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El olvido es la pérdida del recuerdo (del latin: oblinere, borrar) y no es siempre lo contrario de la memoria sino, a veces, su complemento.
Desde este punto de vista, conviene distinguir dos formas de olvido: negativo y funcional. El olvido negativo puede deberse:
El olvido funcional es diferente, porque es selectivo: "La memoria no es una bolsa, no se trata de indigestarla ni de llenarla sino de seleccionar lo que deposita en ella" (L. Dugas). ***
¿Y sí el olvido existiera?
El sería solo una pincelada de gris sobre un horizonte sin relieve El olvido no sirve solamente para borrar los momentos tristes, también caerían en él, en su nada los momentos gloriosos del ser humano vivo sobre la tierra. Olvidaríamos nuestro pasaje por el seno materno, las experiencias ligadas a nuestro primer objeto de amor, los verdes lujuriantes de nuestras selvas, las caras de aquellos a los que tanto hemos amado. El olvido es represión o negación. En los cuadros de vida aún los más trágicos, hay momentos de felicidad que hemos retenido, porque los vivimos en estado de despertar consciente. Con el olvido como negación existencial, no seríamos sino autómatas funcionando según la meteorología, el trabajo y, a veces, un sexo triste desarraigado de su valor paradisíaco. Son los recuerdos que dan sentido y hacen sentido. Acoger un gran sufrimiento es también acoger una gran felicidad. La partida del ser querido, de los seres queridos se convierte por la fuerza del duelo a realizar en un momento de sobreinversión psicológica de los objetos que nos fueron queridos y cuya partida señala simplemente el hecho de haber terminado su misión en la tierra. En la última revista de SOS Psicólogo, hablé del poema de Amado Nervo y citándolo dije: "vida nada te debo, vida estamos en paz". Hoy vuelvo sobre el mismo poema cuando dijo: "Cuando planté rosales, siempre recogí rosas." Y en mi vida transitoria y milenaria jamás podría olvidar a esas solitarias del geriátrico como María Teresa a quienes yo di mi amor sin reservas y que vienen cada año a llenar mi alma de rosas espléndidas cuando a veces mis sonrisas tienden a desaparecer y la lluvia me vuelve triste en los breves instantes en los que soboreo el dolor de la condición humana esperando que una nueva floración aparezca tras la ya pasada. *** ¿Olvidar el amor? Jamás ¿Olvidar a mis hijos? Jamás *** En el atardecer de mi vida, comprendo por iluminación intuitiva y reflexión necesaria que la vida es una experiencia intemporal aún cuando ella esté inscripta en una cronología. La vida es más que el cuerpo. Nuestro cuerpo está en nosotros, no nosotros en él. La vida es una experiencia intemporal marcada por la memoria de los momentos vividos con conciencia de plenitud, los momentos que han forjado nuestra vida, marcado experiencia y en consecuencia creando proyectos y futuro. *** Aquel que yo quise, con el que contábamos las estrellas se fue, pero no está muerto y no está muerto, porque no está olvidado. Los recuerdos me permiten hoy reencontrar su piel, su olor y esa luna maravillosa que nos extasió cuando teníamos 17 años, atravesando juntos en el ferry boat entre la Escuela naval y el puerto de la ciudad de La Plata. A veces, olvido los nombres de los lugares y de las gentes, ellos aparecen mezclados de bruma. Pero mis bien queridos, yo no los he jamás olvidado *** Tuve hijos, pero vuelvo a tenerlos cada día en un estado de memoria absoluta. Por la fuerza de nuestras historias, estamos en espacios y tiempos definibles, pero, en realidad, yo vivo como estando fuera del tiempo cuando vienen a mi las ráfagas de los recuerdos. *** ¿Cómo olvidar la pieza de teatro de Vargas Llosa: la Señorita de Tanca? Norma Aleandro, la gran actriz argentina hizo de ese personaje un poema a lo inolvidable. Vieja y dependiente, gracias a una pañoleta, elemento que le permitía al cambiarlo de posición marcar los tiempos diferentes de su vida: la juventud y la vejez. Norma Aleandro nos apasionó y comprendimos el mundo secreto del personaje interpretado. Ella era tanto la joven mujer que amaba gracias a la presencia de sus recuerdos como la vieja tía de la familia relegada a sus limitaciones. Cuando los recuerdos llegaban, ella monologaba ó dialogaba con los otros, los de su juventud, la pañoleta cubría entonces sus hombros sensualmente, su espalda agobiada se enderezaba y ella se convertía por la fuerza de sus recuerdos en la "apasionada". Luego cuando el contexto de su realidad familiar la obligaba a entrar en la cronología y a abandonar los recuerdos la pañoleta cubría su cabeza y su cuerpo curvado y la familia hablaba de ella como de aquella que había perdido la cabeza y la continencia por una demencia senil. Ella hubiera podido fundirse en la nada de la inexistencia, pero ella no había olvidado el amor. ¡Lastima por los otros! El día llegará en el cual seremos capaces de recordar que somos seres dobles cabalgando entre la eternidad y el tiempo. No es posible olvidar la doble naturaleza del hombre. A veces no se porqué hago tantas confidencias sobre las cosas que me son queridas, pero en todos los casos ¿qué ganaría con guardarlas solo para mi si transmitir es servir? Yo desearía que ustedes me acompañaran sin claudicar en esta esperanza de eternidad que es la memoria.
