I Comunicación
Palabra que parece decir tantas cosas
Y a veces no dice nada
Mi amiga que se fue en el tiempo
Sin decir la palabra
Sin revelar el secreto
En un avión más que vacío : lleno
Lleno de sombras
De huecos de vida
De entonaciones taciturnas y solitarias
Cada cual una ventana al viento
Y en el viento ni una sola palabra.
Se fue y me quedé
Sin patria, sin remedio, olvidada…
Y como siempre queriendo olvidar:
La patria grande
La inmensa pampa
Mi exaltante Buenos Aires
Los muros fornidos de la casa vieja
Y mis hijos más fuertes que la tierra
Y mi madre…
II Comunicación
Palabra que quiere decir tantas cosas
Y a veces no dice nada
Que como te quise te odio
Que como te odio te quiero
Que te fuiste sin decir nada
Como robándome el alma
Arrancando mis sueños
Y mi retrato de tu cuarto
Y yo no quise a nadie más
Porque las palabras se cayeron
En el hueco sin fondo de la tierra
No te busco
No tenés palabra
Te agazapaste en el olvido
Y sos espina de rosa
Y cicatriz de cuchillo
 

 
 

III Comunicación
Palabra que quiere decir tantas cosas
Y a veces no dice nada
Que tengo pena
Que tengo miedo de decir
Que no tengo derecho a decir
Pero transgredo
Porque en mi desierto haya tal vez
Alguien que me escuche
Un amante peregrino
De esos cuyos nombres ignoramos porque solo son una mirada,
Une deseo,
Un dolor de silencio,
El tiempo de un sueño,
De un suspiro.
La noche se avecinda
El silencio es cortado por vos mi alma…
Mi pobrecita alma que se enreda
Y se quema
En el rescoldo de todas las ternuras
De los cantos al niño
Que se perdió en el tiempo…
No se quien habla
Tal vez seas vos, el que me amaba
El que dijo palabras verdaderas
A esa niña sin luz que no te amaba.
IV Comunicación
Palabra que quiere decir tantas cosas
Y a veces no dice nada
Iniciamos el diálogo en un atardecer de otoño:
Una playa vacía,
Los carperos,
El mar que nos buscaba
El sol en la piel
Y vos…
No nos mentimos
Porque vinimos de mundos diferentes
Vos esperabas una buena cena,
Muy tarde,
Casi demasiado tarde,
Y un bosquejo de sueño acompañado.
Yo quería devorar la vida:
Temprano, muy temprano
Aún la luz sobre el mar
Y tus palabras.
Lo que puedo decir hoy es
Que aún viniendo de mundos diferentes
Aún seguimos dialogando
Bendita sea la playa, el mar,
Y todo eso.
Si tu tiempo y el mío se separan
Tus palabras se acercan a mi alma.
 
V La comunicación
Palabra que quiere decir tantas cosas
Y a veces no dice nada
Te fuiste de esta vida
Hacia la eternidad donde me esperas
Y se que tengo culpa
Porque me faltas tanto, tanto tanto
Que a veces al hablarte me enardezco
¿porqué morir sin hablar
sin decirme tu amor mi alma gemela?
¿por evitarme un dolor? No, por evitarme la locura.

Reflexiones sobre lo que escribo

A veces pienso que solo escribo réquiems, porque parece que los que más amé se fueron. Pero no es así les sigo hablando de una manera diferente que algunos llaman réquiem y yo la continuación de una comunicación fuera del tiempo pero en la esfera sin limites de la conciencia pura.

Soy feliz así porque me entiendo, porque me escucho preguntar y responder y volver a preguntar y encontrar en el fondo de mi alma las palabras que en este mundo nos faltaron.

En fin como el profeta Ezequiel yo digo «muerte, ¿dónde está tu victoria?»

Y no hablo solamente con los muertos sino también con aquellos que partieron hacia otros países, hacia otros dimensiones de la vida sin haber terminado de escucharnos, de comunicar.

