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No vacilemos ni tengamos miedo de especializarnos, de acumular un conocimiento, ni de
dedicarnos a
actividades políticas o ideológicas.
*** En este nivel, el detalle necesario es tener coraje. *** Esto es lo que nos falta tal vez hoy porque el trabajo nos separa la ideología, nos divide y la política nos opone. *** Reencontremos los detalles necesarios, el sentimiento para avanzar: el sentido del urbanismo depurado, de la amistad, de la cortesía para así sentirnos miembros de la gran familia humana. Tomemos la expresión de Goethe: «Comprenderlo todo para amarlo todo». |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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No soy escritora solo tomo notas de lo que me sorprende, me subyuga, me enseña.
Hablé la semana anterior con una nueva amiga llamada Françoise que es escritora y que me transmitió el tiempo que lleva la corrección de un texto después de haberlo escrito. Así comprendí que lo que siempre me ha faltado es el tiempo *** Produje mis libros siempre en un tiempo record y nunca pude releerlos. ¡Qué detalle! Y es por eso que yo no soy escritora sino que tomo notas. *** Mi formación de sociólogo es dominante en mi y que siguiendo el hábito de Wright Mils me acostumbré a tomar notas considerándolas como instantáneas que dan sentido a la existencia de ciertas experiencias. Y en el mismo sentido puedo decir que no soy pintor pero que cuando tengo tiempo pinto. Y siempre en el mismo sentido yo no soy bailarina pero la danza danza en mi. *** Los detalles de esas vocaciones no asumidas están en su origen debidas a mi educación rígidamente universitarisante y a mi falta substancial de tiempo, pero yo guardé ese cierto romanticismo del etnólogo y del antropólogo que me llevaren a realizar largos viajes a países lejanos y a culturas extranjeras que me permitieron tomar muchas notas, hablar 4 idiomas y estar dotada para recibir muchos pacientes de orígenes y de culturas diferentes. Comprendo, me adapto y vivo con el otro en relación empática sin por ello identificarme. *** El observador de detalles en mi me ha abierto el camino del descubrimiento de los otros. *** Mis conferencias sobre el tema "La parte oscura de las Religiones comparadas" están enriquecidas por el detalle que yo tomo notas y comprendo en directo como observador participante de la vida y los acontecimientos. *** Comencé un nuevo cuaderno para tomar notas y son las que siguen. *** Los detalles a tener cuenta en mi visión del artículo son mis exploraciones tomadas como notas de observaciones de la vida cotidiana. *** Mi vida es un viaje permanente y mi razón para desplazarme es la búsqueda ce la comprensión de sucesos inesperados que se convierten en notas para trabajos futuros en mi profesión y en mi vida. *** Los temas de mis notas son muy diferentes, pero si observo puedo discernir aspectos fundamentales.
Durkheim dijo que "el análisis es el camino de iniciación en el cual se lleva al otro a la puerta de su misterio." Estas son algunas de mis notas sobre el tema.
Hecho en Paris el 24 de julio del 2017
El tiempo es neutro (ni calor, ni frío) Detalle digno de este Paris misterioso e indefinido |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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Mensaje de Eduardo a Graciela :
Graciela, me agrada que incluyas mis comentarios en tu editorial porque siempre es lindo ser reconocido por alguien muy inteligente (¿Estaré hablando de ti?) Y te envió lo que he discurrido sobre el rema que me has propuesto, como siempre sin más expectativas que compartir ideas. Vos dirás si son o no publicables. Un beso grandote. Eduardo Respuesta de Graciela a Eduardo : Nuestras comunicaciones serán más ricas estando en contacto: la mano en la mano, el pensamiento en el pensamiento y la acción acompañando la acción como cuando fuimos estudiantes de Sociología juntos. *** Entonces ya nos hicimos fuertes y lúcidos por la realidad que nos tocaba vivir. Solo faltaba la madurez del tiempo de la vida adulta. *** Nos faltaban muchos detalles y además carecíamos de experiencia internacional. *** Hoy hace treinta y nueve años que estoy en Francia y como te decía sigo tomando notas como Wigth Mils. Tenemos necesidad de muchos intercambios de ideas y experiencias. Vos observarás el hemisferio sur y yo el norte y así seguiremos haciendo. Como sociólogos no podemos callarnos hoy día. Me gustaría abrir una rúbrica en nuestra especialidad para comunicar a los otros. Debemos y tenemos el derecho de comunicar neutralmente. No somos de nadie ni por nadie, pero de todos. A nosotros, querido amigo y compañero en las múltiples batallas en las cuales hemos sido queriéndolo y sin querer a veces observadores participantes.
Propuesto en Paris
El 24 de julio del 2017 Y seamos lúcidos |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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Eduardo Baleani, maestro de grado, sociólogo
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Juntos la proximidad de los instantes que prefiguran el amor.