Hecho en Paris sin desear olvidar el 2 de julio de 2002.
El verano es frío y yo te evoco, más allá de todo sentimiento, porque no podría olvidar, ni tu pelo, ni tus manos, ni tu ternura, ni tu violencia. No es importante que estés materialmente a mi lado. Te agradezco, porque al evocarte me has enseñado el valor de la memoria. Quédate a tejer conmigo un sweter bien grueso y caliente para compensar el frío. El frío no es el olvido, porque el olvido no existe. Traducido el 08/07/02 al español con ciertas diferencias, porque aunque el autor y el traductor es uno solo. Yo mismo en la traducción los corceles de la memoria casi galoparon. | |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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Hablaré de los míos, aunque tal vez no sea el momento ni el lugar, pero así quedó decidido en el grupo de trabajo de "SOS
Psicólogo" cuando se aceptó hace un año el tema, propuesto por uno de los intervinientes.
Después ocurrió que casi nadie se atrevió a escribir, porque, en principio, tenían mucho que decir, pero reflexionando no les quedaba casi nada. Por mi parte, yo no tuve tiempo de traducirme al español. Ese un mal signo en mi caso, porque siempre hago los deberes en la fecha precisa, bien ó mal, pero los hago. Volviendo a mis padres: Ellos me han transmitido sus cualidades y sus defectos, la capacidad de desdramatizar, la dignidad de morir sin quejarse. Mi padre me comunicó su capacidad de trabajo, su dinamismo y curiosidad permanentes, su posibilidad de retirar placer de las cosas simples. ¿Tal vez debería perdonarme a mi misma por mi insuficiencia a dejar florecer en mi lo mejor que me han dado? Por otra parte, tengo los temores de mi madre, su manera de evitar los conflictos, su silencio vacío de confidencias en lo que a mi respetaba; de todas maneras, siempre sospeché que guardaba secretos para como ella decía: "No hacer sufrir a los otros". *** Mi padre hablaba solo. ¿Tuvo confidentes? Yo tal vez, porque desde pequeña aprendí a callarme. Hicieron de mi una introvertida, un ser cargado de vida interior que acepta el mundo como una compañía necesaria, pero no más. Podría decir que tengo mucho que perdonar a mis padres, pero no es así, porque sus exigencias me han dado beneficios secundarios inesperados. Naturalmente, yo traté de no parecerme ellos, pero mis padres vuelven en este momento de mi vida, en un recodo del camino sombrío y difícil de comprender: veo que mi silencio me protege, que mis miedos son prudencia, que la dignidad me evita trastornos que sin mi control hubieran podido destruirme y destruir. Si, hoy soy menos emocional que mi madre, pero no la mansa cordero de Dios que ella fue. Hoy, no lamento nada, no me gustaría volver para atrás, ni empezar de nuevo, porque antes comprendía menos. Me acuerdo de un solo sueño con referencia a mis padres. Un sueño es una formación del inconsciente que encierra un mensaje. Soy muy pequeña, dos ó tres años. Estoy en los brazos de mi padre y de mi madre alternativamente. El ómnibus 22 pasa por la Concordia en Paris. Estoy con mi padre y tiendo mis brazos hacia mi madre que me toma entre los suyos, pero cuando estoy con ella, tiendo los brazos hacia mi padre. Finalmente, tomo con él el ómnibus 22 que va a la iglesia de Notre-Dame (La catedral). Interpreto y tengo la impresión de no haber conocido la fusión ni con mi madre, ni con mi padre. Tengo el sentimiento de haber sido adulta demasiado temprano y de haber hecho siempre mi voluntad, pero todavía debería cuestionarme si yo he hecho de mi vida lo deseaba hacer. Tengo la impresión de desconocer todavía aspectos oscuros de mi vida. ¿Quién deseó en mi? Y aún ahora: ¿Quién desea en mi? Es difícil, pero necesario realizar el pasaje entre ser objeto y ser sujeto. El objeto refleja, absorbe, responde, se somete; el sujeto emite, irradia, responde a partir del sentido, elige, crea e ilumina. *** Podría decir que debería perdonarles el haber sido siempre adolescente luchando en las arenas de la vida como si yo no existiera. Pero sería una mentira, porque mi madre decía: "Que Dios te haga buena". Podría ser una prueba de su impotencia para conducirme, pero lo que es cierto por experiencia personal y directa es que siendo hija única sostuve nuestro mundo sobre mis espaldas. Todo fue muy duro. Todo me fue permitido, razón por la cual tuve que hacer mi propia educación y mi propia disciplina hasta llegar por momentos a ser muy cruel conmigo misma. El mundo no es piadoso con los que fracasan. Yo viví en una espantosa soledad, mis amigas no podían ser sino las hijas de los amigos de mis padres. Confieso haberme casado muy pronto, tocando los 20 años. ¿Dejé así mis muñecas? No, no tuve jamás muñecas, pero una imaginación riquísima y así viví aventuras extraordinarias. Fui tanto don Quijote como Juana de Arco, Teresa de Avila ó Miguel Strogoff. *** Debo perdonar a mis padres el no haberme preparada a vivir en la realidad del mundo que estaba más allá de los muros de la casona. Terminado el colegio. Me casé y tuve cuatro hijos. En un momento dado, el ángel que dicen yo había sido se volvió rebelde e infernal. Yo reclamé mi derecho a existir. Pero el mundo fue para mi estrecho: familia, hijos, estudio, trabajo De quienes conocí en el trabajo y en la universidad, comprendí poco ó nada. La traición fue el pan de cada día y yo volvía a mi hogar con el deseo urgente de ser protegida. Mis padres me habían hecho creer que familia y protección eran sinónimos. Hoy creo que tal vez sin saberlo me mintieron, porque el infierno para mi es mi familia, pero también mi único paraíso. Solo que ahora mi familia se ve extendida por aquellos que yo elijo para compartir mi vida. Si, tengo mucho que perdonar a mis padres, no lo sabía, me entero leyendo lo que espontáneamente escribí. Pero no veo demasiado claro lo que debo perdonar dado que como dice el poema: "Porque veo al final de mi largo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino". Por otra parte, tampoco comprendo lo que es perdonar. De todas maneras, quienes me han ofendido, quienes me ofenden y quienes me ofenderán no me interesan más. En cierto sentido, me siento como estando más allá del bien y del mal y me canso mucho menos. En fin que las prohibiciones y los tabúes han sido para mis provocaciones. Yo en nada violé lo que me fue transmitido, solo fui mucho más lejos para crear mis propias referencias que buenas ó malas son los mías: benevolencia y generosidad que estuve lejos de ver en mi propia familia. *** Por otra parte, sigo esperando a mi padre para que me lleve a Notre-Dame.
