mirada tendiéndome en sus brazos cuando vuelve a llegar son mi morada.

Silvia Stella, abogada



Dile a Graciela, que en mi opinión, las ilustraciones que acompañan cada trabajo son una invitación a leer.

Leo más en profundidad los temas y todos los autores, que antes, porque me atrae la imagen y quiero saber de qué se trata.

Su editorial como siempre «impecable». Dile que «su imposibilidad de estar en armonía por el caos que la rodea» me recordó a mis frustraciones, pero creo que el mundo y los seres humanos han cambiado tanto desde que nos fueron inculcadas las tres virtudes Fe, esperanza y caridad, las cosas no han cambiado simplemente no se enseñan. Esto trae caos y anarquía del alma.

Nos enseñaron «humildad, perseverancia, generosidad, discreción, compasión, y bondad» ellas no son enseñadas ahora, pero si todos ponemos un granito de arena en los jóvenes que nos rodean, el mundo hará un cambio y como decía mi padre «No todo es malo, siempre lo bueno es mayor, el amor y la bondad».

Dile que ella es un ejemplo de virtudes que nos mantiene en pie a todos aquellos que tenemos el «lujo» de conocerla y aquellos que no la conocen, lo hacen a partir de los que la conocemos y de su obra interminable.

Mándale un abrazo muy grande,

Silvia Stella, abogada



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