Juntos a la imagen de lo deseado y juntos en la añoranza de lo imperfectamente perfecto. Juntos al semblante de lo ilusorio para iluminar la sorpresa. Juntos al caminante errado en su destino para reencontrar la impresión de los sentidos. Juntos a la innombrable naturaleza recorriendo las alas del viento para aterrizar en el mar sereno. Juntos en el amplio recuerdo de lo posible para acunar eso que siempre fue, la presencia de lo imposible. Si, juntos a las innumerables fotografías de esas épocas de nuestras vidas, que tallan y tallaron nuestro presente. Juntos a nosotros mismos y a los otros, los que coincidimos en la sincronicidad del encuentro y del desencuentro reconociendo lo propio y lo ajeno. Siempre juntos a quienes fuimos, somos y seremos en conciencia con el hábitat de nuestro cuerpo. Juntos nuestro ADN inmemorial y nuestras células pensantes y sensoriales. Juntos a nuestros anhelos, esperanzas y deseos reconocidos en nuestros nombres. Juntos en la confianza y la tiranía de la incertidumbre. Siempre juntos dibujando el apellido que los ancestros otorgaron. Y aún juntos a las caricias que configuraron nuestros hijos. Juntos a la melodía y al ritmo del amanecer tejiendo la noche blanca silenciosa. Juntos imbuidos del ronroneo del corazón anunciando sorpresas inesperadas. Juntos a la mirada versátil que se alinea al sol y se une a la sinfonía terrestre cooperando con la luz. Juntos a quienes somos, fuimos y seremos en la continuidad de la vida, la maravilla de la creación y el valor de la libertad. |
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Lic. Rut Cohen
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Y por qué esa denominación?
¿"edad"? ¿"media"? ¿Será que "edad" alude a un momento en que la vida en el planeta confirma la existencia? ¿Será que "edad" es la manera de anunciar un momento en ese transcurrir? ¿Será que es una forma para mostrarnos el desarrollo de las proezas del aprendizaje y las penurias del olvido? "Edad" un vocablo que en idioma español consta de cuatro letras. Ese cuatro simbólico representado en la geometría por un rombo parlante y móvil. Ese cuatro pitagórico que es el ancla en lo terráqueo anudando la inmensidad de lo cósmico. Y ¿"media"? ¿Entre qué lugares, períodos o circunstancias se puede situar un campo medio? ¿Qué detalles sintonizan con esa "media" que propone una férrea constancia en la voluptuosidad de las suposiciones? ¿"Edad media" tumultuosa, abrupta, arrolladora, ignorante de la sonrisa y el esplendor? Detalles todos esos que aportaron dolor, desapariciones, transgresiones, migraciones, ofensas y humillaciones. Polarización religiosa y pagana descreimiento de la diferencia y la investigación. Aparición descarada de la videncia y de lo sutil frente a lo concreto y "real" de lo cotidiano. Detalles porque esa "media" también alude a un punto creativo, superador, irreconocible de eso nuevo que aún no tiene nombre pero que hace eco en el corazón. Un triángulo luminoso que sintetiza dos puntos opuestos y que inserta un eslabón de oro en una escalera sin fin. Un triangulo con vértices que convergen en un anhelo de paz. Esta humanidad precisa caminar hacia esos vértices vértices de paz. El fuego trastornó y trastorna los detalles de la vida de las personas las aniquila ocurrió en "la edad media". Ese es un fuego arrebatado, indiscriminado arbitrario y tirano. El fuego, sin embargo, también ha simbolizado y simboliza el crecimiento, la vida misma, la creación, la iluminación. En la "edad media" el fuego destruyó lo que se consideraba ingobernable, rispiado fuera de la aceptación de un dios instituido. Y en esta "edad" en la que nos encontramos llamada "edad media" (por algunas similitudes) aparece también ese mismo fuego oscuro en nombre de una verdad inmaculada. Pero incluso al igual que aquella "edad media" tenemos la convicción de que eso que nos otorgó existencia, eso que también somos, nos habita. Se llame alma, espíritu, personalidad, eso que nos habita nos convoca a reconocernos parte de ese fuego creador, palpitante y pacífico. Somos parte de ese fuego de la creación. Y con una mirada oolítica comprendemos que los detalles de la ignorancia y la ofuscación nunca van a desterrar la inmortalidad del amor. Los detalles del horror, nunca van a desandar el advenimiento de la paz. Por que esos son detalles frente a la grandiosidad de la bondad, de la convivencia solidaria, de la ética de la paz. Caminamos en distintas direcciones pero en consonancia con la amplitud del: "soy quien soy y permito que cada uno sea quien es". Y así, aquella "edad media" y "esta edad media" navegan en el mar azul alcanzando los vértices del triangulo de paz. |
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Lic. Rut Cohen
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Muchas veces buscamos grandes revelaciones que mejoren nuestras vidas, ya sean mejorando nuestros problemas o abriendo oportunidades
para crecer. También esperamos revelaciones sobre nuestras relaciones con las que compartimos nuestras vidas. Lo real es que los grandes
hallazgos plenamente manifestados pocas veces se dan y en cambio es muy común que se nos presenten pequeños detalles que insinúan grandes
descubrimientos, pero de por sí esos mismo detalles no son los descubrimientos que vislumbran, sino pequeñas señales que pueden o no tener consecuencias en el
acto de descubrir algo mayor.