Escrito en francés en Paris en una primavera
que simula ser invierno como yo simulo ser fría sin serlo. Traducido esta noche del 9 de julio de 2002 Y sigue haciendo frío. | |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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Comunicado por Monica de Vitton
Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos ultimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los mas diversos dolores. Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: «Depresión» y la infaltable receta del antidepresivo de turno. Entonces, después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ¡Es un amante! Es increíble ver la expresión de sus ojo cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición de amante es: «Lo que nos apasiona». Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby En fin, es «alguien» o «algo» que nos pone de «novio con la vida» y nos aparta del triste destino de durar. Y ¿que es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana. Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista de la vida. Pensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir mientras tanto y sin dudar! Búscate un amante La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental: «Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida». |
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Jorge Bucay
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Después de algunos años vividos, los suficientes como valorar sus varias vidas, momento en el que el espacio se funde con el instante, comenzó a sentir imperiosamente una fuerza persistente, convincente, añeja, que la impulsó a narrar su historia, historia entre historias, juntura de pasados y futuros.
Al escucharla me instalé en el olvido. Suspendí prejuicios, anticipación de ideologías convalidantes de formas cotidianas de mesuras y desmesuras antropológicas. Olvidé mi escenario, mi coreografía. La memoria sólo fue memoria de sus recuerdos, el pensamiento sólo flashes de colores, el sentimiento la conmoción del encuentro. Los acordes del horizonte movieron la línea del tiempo continua, lisa y alargada, tocando el difuso orden de la genealogía. «Recuerdo y olvido guardan una relación de interdependencia parecida a la vida y la muerte». Su voz al hablar, su sonrisa y sus lágrimas fueron haciendo surgir recuerdos al abrir el arcón de madera oscura con manijas aromáticas de oro macizo y fotografías gastadas por miradas anhelantes del abrazo anterior. El olvido vivido como muerte, como lo que ya no está en nosotros acompaña la transformación vivencial que brinda peso sustancial a la resignificación subjetiva que nos va instaurando identidad. Lo que ya no está es la premura por «saber», lo que ya no está es la necesidad de «señalar o interpretar», lo que ya no está es el temor a compartir la emoción. Los cambios de roles de sus personajes, rituales de posesión de imágenes, ficciones de autores ya irreconocibles iban novelando los movimientos acompasados de los acontecimientos que fueron marcando las esferas públicas y privadas de los participantes de su teatro histórico. Al olvidarme de lo instituido ella rememoraba los duendes de su tierra, las travesuras de sus idiomas múltiples que atravesaron mares y montañas, castillos y baldios, tormentos y desventuras. Mi olvido atrajo un conocimiento anterior al tiempo, un almanaque de percepciones que abrió mi escucha hacia ella y hacia mí con el caudal violáceo de comprensión. Comencé yo a recordarme en otros momentos caminando la vida real, siendo testigo de intrigas y vestigios de situaciones graduables a temperatura ambiente, remodeladas y adaptadas a lo contemporáneo general. Fui sintiendo gratitud hacia ella y hacia mi. Olvido y recuerdo, en ella y en mí, fueron haciendo posible recuperar por momentos la posesión gradual del portal luminoso de la vida. Ella al narrar olvidaba signos y se preguntaba ¿entonces, por dónde iba, en qué punto dejé? «Cuando se trata del olvido todos los tiempos son tiempos del presente, ya que el pasado se pierde o se recupera en el presente y el futuro no hace más que insinuarse en él». Cada tanto se interrumpía insistiendo en su premura por escribir su historia en sus historias, donárselas a sus hijos, enriquecerlos con raíces de árboles frutales de aquellas praderas reverdecidas de trascendencia. Yo era tantas y soy tantas, cada uno de mis trabajos... cada uno de mis sueños... siempre tuvieron varias dimensiones y argumentos, dijo al sonreírle a sus personajes. «Vivimos simultáneamente varios relatos, sabemos bien que en cada uno de ellos desempeñamos un papel distinto y que no siempre tenemos el mejor papel. Algunos de éstos papeles son más intensos que otros. No siempre nos resistimos al deseo de reinterpretarlos, remodelarlos, para adaptarlos a la situación actual.» Los mitos, las leyendas agregadas, las entonaciones son retornos culturales que van restableciendo la continuidad perdida por pasados antiguos. Al escucharla fui escuchándome, al mirarla fui mirándome, al sentirla fui sintiéndome. Las identidades de ambas se recortaban en las tardes en penumbras de cada encuentro, con el grabador testigo de la convicción común de ser quienes somos, dos mujeres amantes de la actualización del recuerdo, de la imaginación vigilante de aperturas sensibles al reinicio del espacio-tiempo de los seres que ya no sólo se preguntan ¿quién soy?, sino ¿qué soy? «El vínculo con el tiempo es siempre concebido en singular-plural. Lo que significa que hay que ser como mínimo dos para olvidar, es decir para gestionar el tiempo», el tiempo trasmutador de la rememoración. |
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Licenciada Rut Diana Cohen
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Fuente: Libro "Estrés, entenderlo es manejarlo", capítulo V.