Hecho en Paris,
con nostalgia
el 18 de Junio del 2001
Doctora E. Graciela PIOTON-CIMETTI



Tan sólo por invitarnos a multiplicar espacios tiempos para rediseñar el lugar del pensamiento en nuestras vidas nos ponemos en contacto con relieves permeables a la comprensión o comprensión, "conocimiento intersubjetivo de sujeto a sujeto y a la vez reconocimiento de los otros, no sólo como ego alter, como otros individuos-sujetos, sino también como alter ego, como otro yo mismo con quien me comunico y simpatizo".

De hecho el estar imbuidos del espíritu del llamado "pensamiento complejo", nos ayuda a un movimiento de integración que no por ello desestima lo que previamente fue compartimentado.

Tenemos en cuenta que el conocimiento comprensivo o comprehensivo se funda en la comunicación, la empatía y la simpatía intersubjetiva.

Siguiendo a Edgar Morin, la comprensión nos conduce a integrar a todo individuo en la humanidad y no excluirlo de ésta a pesar de sus inhumanidades.

Así el pensamiento se va adentrando en la dimensión de lo múltiple, en el movimiento que lleva a un nivel de conciencia que excluya la polarización como estrategia de aprehensión de la realidad.

La fijeza del pensamiento, la imposibilidad de participar de los "nuevos órdenes", nos hace permanecer anclados en el fanatismo, o el dogmatismo, en todo aquello que implica la negación del movimiento creador de nuevas formas que nutren al sujeto viviente, al sujeto pensante.

La pérdida del equilibrio, contrariamente a lo que creemos es esa fijeza, involucra un autoengaño al suponer que ubicarnos en el otro polo, en el opuesto de nuestra visión de las cosas, o en un movimiento sumatorio amplia nuestra mirada sobre el mundo.

El hombre debe definirse en el vínculo o la interacción entre lo innato y lo adquirido, entre lo genéticamente establecido y lo cultural, en la bioculturalidad, pero colocando en primera línea la diversidad de formas culturales concretas.

En la dialógica de orden y desorden, el pensamiento crea realidades, tiene la posibilidad de conectar, de articular multidimensionalmente, sin separarse de la afectividad, es por ello un "pensamiento animante"

Este pensamiento animante ilumina la identidad, fortificando el sentimiento de sí, el saber qué soy yo, y quién soy yo, a partir de lo cual relaciona, se centra en procesos, privilegiando el devenir y la crisis.

El pensamiento complejo entrevera lo abstracto, lo lógico-matemático, y lo poético.

La sombra también producida por nuestros pensamientos, genera zonas de duda, de conciencia de límite que moviliza el respeto por lo que nos falta, pero que agilizan preguntas que inevitablemente introducen vértigo y ansias pero que también interroga el miedo desde la esperanza/desesperanza de los procesos irreversibles temporales que incluyen lo azaroso de nuestro vivir.

Pensar nuestra identidad como un proceso que se produce y reproduce a si mismo, como un bucle recursivo en el que los efectos o el producto, al mismo tiempo son causa y producto del proceso mismo, nos asienta en la posibilidad de multiplicación de las comunicaciones de todos los ordenes entre los seres humanos pudiendo tejer una red social comunicante.

Como sujetos introducimos la historicidad de la conciencia en el fenómeno multidimensional que es el conocimiento que reconoce condiciones bio-antropo-socio-culturales.

Los significados fluyen en el intercambio social, y es en éste punto que Morin introduce la ética de la solidaridad, fundada al igual que el pensamiento en el hecho de religar. El pensamiento religa en el plano cognitivo, la subjetividad religa identidades estableciendo espacios tiempos en los que la escucha se erige en el lugar del encuentro.

No nos referimos solamente a la escucha psicoanalítica, sino a la escucha entre seres/sujetos.

Los términos espíritu, alma han estado devaluados, como devaluada se halla la comunicación. La escucha entre seres/sujetos es aprehender el alma de quien habla o sea decidirnos no solo a carretear con lo que recibimos sino a volar/aterrizando para reconocer la significancia de lo enunciado por el otro.

El pensamiento complejo nos invita a reconocer en nosotros también aquello que repudiamos. El caos, la crisis que conmociona éste descubrimiento nos hace alimentar la "fuerza comunicante" que todos poseemos, "con raíces en nuestras culturas, en nuestra civilización, en la especie humana, en la historia planetaria, en la vida, en el cosmos".

