En gran cantidad de circunstancias, la opinión publica juzga nuestro comportamiento. A veces lo exalta atrás lo degrada. En general, esta sanción no nos deja indiferentes dado que puede estimularnos ó contrariarnos.

En muchos casos, esta influencia ejercida por la opinión pública parece ser justa y todo poderosa. En ciertas circunstancias, debe ser resistida firmemente incluso si contraría nuestros intereses.

Debemos renunciar a aceptar sin discutir porque a veces la incomprensión ó la mediocridad está en quienes injustamente nos juzgan.

Renunciemos a simplemente obedecer sin analizar lo que aceptamos como válido.

Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



Verbo jamás pronunciable, detrás de él hay una amenaza flagrante y destructiva.

Es una expresión diferente de «abstenerse», de «retirarse», es una palabra de cobardía que no desearía jamás pronunciar.

Me retiro de una situación insostenible en apariencia, sin solución a tener en cuenta.

Es necesario evitar el peligro que puede engendrar una situación incomprensible así como también evitar el encierro en toda circunstancia caprichosa o banal catastrófica.

***

Renunciar implica sumisión aceptada, un abandono frente a toda posibilidad de confrontación productiva para la iluminación de aspectos negados por el efecto del "sueño" sicológico y la falta de "conciencia objetiva".

En gran número de problemas de pareja y de familia las soluciones no son aceptables si partimos del renunciamiento.

¿Puedo haber mal elegido mi pareja?

Dialoguen y traten de "dejar venir", de "contemplar", de "comprender" y solo mas tarde de "interpretar".

Se viene en terapia generalmente porque se interpreta demasiado y no se observa suficientemente.

***

Naturalmente los diálogos son difíciles pero por falta de intercambio. Las relaciones han devenido muy frías y la amenaza de la destrucción de la relación parece evidente.

Bernanos dijo: « el frío es la muerte".

Las relaciones humanas son como los jeroglíficos: deben ser leídas para encontrar la clave de una traducción posible.

Los sueños nos ayudan a encontrar el código y el código a descifrar la totalidad y encontrar una solución si es posible.

***

Toda comunicación nos lleva a pensar en Levy Strauss y en sus mitos extremos Edipo y el Santo Graal. Verano hasta la podredumbre, invierno hasta la congelación.

Solo los mitos de primavera y otoño abren a la comprensión de soluciones no extremas. La contemplación pone fin al conflicto pero no mata la relación de los comunicantes.

No debe abandonarse la dulzura de la temperanza.

No he renunciado a escribir, espero simplemente el momento mágico del deseo. Guardo mis fuerzas hasta encontrar el elan para comunicar con los otros y tirar los dados de otra manera…

La vida es un desafío permanente y es por eso que me he puesto "fuera del tiempo" para contemplar el río de mi vida que pasa renovado de energía y marca a son pasaje las realidades no trabajadas en mis diálogos.

Guardo la esperanza y afino el cuadro de mi vida para expresar cálidamente mis proyectos.

***

Renunciar es mentir y sobretodo mentirse a sí mismo y cortar las alas del deseo…

Escrito en París, el 20 julio 2018,
Hace calor moderado, las ventanas están abiertas,
los pájaros cantan y la esperanza hace en mí una eternidad con Vos.
Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



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Eduardo Baleani, maestro de grado, sociólogo