Autores: Carlos Cruz Marín y Luis Vargas Fernández lvargas@genes.bio.puc.cl El Prof. Dr. Luis Vargas Fernández, endocrinólogo y referente de la Universidad Católica de Chile, recibió en su país el Premio Nacional de Ciencias en 1985. Es un permanente investigador del estrés, en especial de su relación con la diabetes. "El estrés es una respuesta fisiológica ante estímulos procedentes o repetidos que provienen del medio ambiente (estresores). Pero, ¿por qué el público percibe el estrés como enfermedad? Porque la vida se ha complicado ante tantas exigencias económicas, sociales, psicológicas, públicas y privadas; y donde el sostenido progreso tecnológico que nos desafía con consumismo por máquinas ingeniosas y maravillosas (TV, computación, comunicación electrónica, etc.) que de no poseerlas el ser actual se siente postergado, en tensión constante. Esto y otros factores psicológicos son importantes pues han cambiado hasta los hábitos considerados incambiables (comidas rápidas, nueva velocidad laboral y recargo de información), conforman una «red» de estresores que por su abundancia terminan por abrumar y hacen pasar a una fase crónica que puede conducir a enfermedad". La diabetes mellitus es una enfermedad que se caracteriza por la dificultad para incorporar la glucosa al interior de las células insulino-dependientes (en especial, en el área muscular). En la diabetes juvenil se produce una carencia de glucosa al interior de las células debido a la falta de insulina, lo que provoca alteraciones gravísimas en el metabolismo general que conducen a la muerte. Esta es la diabetes insulino-dependiente o D-1 irreversible (D=diabetes tipo 1). Es irreversible porque murieron las células productoras de insulina localizadas en el páncreas. Al recibir insulina, sobrevive el organismo luchando para evitar la hiperglucemia, enemiga Nº 1, porque al subir la glucemia por sobre lo normal, el exceso de glucosa se une a la insulina inactivándola. Como esta unión dura alrededor de 8 días, la presencia anormal de insulina en forma glucosada puede ser reconocida mucho después de que haya ocurrido la hiperglucemia inductora de ésta. Tal forma de unión se llama insulina glucosilada. El otro tipo de diabetes es la insulino-no-dependiente o D-2 reversible. En este caso, el paciente es de edad adulta y se puede mantener sin recibir insulina, pero esta insulina se encuentra parcialmente impedida de actuar y así, no puede alcanzar la eficiencia insulínica necesaria. Se trata de una enfermedad totalmente distinta de la anterior, porque en la D-2 se dispone de insulina como para prevenir el coma diabético. Esta condición especial hace posible usar substancias que contrarrestan ese impedimento o inhibición, son las llamadas drogas hipoglucemiantes, cuyo nombre genérico es de sulfonilureas. La industria farmacéutica ha sintetizado una variedad de derivados sulfoniluréicos que se muestran más activos o de efecto más prolongado y que en su conjunto, si son bien administrados, ayudan al buen control glucémico y a la disminución de la hiperglucemia del estrés. Como la glucosa también se une a otras proteínas, sucede que un 6% de la hemoglobina (proteína que transporta oxígeno) está normalmente glucosilada y su aumento por encima de este porcentaje delata en el diabético que ha habido una hiperglucemia exagerada (anormal). El hecho que la glucosilación exista en un 6% en los individuos normales significa que es una reacción ultra sensible y que también registra los períodos de hiperglucemia fisiológica por las comidas. ¿Tal vez es un sabio y curioso mecanismo coadyuvante para frenar a la insulina, para evitar la baja de la glucemia más allá del límite normal, lo que sucede cuando la insulina se secreta en abundancia para bajar la glucemia elevada por la comida? Por consiguiente, el estrés al producir hiperglucemia (por sí mismo, sin ingestión de alimentos), constituye un factor perturbador del control de la glucemia de los diabéticos. Esto lo pudo registrar ya uno de los autores en 1943, en dos pacientes diabéticas que, sometidas al examen escolar del fin de año, presentaron un alza apreciable de la glucosa sanguínea con hiperglucosuria (exceso de azúcar en la orina) de 4 días de duración, a pesar de subir la dosis de insulina (fenómeno llamado resistencia insulínica). Esta observación clínica tuvo confirmación en la experimentación en ratas. Actualmente se postula que la hiperglucemia exagerada es uno de los factores responsables de la producción de las graves complicaciones de la diabetes, al provocar insuficiencia insulínica (incapacidad de la insulina para cumplir su función), por aumento de la glucosilación. Por otra parte, demostramos también que el estrés induce un aumento de glicoproteína plasmática que posee un poderoso efecto antagonista de la insulina (Vargas y Cols. 1988). Es importante que esta proteína aumente por el estrés, porque al neutralizar a la insulina induce hiperglucemia. Estos efectos fueron logrados por primera vez por Houssay y cols. en Argentina, en 1932; usando hormona de crecimiento pusieron en evidencia el rol de esta hormona en la diabetes. La investigación demostró que esa glicoproteína reproduce los efectos diabetogénicos de la hormona de crecimiento tales como hiperglucemia, antagonismo insulínico, producción de diabetes transitoria y de cetonuria en las ratas con diabetes moderada. Como la glicoproteína es dependiente de la hormona de crecimiento resulta ser la sustancia mediadora de ésta, agravando la hiperglucemia producida por glucosilación. Además la glicoproteína se produce en el hígado por la acción de la