Preguntarnos por el lugar del pensamiento nos lleva a preguntarnos cómo vivimos, y si por fin dejamos de renunciar a que nuestros días sean un perpetuo borramiento de lo que nuestros pensamientos intentan crear.


Bibliografía: Antropología y Complejidad Humana, Solana Ruiz J.L., Ed. Comares. 2001
Licenciada Rut Diana Cohen



Es probable que a través de los tiempos se le haya asignado diferentes valores sociales al acto de pensar. Algunas culturas jamás lo valoraron y otras, como la actual civilización occidental (en los países supuestamente democráticos y modernos) se le rinde culto.

Es más, la ciencia formal se basa en el acto del pensar. Y esto es un hecho incuestionable, a tal punto que pocas explicaciones epistemológicas lo consideran tema de cuestionamiento. El pensar es aparentemente lo que nos define como hombres, como investigadores del universo, y además como única herramienta válida para adquirir el conocimiento.

Parece que a través de los pensamientos podría controlarse las emociones y todos nuestros actos, de hecho se apela al pensamiento cuando decimos "somos seres racionales" y faltaría agregar "y civilizados" (como modo de decir que no hacemos estupideces).

La mayoría de las formas psicoterapéuticas que se desenvuelven actualmente le otorgan al pensamiento (y al lenguaje) el carácter de "llave mágica" que abre o cierra puertas.

Mi humilde intención es la de cuestionarme estos preceptos, tratando simple y torpemente de usar los mismos pensamientos para teorizar acerca de su misma validez o no. Es tautológico este tipo de planteo. Bien así, igualmente podría (y es mi esperanza) generar una incógnita que tal vez algún día alguien pueda responder. Hacer que el pensamiento se piense a sí mismo sin embargo no me parece el camino más apropiado.

Existen comprensiones que pasan por el razonamiento, pero también creo que se puede hablar de entendimiento cuando uno aprende de modos no intelectivos, es decir, por medio de actos realizados como es el caso de los deportes y los trabajos físicos.

Se me ocurre que mediante las emociones también aprendemos a comprender muchas cosas, como el valor de la honestidad, la caridad, el amor desinteresado, la tolerancia, el placer por las cosas y el goce en general.

A mi modo de ver, la sociedad actual (y su gente) otorga un lugar central en sus vidas a lo intelectivo, a los procesos mentales, y disfrutan de sus ideas, ocurrencias, palabras, juegos de frases, etc.

Creo que una de las desdichas que más encuentro en la clínica se debe a esta sobrevaloración de lo intelectual, evidentemente en detrimento de otros procesos que podemos desarrollar, especialmente los emocionales. Una emoción equilibrada genera una mente más armoniosa, y éste es un postulado que seguramente antes lo enunció alguien y que pude descubrirlo en la práctica clínica.

Me pongo a pensar reiteradamente, en esos chinos que todas las mañanas practican en grandes grupos, toda una serie de movimientos muy armoniosos y lentos, atribuyéndole a ellos su bienestar físico, emocional e intelectual. Parece como si ellos no se obsesionaran tanto con el valor de los pensamientos como nosotros. De hecho sé que esos ejercicios que realizan lo hacen tratando de poner la "mente en blanco".

Se puede vivir con una mente más apaciguada y los chinos nos lo demuestran. Puede que tengan otros problemas, preocupaciones, defectos o lo que sea, pero nos muestran que otra forma de vida es posible. Siglos de una fuerte cultura religiosa, revela algo que es parte de los seres humanos, y vale la pena investigar o bien experimentar, como para no perdernos nada de lo que anda por la faz de la tierra. No solo tienen valor las cosas que pasan por la mente, sino por todo nuestro ser, vasto y complejo.

Hay una frase que una vez leí de un oriental que decía que cuando él se hallaba ante una situación a la que no le encontraba respuesta, simplemente dejaba de pensar hasta que la solución resplandeciera en forma espontánea. Una forma curiosa de resolver los problemas.