Muchas veces nos pasa que tenemos la ilusión de tener un hallazgo que impacte sobre nuestras vidas, las personas más inteligentes y audaces buscan directamente pequeñas pistas o detalles que los lleven a descubrimientos mayores, pero está el caso del que no buscando ni grandes hallazgos ni pequeñas señales de nada, se encuentran con un pequeño detalle que lleva a un gran descubrimiento. Ese descubrimiento puede ser una buena sorpresa o una mala. Para dar un ejemplo de un hecho real, podría citar el trágico descubrimiento de un amigo, una persona íntegra, con buenos valores, optimista y todavía creyente de la honestidad de la gente, incapaz de traicionar a nadie ni de mentir sin motivo, y creyente en que la fidelidad en las relaciones las preserva de rupturas y conflictos, cuando a través del descubrimiento de un pequeño "detalle", descubrió que su "compañera de la vida" lo engañaba con otro hombre. Me contaba cosas como estas: "la vida siempre te presenta el caso de gente que miente y engaña para sacar provecho, y eso es algo que la vida te enseña de las personas y uno aprende a vivir con eso. Pero cuando la persona que te miente es la que tu elegiste para compartir tu vida y no esperabas jamás una traición de ella el golpe dejas secuelas que nunca sanarán". Y mi amigo siguió dilucidando: "Cuando alguien en que confiabas ciegamente y tu mismo te mantenías en una postura de respeto y honestidad hacia ella y te miente, todo se viene abajo, ya no hay forma de volver a establecer confianza. La confianza es muy fuerte, es una virtud enorme cuando se tiene, pero al igual que un vaso de cristal, que es muy duro, cuando se cae se hace añicos y nunca más puede ser restaurado. Igual pasa con la confianza, cuando se quiebra no tiene arreglo, nunca más vas a poder confiar en esa persona, porque cuando se miente y se traiciona una vez, se vuelve a hacer. No hay pegamento que sane ese tipo de heridas y roturas" Y me llamó la atención de que esa hecatombe en su vida no fue un gran hallazgo ni un descubrimiento grandioso sino un detalle. Un detalle desencadenó un descubrimiento muy desagradable de infidelidad. Demás está decir que me contó sobre ese detalle, que no voy a nombrar. Realmente pienso también que podría haber tenido otras explicaciones ese hallazgo pero me contó que la forma en que la descubrió y el lugar donde estaba era prueba ineludible del acto de infidelidad que su pareja no negó sino que corroboró en el acto. Si bien la legislación argentina no considera motivo de divorcio la infidelidad, mi amigo bien me dice que más que la infidelidad, lo que es imperdonable es la traición a la confianza, la ruptura de la honestidad y la consecuencia tremenda de no poder confiar en la persona querida ni en la pequeñas ni en la grandes cosas ya nunca mas. Y en ese tema la justicia no juzga pero duele más que una herida en el cuerpo. Muchos tal vez no tienen el sentido de lo justo y de la justicia que tiene mi amigo, pero coincido en que hay valores que no se pueden romper en una relación que uno eligió para uno y fue menospreciada por el otro. Uno en la vida solo elige unas pocas veces con quien compartir su confianza, amigos y parejas principalmente, y es una gran elección que hace el hombre porque entrega su intimidad y sus emociones más vulnerables para compartir con el otro, sus virtudes y sus defectos están planteadas en esas relaciones, el espíritu mismo está presente en esa confianza que se deposita para compartir y son de las cosas más valiosas que puede poner en juego el hombre como raza. Por eso es tan importante el respeto por esos valores. Esos pequeños detalles que revelan grandes traiciones son los que más nos afectan a los seres humanos, porque si bien el dinero, lo material, las enfermedades y las heridas físicas nos suele poner mal, creo que las cuestiones emocionales nos afectan siempre mucho más que lo material tanto para bien como para mal. La mentira y la traición es lo que mantiene al hombre en un umbral más bajo que el de los animales. Tenemos que aceptarlo. Los humanos no somos mejores que el resto de las formas de vida y ya estamos corroborando en los hechos, que somos lo peor que tiene este mundo, al que estamos destruyendo en tan poco tiempo, siempre con las armas de la mentira y la traición. Mienten cuando dicen las grandes empresas que cuidan la naturaleza, y todos la traicionamos deteriorando cada vez más el maravilloso mundo que nos da la vida y nos alimenta. Que se puede esperar de tanta traición y mentira. Estamos condenados a ser infelices y a perecer de la peor forma con estas infernales prácticas de mentir y traicionar en las que nos empecinamos los humanos. Deseo que la gente confíe y que no sea traicionada porque esa es la única virtud sobre la cual el ser humano puede edificar una sociedad y una cultura mejor. Mientras tanto este mundo humano que creamos está más cerca de parecer un infierno lleno de sufrimientos innecesarios que del "mundo feliz" que muchos creen poseer |
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Licenciado Alejandro Giosa
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