hormona de crecimiento, completándose así la secuencia neuroendócrina. Los experimentos clínicos confirman lo encontrado en ratas. Así la extirpación de la hipófisis (que elimina la hormona de crecimiento), hace desaparecer la glicoproteína, la cual reaparece al administrar la hormona de crecimiento (demostración de la dependencia de la hipófisis y de su hormona, Taylor y cols. 1960). Como la glicoproteína la identificamos con la glicoproteína conocida como transferrina, por transportar al fierro, un nuevo camino de investigación ha quedado abierto (Vargas y cols. 1998). Con estos antecedentes resulta comprensible que el estrés sea un enemigo oculto de la diabetes. En el caso en que el estrés fuera a través de un estresor crónico, el perjuicio producido por el estrés puede ser considerable al favorecer el mantenimiento de hiperglucemia, que se suma a las hiperglucemias fisiológicas provocadas por la alimentación. Mencionamos anteriormente que las drogas usadas con éxito en la diabetes del adulto tienen el nombre genérico de «sulfonilureas» y son capaces de antagonizar la hiperglucemia del estrés. Lo mismo hace el propanolol (bloqueador de adrenalina), con lo cual se ha abierto una posibilidad de controlar los efectos no deseados del estrés. Pero dado el ritmo de secreción de la insulina en relación con las comidas, la administración de sulfonilurea básica debiera ser reforzada por una dosis previa a la ingestión de alimentos para conseguir contrarrestar la rápida hiperglucemia alimenticia (para simular lo que sucede en las personas normales), donde la insulina aparece en la sangre en estricta relación con la glucemia. Como se piensa que la unión de la glucosa a la insulina puede ser el mecanismo responsable de la ceguera diabética y de la insuficiencia renal, tal hiperglucemia y glucosilación adquieren un gran rol en los estudios encaminados a prevenir estas tardías y graves complicaciones, cuya etiología o causa aún no se conoce con certidumbre. Las últimas investigaciones demuestran que el daño del riñón en pacientes diabéticos se inicia por intervención de la transferrina glucosilada. Esperamos que el control del exceso de hormona de crecimiento prevenga la lesión del riñón y retina (aún no estudiado), lo que puede significar uno de los mayores progresos en el área de tratamiento de la diabetes. Investigaciones de Chen y cols., 1996, coinciden con lo planteado. El estrés tiene capacidad para inhibir al sistema inmune y provocar inmunodepresión. Es el caso de los estrés agudos muy intensos, que si se prolongan junto con la glucosación insulínica, explican la tendencia a adquirir infecciones en el paciente diabético mal controlado. Además, si se une la glucosa a la lizosima y lactoferrina, antibióticos naturales secretados por todas las glándulas, estos antibióticos pueden ser inactivados por la glucosilación. Esas proteínas actúan en forma local, sin circular en la sangre, y, por lo tanto, protegen las aberturas corporales que contactan el medio ambiente y que son puntos de entrada de microbios (fosas nasales, boca, conductos auditivos, uretra, vagina). Esta independencia del medio interno (sangre), protege normalmente contra la glucosilación a esos antibióticos naturales, los que peligran que vayan a glucosilarse cuando los niveles de glucosa sanguínea sean tan altos, que ésta difunda e infiltre a las glándulas productoras de esas sustancias antimicrobiana. El efecto perjudicial del estrés en la diabetes se confirma ampliamente en la investigación experimental. La rata con el páncreas reducido quirúrgicamente, modelo de menor disponibilidad insulínica, sometida a estrés repetidos (simulación de curso crónico) desarrolla diabetes permanente. La menor disponibilidad de insulina la hace vulnerable, ya que en la rata con páncreas intacto no se produce diabetes. Estas observaciones sugieren que en las personas con tolerancia a la glucosa disminuida (toleran mal las alzas de azúcares) y que con los años algunas llegan a desarrollar diabetes permanente, se deba al haber estado sometidos a estrés repetidos, ya que la tolerancia disminuida significa menor disponibilidad de insulina. Se puede apreciar entonces cómo el estrés tiene varias formas para exacerbar la evolución de una persona diabética: por producir hiperglucemias sostenida, por aumentar la hormona de crecimiento y de su mediador diabetógeno, la glicoproteína (identificada como transferrina), cuyo mecanismo de acción más probable es por acción sobre el receptor de la insulina, al cual la glicoproteína cubrirá, obstaculizando la acción insulínica. El efecto neutralizador de la sulfonilurea tiende a enriquecer cuando vemos que también es capaz de inhibir a la hormona de crecimiento, disminuyendo sus efectos diabetogénicos y suprimiendo experimentalmente la hiperglucemia del estrés por contención en la rata. En estas condiciones, la prevención del estrés marcha por la ruta del empleo de sulfonilurea o de propanolol, un bloqueador adrenérgico que también suprime la hiperglucemia generada por el estrés en condiciones experimentales (Vargas y cols. 1996). Estas sugerencias derivadas de la experimentación básica aún no han sido sometidas a pruebas clínicas (por ejemplo, sulfonilureas administradas antes de una operación quirúrgica mayor, propanolol antes de pruebas estresantes), pero significan inicios valiosos que pensamos son potencialmente válidos. |
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Health I. G. News
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Lo que es no puede dejar de ser y lo que no es, nunca puede llegar a ser (Bhagavad Guita).