Esta anécdota también me hace recordar al hecho muy conocido de "consultarlo con la almohada". Una especie de "retiro del campo de batalla" para obtener la solución esperada.

Conozco gente que con el hecho del cambio de milenio y las profecías que se tejían hace uno treinta años, quedaron muy decepcionadas. No profundicé el tema, pero creo que las fantasías que se elaboraban en aquella época dibujaban un futuro más "prolijo" y feliz, en lugar del atolladero de hechos, ideas y cambios frenéticos en que vivimos. Ante todo, lo más lamentable es que continuamos con los mismos interrogantes fundamentales sobre el hombre, su destino, el sentido de tener una vida, de nuestra complejidad, de nuestros logros y nuestros errores.

Esta situación visible en nuestros comportamientos externos, hace analogía con los procesos mentales del hombre "civilizado" de hoy. Cambia de postura, ideas, proyectos, amores, odios, y todo a la velocidad del pensamiento. El pensamiento no se puede saciar a sí mismo. Su fuerte es el movimiento, el cambio, la curiosidad desmedida, el revoloteo permanente en lo placentero tanto como en lo desagradable, y muchas otras características que sin armonía con el resto de nuestro ser ( por ejemplo con la emotividad) nos hace seres volátiles y desdichados.

Hay personas con las que es evidentemente agradable estar y compartir cosas, y puedo afirmar sin dudas que en mi caso, es la gente que sabe amar, no importa qué, pero que deje lugar a su emoción, que la deje expresar sin inhibiciones.

Del mismo modo puedo decir que me aburre escuchar por más de diez minutos a alguien que juegue con sus palabras, ideas, teorías, como si fueran cosas maravillosas, y genere con ellas ideas que pueden parecer bien sustentadas desde la lógica peor sin valor práctico. Si se puede hacer una teoría para validar un hecho, seguro que también puede hacerse una teoría para falsearlo. Ese el ambiguo valor de los pensamientos tejidos en teorías. Tal vez cuando cumplamos un "trilenio" como civilización, podamos tener una respuesta más convincente que la que puedan darnos los pensamientos sobre nosotros mismos.

Lic. Alejandro Giosa



Fuente: Federación Argentina de Diabetes
http://www.fad.org.ar | prensafad@hotmail.com

Reproducción del artículo "Investigación científica en hipoglucemias nocturnas y sus consecuencias físicas al día inmediato posterior en personas insulinodependientes".

La hipoglucemia nocturna es común en personas con diagnóstico de Diabetes Mellitus tipo 1, es decir, insulinodependientes. Se estima que su incidencia es mayor al 50%.

Los episodios pueden fluctuar en su duración en términos tales como de 1 hora a 12.

Por lo general son asintomáticos. Muchos pacientes se quejan así, de padecer fuertes jaquecas al día posterior a la hipoglucemia nocturna, sin embargo, se dispone de muy poca información al respecto y la investigación para valorar objetivamente los efectos sobre el desarrollo físico y mental es igualmente escasa.

Después de un episodio hipoglucémico, la función cognitiva retorna a su valor normal transcurrida una hora desde el restablecimiento de la glucemia, por lo tanto, podría suponerse que la hipoglucemia nocturna no afectaría la función cognitiva del día siguiente.

Pero en algunas personas, la activación autónoma observada cuando los niveles de glucosa están disminuidos, no tiene lugar en el período de vigilia y sólo se observa durante el sueño.

Éste también puede alterar la recuperación de la disfunción cerebral inducida por la hipoglucemia. Este descenso nocturno altera el patrón de sueño al reducir el sueño de ondas lentas y aumentar el número de despertares. Este patrón de trastornos del sueño, inducido en voluntarios no DM, mediante condiciones como la apnea obstructiva del sueño, afecta la función cerebral y el bienestar general del siguiente día.

Estudios y resultados

Al estudiar los efectos de la hipoglucemia nocturna sobre el desarrollo mental durante el día siguiente, resulta importante emplear medidas de la función cerebral afectada, ya sea por alteraciones del sueño, como por neuroglucopenia. La hipoglucemia nocturna también puede tener un efecto sobre la capacidad de realizar actividad física y la percepción de la fatiga.