En otras palabras, en el cosmos hay cosas que existen y cosas que no existen. Existe lo que es causa de sí-mismo y es atemporal. Lo que es temporal y producto de una causa externa y no posee existencia en sí-mismo, constituye lo que denominamos un fenómeno; “sucede”, pero no tiene existencia propia. ¿Cuántas, de las mil cosas del universo, podrían ser calificadas de realmente existentes? Será un trabajo arduo, para quien lo quiera realizar. Descartes fue el artesano de la premisa “pienso, luego existo”. Pero el pensamiento es un fenómeno, algo que tiene principio y fin. Cada pensamiento se sucede el uno al otro como una cadena sin fin, es un acto involuntario. A veces, se producen unos a otros, otras veces se originan por causas externas, a lo sumo podemos decir que es producido por nuestro cerebro. Pero no podríamos asegurar que tenemos un pensamiento único y permanente, ni que cada pensamiento es causa de sí-mismo. Algo similar ocurre con las emociones y hasta con nuestro cuerpo físico. Si el pensamiento es el sustento del yo, entonces podríamos asegurar que, siendo el pensamiento un fenómeno, el yo también lo será y, ambos, carecen de existencia real. La memoria es el verdadero sustento del yo-mismo. Los hinduistas denominaron Ahamkara (sansc: conciencia de sí-mismo.) a la memoria y lo clasifican como parte del cuerpo individual de cada persona. La memoria es la responsable de nuestra rueda de nacimientos y muertes, es la que almacena todos los conceptos y vivencias que son base de nuestras escalas de valores, comportamientos, afecciones, apegos, odios y características personales. La memoria, entonces, sería la causa del yo; por lo cual, éste, pasaría a ser, otra vez, inexistente, un fenómeno. Pero, a su vez, la memoria es efecto de las vivencias, costumbres, cultura y mandatos, por lo cual, tampoco posee existencia propia, pues no es causa de sí-misma. De acuerdo con el criterio budista, cuando morimos, los elementos de la memoria, pensamiento y emociones se “desorganizan” de manera tal que, al renacer, parece que hubiéramos olvidado todo lo que ocurrió en nuestra existencia (fenoménica) anterior. En el mito de Er, Platón nos cuenta que las almas beben del Leteo antes de reencarnar, lo que produce el olvido de las existencias anteriores. Este olvido es, tal vez, uno de los más importantes y constituye un interrogante perpetuo en la vida de muchas personas. Pero existe un olvido mayor. Decíamos que muchas cosas de las que consideramos básicas en la determinación del yo son fenómenos sin existencia real. Pero hay algo que es evidente: estamos aquí, pensamos, percibimos y desarrollamos una conciencia fenoménica del sí-mismo. Si nuestro yo es un fenómeno, debe ser efecto de una causa que tenga existencia propia, la cual será, seguramente, nuestro verdadero Yo. Pero no sabemos, no recordamos, cuál es la causa de nuestra existencia fenoménica. Desconocer esto es ignorar el origen de nosotros mismos, es como si no supiéramos cómo se gestó nuestro cuerpo. En el plano espiritual desconocemos quiénes son nuestros padres. Según algunos teóricos del budismo zen, ésta es la razón de nuestra angustia existencial (ver La Doctrina Suprema, de Hubert Benoit, cap. 5, “El mecanismo de la ansiedad”) Si la causa del olvido de nuestras vidas anteriores es haber bebido de las aguas del Leteo, la causa del olvido de nuestra existencia original es beber de las aguas del yo fenoménico. Esto sucede porque toda nuestra percepción está focalizada en los fenómenos temporales y le prestamos escasa atención a las causas de estos fenómenos. En el Sutra del Diamante, El Buda sostiene que es necesario reflexionar sobre las causas del pensamiento, de las emociones y de los fenómenos. No es un consejo gratuito. Posiblemente es la llave para sustentar una existencia más fructífera. Por otra parte, si nuestro yo personal y temporario tuviera existencia real, no sentiría la necesidad constante de afirmar su propia existencia (afirmación egótica). El acto de afirmación egótica constituye, en sí mismo, un ejercicio de olvido de nuestro Yo causal. La afirmación egótica es, siempre, destructiva, porque sustenta las ansias de poder (sobre los demás), la avaricia, la limitación de la percepción, la creación de mundos imaginarios, etc. Es decir, es un velo que cubre la realidad. El Mito de Salomé y la danza de los siete velos es una expresión literaria de este concepto. Los velos son 1: el cuerpo físico, 2: el energético, 3: el emocional, 4: el pensamiento egoísta, 5: el pensamiento abstracto, 6: la intuición y 7: nuestro yo “espiritual” temporal. Es necesario deshacerse de estos velos para develar la belleza del cuerpo desnudo de Salomé: el verdadero Yo Universal. Una interpretación