Los posibles mecanismos incluyen un efecto directo de los trastornos del sueño y diferencias en las concentraciones de sodio y potasio plasmáticos, o bien de catecolaminas inducidas por la hipoglucemia.

En un estudio realizado por el Dr. Bendston (1) en personas con DM 1, con un buen control de glucosa y empleando una infusión con dosis bajas de insulina para inducir una hipoglucemia en 45 a 180 minutos, se alcanzaron concentraciones de glucosa menores a 2 mmol/l y no se observaron efectos en cuatro pruebas neurofisiológicas. Este grupo presentó afecciones previas durante episodios de hipoglucemia aguda, aunque las alteraciones incluyeron, tiempo de reacción simple, lo cual no es consistente como una afección debida a la hipoglucemia, ni tampoco el contar con los dedos, medida de la función cerebral considerada de poca sensibilidad.

En otro estudio se intentó ampliar el tratamiento anterior con la finalidad de determinar el efecto de la hipoglucemia nocturna sobre el desarrollo mental y físico.

Para ello utilizaron pruebas de la función cerebral sensibles a trastornos del sueño y a la hipoglucemia, así como medidas de bienestar y de susceptibilidada la fatiga física.

También se realizó la determinación lineal entre la frecuencia cardíaca y la intensidad de trabajo, valoración de la fatiga y , finalmente, análisis bioquímicos de glucosa y catecolaminas.

Los resultados de este estudio mostraron que todos los componentes del MSEP empeoraron después de la hipoglucemia nocturna, pero la función cerebral no se vio afectada.

Este patrón de resultados se reflejó en el estudio del desarrollo físico, en donde la percepción de la fatiga resultó estar afectada, a diferencia de la capacidad para realizar ejercicio.

La ausencia de efectos en la función cerebral y en la capacidad para realizar ejercicio se confirman, aunque se debe tener en cuenta que los efectos sobre el bienestar y una mayor percepción de la fatiga no deben subestimarse en una población con padecimientos crónicos, algunas veces asociados con otros problemas como enfermedades cardiovasculares o con la ingesta de medicamentos antihipertensivos, cuyo efecto sobre la fatiga es bien conocido.

Los mecanismos por los cuales el bienestar se altera durante la hipoglucemia nocturna son poco conocidos. La observación de que los sujetos que se despiertan de manera temporal desarrollan lo mismo que los que duermen bien, sugiere que el conocer que son hipoglucémicos no debe influir en los resultados.

En estudios de deprivación y alteraciones del sueño, bienestar y humor, estos factores se alteran de manera consistente, sin considerarse el estado de la función cerebral.

El patrón de resultados obtenidos en presencia de hipoglucemia nocturna es similar y podría estar ocasionado por los trastornos del sueño, aunque se desconoce si el sueño influye en la recuperación de la función cerebral después de la hipoglucemia nocturna.

Parámetros bioquímicos

Diversos parámetros bioquímicos han sido estudiados para explicar la mayor percepción de la fatiga que se presenta después de una hipoglucemia nocturna.

En la actualidad los mecanismos subyacentes de la fatiga muscular, tanto objetivos como subjetivos, se conocen poco y la mayoría de las teorías se han centrado en los cambios a nivel neuromuscular, alteraciones bioquímicas dentro del músculo y mecanismos centrales.

Los mecanismos bioquímicos incluyen la acumulación de iones hidrógeno como resultado del metabolismo anaeróbico, eliminación del potasio intracelular, hipoglucemia y elevación de la concentración de catecolaminas. El lactato no ocasiona fatiga, pero el aumento de las concentraciones de lactato, en forma paralela con iones hidrógeno durante el ejercicio anaerobio, pueden ser marcadores indirectos de la fatiga. En particular, la hipoglucemia puede ocasionar la depleción de glucógeno, lo que a su vez puede ocasionar un aumento en la respuesta de las catecolaminas al ejercicio; sin embargo, su concentración sanguínea periférica no necesariamente refleja las concentraciones musculares, así que las diferencias de estos parámetros en el músculo esquelético, a nivel celular, no pueden ser excluidas.