intencionadamente errónea de las filosofías orientales dice que para descubrir nuestro Yo interior es necesario renunciar a los deseos mundanos. Esto dio origen a innumerables prácticas ascéticas. El relato de la vida del mismo Buda nos cuenta que, luego de abandonar su palacio real, Siddharta Gautama se dedicó a las ejercitaciones ascéticas, hasta el punto que su cuerpo se debilitó y cayó rendido, al borde de la muerte. ¿Logro su iluminación? No. Simplemente, estuvo a punto de lograr su muerte. Sin embargo, una vez repuesto y sentado a la sombra del árbol Bodhi (sansc.: discernimiento) logra traspasar los velos de la existencia temporaria y conceptual (es decir: elimina todo vestigio de afirmación egótica) y tiene clara percepción del Dharma (sansc.: Ley Mística, origen universal de la vida). Nichirén Daishonin, el buda del siglo XIII, dice: “los deseos mundanos son la iluminación”, es decir: en los fenómenos reside la causa de la sabiduría, o, trasponiendo términos: conocer la causa de los fenómenos es la sabiduría. Nuestro sistema social alimenta la satisfacción de los deseos, porque se basa en el consumo. No importa si los medios para vender son perjudiciales para la salud espiritual de las personas. Importa el éxito y las ventas. Como dice esa canción de Eduardo Aute: “tanto vendes, tanto vales”. Pero los “objetos de deseo” (autos, ropas, etc.) no son “malos” en sí-mismos. No hay tal cosa como el mal o el bien en el cosmos. Más bien desarrollamos afectos y rechazos conceptuales, que se basan en lo que nos produce placer o dolor. En la búsqueda del placer, realizamos todo tipo de acciones banales. Sin embargo, afectos y rechazos son efecto de conceptos almacenados en la memoria. Una persona que fue castigada físicamente a temprana edad por manifestar su deseo sexual, bien podría desarrollar rechazo por el sexo, lo cual es un afecto en la mayoría de las personas. Lo que quiero decir es que afectos y rechazos son fenómenos relativos, que están relacionados con nuestra memoria y no con una verdad universal. Si lo llevamos a términos menos patológicos, podríamos argumentar que si fueran una verdad universal, todos desearíamos el mismo color y marca de auto, a la misma mujer u hombre, etc. y odiaríamos las mismas cosas. El objetivo del marketing y la publicidad es encauzar el afecto de las personas hacia determinado producto, asociándolo con otros afectos (autos con sexo, alimentos con belleza, etc.). La liberación no consiste en no desear, ya que esto es imposible, porque la vida se sustenta en los deseos (deseo de vivir, de perpetuar la especie, etc.). La liberación (y la libertad) es efecto de dejar de buscar la afirmación egótica, dejar de apegarse al placer y dejar de rechazar el dolor. Para que esto sea un proceso real, es menester reflexionar sobre las causas de los fenómenos. No es necesario que realicemos un esfuerzo para saber qué es un fenómeno (no existe, ni se causa a sí-mismo) y qué una existencia (causa de sí-misma), porque TODO ES FENOMÉNICO, excepto el origen de la vida (Dharma, Pneuma). El sistema en que se basa la sociedad de consumo nos aleja de la búsqueda esencial de nuestra existencia, constituyéndose en el motor de nuestra angustia. A cambio de eso, alimenta los velos de la existencia fenoménica y relativa, sumergiéndonos en un universo gris, sin matices y en una cotidianeidad opaca. La educación actual hace hincapié en la competencia y el éxito, produciendo generaciones futuras de personas infelices que buscarán su afirmación egótica, predominando sobre los demás. Esto nos llevará a más pobreza y guerras. La concentración de los recursos como política oculta de los mercados es la causa de la miseria y de que el 75% de la población del planeta padezca de hambre. El que algunas naciones se crean “la policía del mundo” es la causa de las rebeliones, guerras y del terrorismo internacional. La creación de fronteras y trabas inmigratorias produce migraciones ilegales y las naciones más estrictas pierden el control de sus recursos. La ilegalización de productos es causa de los mercados negros y las mafias. Esto no puede detenerse con más restricciones. De hecho el mundo y la humanidad no toleran más restricciones. La solidaridad sincera e internacional es la única solución viable e inmediata para todas las pesadillas que hoy nos aquejan. Es decir, lo que hay que hacer no es destruir al sistema, sino re-enfocar nuestras percepciones y reflexionar con sabiduría. La revolución es individual. De la revolución individual surgirá, como efecto, la revolución sistemática de nuestra sociedad. Después de todo, lo que hoy sucede, es producto de otro gran olvido: todos somos seres que habitamos un planeta del cual nadie es propietario.
(exclusivo para « S.O.S. Psicólogo »)
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Juan Carlos Laborde
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Comunicado por Juan Laborde
He aprendido Que la mejor aula de aprendizaje esta a los pies de una persona mayor. He aprendido Que cuando estas enamorado, se nota. He aprendido Que cuando solo una persona me dice, «Tu me alegraste el día», me alegra el día. He aprendido Que un bebe que se duerme en tus brazos genera el mas profundo sentimiento de paz. He aprendido Que ser bondadoso es mas importante que tener la razón. He aprendido Que nunca debemos rechazar el regalo de un niño. He aprendido Que yo siempre puedo rezar por otro cuando no tengo la fuerzas para ayudarlo de alguna otra manera. He aprendido Que la vida es como un rollo de papel; mientras mas se acerca a su fin, mas rápido se acaba. He aprendido Que deberíamos estar contentos que Dios no nos dio todo lo que pedimos. He aprendido Que el dinero no compra clase. He aprendido Que las pequeñas cosas de todos los días hacen la vida tan espectacular. He aprendido Que bajo la coraza mas dura hay alguien que quiere ser apreciado y amado. He aprendido Que El Señor no lo hizo todo en un día. Que me hace pensar que yo puedo He aprendido Que ignorar la realidad no cambia la realidad. He aprendido Que cuando planeas vengarte de alguien, estas dejando que esa persona te continúe hiriendo. He aprendido Que el amor y no el tiempo cierra todas las heridas. He aprendido Que la forma mas fácil de crecer como persona es rodearme de gente mas capaz que yo. He aprendido Que todos con los que te encuentras se merecen que los recibas con una sonrisa. He aprendido Que no hay nada mas dulce que dormir con un bebe y sentir su aliento en tus mejillas. He aprendido Que nadie es perfecto hasta que te enamoras de esa persona. He aprendido Que la vida es dura pero yo soy mas duro. He aprendido Que las oportunidades nunca se pierden; alguien tomara la que dejaste pasar. He aprendido Que cuando te amarras a tu amargura, la felicidad amarrara en otro muelle. He aprendido Que desearía haberle dicho a mi Padre que lo quiero, una vez mas, antes de que falleciera. He aprendido Que debemos mantener nuestras palabras tiernas, porque mañana tal vez debamos masticarlas. He aprendido Que una sonrisa es una forma muy barata de mejorar la presencia. He aprendido Que no puedo decidir como me siento, pero si puedo decidir que voy a hacer al respecto. He aprendido Que mientras menos tiempo tengo disponible, mas cosas termino. |
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Andy Rooney
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Comunicado por Juan Laborde
Si estás ocupado ahora, no lo leas, regresa más tarde, cuando tengas 2 minutos para leer este correo Hoy, yo Dios, estaré manejando todos tus problemas. Por favor recuerda que no necesito tu ayuda. Si te enfrentas a una situación que no puedes manejar, no intentes resolverla. Te pido amablemente que la coloques en la bandeja «Algo que solo Dios puede hacer». Me encargaré del asunto en Mi tiempo, no en el tuyo. Una vez que hayas depositado tu problema en dicha bandeja no te aferres mas a el o pretendas retirarlo de allí. El aferrarte o retirar tu problema, sólo hará que se retrase la solución del mismo. Si fuese una situación que tu consideres puedes manejar por ti mismo; te pido no obstante, que por favor lo consultes conmigo en oración, para que puedas asegurarte que tomarás la decisión adecuada. Debido a que Yo no duermo nunca ni me adormezco jamás, no hay razón por la cual tengas que perder tu sueño en la madrugada a causa de las preocupaciones. Descansa en Mi. Si deseas contactarme, estoy a la distancia de una oración. Además considera lo siguiente: Sé feliz con lo que tienes. ¿Sientes que no tienes un amigo? «Recuerda que uno te esta enviando este mensaje». La oración es uno de los dones que Dios nos ha dado. No cuesta nada y nos concede cantidad de premios. Sigamos orando uno por el otro. Esto que sigue más abajo léelo por tus amigos. Padre, te pido que bendigas a mis amigos que lean esto y ahora mismo, les reveles nuevamente tu amor y tu poder. Espíritu Santo, te pido que seas la guía para sus almas: Donde hay dolor, dales tu paz y tu misericordia. Donde hay dudas, renuévales la confianza. Donde hay cansancio, te pido Que les des entendimiento, paciencia, y fuerza aprendiendo a amarte. Donde hay estancamiento espiritual, te pido que les reveles tu cercanía, para un nuevo comienzo en la fe. Donde hay miedo, revélales tu amor, y transmíteles tu fuerza. Bendice sus finanzas, concédeles más visión de Ti, que tengan el apoyo de amigos para darles fuerza y valentía. Concédeles a cada uno discernimiento para poder distinguir las fuerzas negativas que los afectan, y revélales el poder que tienen en ti para superarlo. Te ruego me concedas estas peticiones en el nombre de Jesús.
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Comunicación
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