Algunos estudios de deprivación de sueño demostraron que es necesaria una pérdida de tres a cinco horas de sueño antes de que se afecte la función cerebral del día siguiente. Si se supone que tanto la calidad como la duración el sueño son importantes, una hora de hipoglucemia en la noche puede ser suficiente para el bienestar y la fatiga, pero insuficiente para influir en la función cerebral o en la capacidad para realizar ejercicio, asimismo, los efectos de bajas concentraciones de glucosa no pueden ser excluidos.

A partir de lo anterior, se puede concluir que la hipoglucemia nocturna afecta el bienestar y la susceptibilidad a la fatiga, pero no tiene efectos sobre la función cerebral y la capacidad para realizar actividad física. Resulta conveniente incluir el tema de los efectos sobre el bienestar y la fatiga en conversaciones con los pacientes, con finalidad de abundar sobre el por qué es necesario evitar la hipoglucemia nocturna.


(1) Bendston,I, Kverneland, A; Pramming, S, Binder C. Incidence of nocturnal hypoglycemia in insulin-dependent diabetic patients on intensive therapy. Acta Med Scand, 1998.
Health I. G. News



Los seres humanos hemos discutido largamente acerca de este tema, desde diferentes puntos de vista, ya sean filosóficos, religiosos o científicos. Sin embargo, y posiblemente por el resto de nuestra historia, la cuestión no ha sido nunca resuelta. Esto es, tal vez, debido a que el PENSAMIENTO, en si mismo, es un intangible.

Un punto de vista podría elaborarse a partir de la idea de que toda manifestación de la vida esta compuesta, primordialmente, por energía.

El pensamiento, entonces, seria una forma de energía, tal como lo son los objetos físicos, pero de una resolución mas sutil.

Se comporta como energía, al parecer se transmite a través de las neuronas de igual manera que la electricidad lo hace a través de los conductores. Sin embargo, este aspecto lo dejo en manos de profesionales mas capacitados.

Otra cuestión importante es dilucidar a que cosa denominamos pensamiento.

La mayoría de las veces, hablamos de el como si fuera sencillo desprenderlo de las emociones y de las ataduras que tiene con nuestro pasado.

El pensamiento es, probablemente, un punto de unión entre la razón, las emociones y nuestra propia historia.

Para muchos, somos pensamiento. Algunas corrientes tradicionales dicen: "el universo es mental", o "somos el producto de lo que pensamos". Aunque, tal vez, seria mas apropiado decir que nuestro pensamiento es producto de lo que somos…

"Tengo hambre" es un pensamiento. La teoría de la relatividad es un pensamiento. El concepto de que todas las cosas participan de una esencia única, es un pensamiento. Sin embargo, parecen surgir de diferentes partes de nosotros mismos.

¿Dónde, entonces, localizaríamos al pensamiento?

Si el universo es mental, nuestro pensamiento individual podría ser una porción de la gran mente cósmica. Entonces su localización seria el universo entero.

Si es una segregación endocrina, surgirá de alguna glándula especializada que tiene la capacidad de saber cuando tenemos hambre, al mismo tiempo que pude especular sobre cuestiones abstractas.

Lo cierto es que el pensamiento actúa en forma envolvente y tiene la extraña capacidad de ubicarse casi en cualquier parte.

Funciona automáticamente, despiertos o dormidos (y hasta es posible que cuando estamos muertos, también)

Hasta podría ser un "órgano de percepción". El budismo considera que tenemos 6 órganos sensoriales: los cinco tradicionales y la mente. Cada uno de ellos es denominado "conciencia" y en cierta medida, podríamos afirmar que tienen conciencia propia. Pero es interesante profundizar un poco mas en esta teoría que dice que, además, poseemos otras 3 conciencias. Algunas de estas conciencias han generado órganos específicos, otras no, porque participan de un plano mas sutil de la existencia.

1ra. Conciencia Tacto Posee órganos especializados

2da. Conciencia Gusto Posee órganos especializados

3ra. Conciencia Olfato Posee órganos especializados

4ta. Conciencia Oído Posee órganos especializados

5ta. Conciencia Vista Posee órganos especializados

6ta. Conciencia Mente Reúne todos los datos obtenidos de las 5 conciencias con órganos especializados, su localización serian los sistemas simpático y para-simpático. Pero las percepciones estarían influenciadas por 3 conciencias mas sutiles que se explican a continuación.

7ª. Conciencia Juicio Establece valores.

8va. Conciencia Karma Experiencias del pasado acumuladas en la memoria celular o el inconsciente.

9na. Conciencia Buda Verdadera naturaleza o esencia de todos los seres.

Si consideramos que esta teoría fue transmitida por Siddharta Gautama hace aproximadamente 3.000 anos, y que, según el mismo Gautama asegura, proviene de tiempos remotos inmensurables, nos encontramos con el hecho de que esta preocupación podría ser casi tan antigua como el pensamiento.

Ahora bien. Si a cada conciencia la consideramos pensamiento, diríamos que esta localizado parcialmente en cada órgano sensorial y que otra parte de el (mente, juicio y karma) podría estar localizada en el cerebro, cerebelo, medula espinal, etc.; pero nos resultaría bastante difícil, considerando que todo el universo es mental, saber donde se localiza la esencia de la vida (budeidad) de cada criatura.

El budismo dice que la esencia de vida (budeidad) es compartida. Y si esto tiene cierta razonabilidad, podría equipararse a la teoría del inconsciente colectivo.

Lo cierto es que, si esta teoría es aceptable, deberíamos aceptar también que podríamos participar de cierta existencia después de la muerte, pues, si bien las conciencias con órganos especializados no funcionarían, seria posible cierto desempeño para las 7ma, 8va. y novena conciencias.

Desde otro punto de vista, si el universo es mental, debemos aceptar que también nuestro cuerpo físico, y todas las cosas concretas y materiales, son pensamiento.

Entonces, serian susceptibles de ser modificadas desde el pensamiento.

Y, siendo esto así, el pensamiento podría producir vida, muerte, enfermedad, salud y hasta "manifestar" objetos físicos.

Que nos impediría, entonces, comportarnos como verdaderos dioses olímpicos? Tal vez la creencia de que no producimos nada con el pensamiento…

Hay una explicación muy interesante que proviene de las fuentes del budismo zen: esencialmente somos ilimitados, al conceptuar al cosmos, creamos las limitaciones espacio-temporales. Por lo tanto, nuestras limitaciones son productos de nuestros conceptos.

Dentro del funcionamiento de la conciencia, el concepto parece ser una derivación inevitable. Casi diríamos que no existe pensamiento sin concepto.

¿Es posible pensar sin conceptualizar? ¿Habría alguna forma de pensamiento que escapara del criterio conceptual?

La creencia en un Dios Creador que puede, desde su amplio poder, o el amplio poder de su pensamiento, "emanar" un Universo, del cual no somos mas que "criaturas", o sea: "seres creados" por el pensamiento de este Dios, podría ser otra explicación. Entonces el pensamiento estaría localizado en la mente de Dios y "nuestro pensamiento" no seria mas que una porción de Aquel Gran Pensamiento Divino. ¿Como en el concepto budista, seriamos pensamiento, porque todo seria pensamiento (de Dios); pero careceríamos absolutamente de mente propia, como no sea la necesaria para "administrar" la porción de mente divina que nos toque; pero, en este caso: tendríamos pensamientos propios? ¿O pensaríamos como Dios?

Ya sea que exista o no un Dios Creador, parecería que la localización del pensamiento es el Universo mismo (o Dios).

Desde una postura materialista podemos negar todo lo anterior y considerar al pensamiento como una segregación de nuestro sistema nervioso. Por lo menos esto nos brindaría cierta individualidad e intimidad de conciencia.

Si es así, el pensamiento comienza y termina con nuestro nacimiento y muerte, es producto de nuestro cuerpo físico y aparece como una compleja arma de subsistencia.

Sin embargo, cualquiera sea la postura que aceptemos, estaremos especulando desde nuestra creencia y, si lo analizamos en profundidad, podremos llegar a la conclusión de que las teorías no se contraponen, sino que se complementan.

¿El pensamiento sigue siendo un misterio… acaso no lo es la vida misma?

Juan Carlos Laborde



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