Tiempo atrás coincidieron la esperanza, las posibilidades y los encuentros.
Hoy añejados esos momentos
La apertura de un ensimismamiento que resuena en mi corazón
Imágenes y películas con recuerdos y montañas
Lagunas con pétalos de ensueños
Ríos de alegrías y amarguras, pero templados por la emoción
Volviendo a lo que siempre fui y seré me acompañan las palabras como caracoles en el mar
La arena no tan movediza de los deseos
Deja huellas nuevas en un desierto aliviado por el viento suave que invita a caminar
Los cardos no son cardos
Son rosas sin espinas y sonrisas sin destino
La lluvia ronronea en la ventana corrigiendo el desorden del olvido
No hay pena, hay bondad
No hay apuro hay silencio
No hay tristeza hay un cambio
La vibración de los cuencos invaden el alma y el corazón
Los péndulos realimentan el ser
Ya la adolescencia se instalo en la vejez
Y el aluvión de necesidades dio lugar a la tranquilidad
¿Que hay hoy?
Confianza, canción sin rostro preciso
Hay seguridad y empoderamiento en el camino
Hay un mapa actualizado de la posición encontrada
Hay un habitad del espíritu en los pensamientos
Hay templanza
Por instantes algún enojo
Pasajero como una brisa
Alguna inquietud por el mañana
Sin lamentos y sin custodia
Hay pocas preguntas y pocas dudas
Hay averiguaciones de intereses dispersos
Hay aprecio por la elección del alma en esta encarnación
Hay agradecimiento por los hijos
¿Que rumbo apura los pasos?
Un estar alimentando intenciones
Un laberinto de nuevas potencialidades
disposiciones que son violetas y amapolas
Mariposas en las manos y
Gaviotas en los dedos
Hay apetito distendido de avaricia.
Hay un saber siempre sabido
Hay manantiales corregibles, zigzagueantes
Hay un ahora que cobra luz porque
Sin espera definida
Hay esta vida con caricias y libertad.
Lic. Rut Cohen



Es interesante, al menos para mi en este momento, pensar en el tema de la renuncia. En principio la palabra me generó connotaciones negativas porque lo asocio a dejar algo por incapacidad o porque algo nos venció. Una especie de fracaso, derrota o rendición. Pero pensando un poco más me doy cuenta de que es la contratará del acto de emprender. Muchas cosas emprendemos en la vida y en su transcurso también es necesario descartar las que son innecesarias para dar lugar a nuevos emprendimientos. Ese acto se llama renunciar y es tan valiente como el acto de emprender.

En mi caso tengo que reconocer que me cuesta mas renunciar ya que me gusta culminar y mantener los logros de lo emprendido, y pasa que la mayoría de las veces no me es fácil saber cuando algo llego a su máxima expresión como para renunciar y darlo por concluido.

Además es parte de la vida que lo material se deteriore y haya que renunciar a lo que se gasta o queda inservible.

También es necesario saber renunciar a la juventud, aunque nos cueste y lo disfracemos con otras apariencias que la simulan. El problema es saber a que cosas de la juventud hay que renunciar y a cuales no. No todos los atributos que asociamos a juventud son propios de ella. El vigor por ejemplo no solo puede ser físico, también puede ser vigor intelectual o el vigor a emprender actividades de todo tipo. En ese punto es donde mas nos equivocamos los humanos. Las personas mayores suelen renunciar a todo en su vejez. Y el resto acepta sus renuncias sin cuestionarlas, cuando deberíamos exigirles que apliquen su sabiduría para enseñar y guiar a los más jóvenes a tener mejores vidas. Por eso las culturas mas sabias veneraban a los viejos. Hoy no le damos importancia a la experiencia de los que vivieron mas tiempo y ese acto deja fuera una increíble cantidad de sabiduría que podría hacer de la sociedad algo mejor. Este abandono deja morir en el aburrimiento a ancianos que hubieran estado felices de colaborar con su experiencia para una sociedad mejor.

Me quedo pensando en esto último porque estoy en deuda con amigos mayores que yo, a los cuales no les creí cuando me aconsejaban. Pensaba que lo hacían desde su pesimismo, pero después de un tiempo me di cuenta que lo hacían desde su realismo y su gran experiencia en la vida, en lo social y en su conocimiento de las personas. Hoy ya no están para ayudarme a analizar muchas verdades sociales y se que perdí una gran fuente de saber que en su momento no aprecie debidamente. Socialmente nos esta pasando lo mismo: caemos en viejas recetas que deberían dar solución a problemas de todo tipo y a ningún viejo sabio se le permite hablar y recordarnos que nunca funcionaron.

Creo que estamos en tiempos de analizar el verdadero valor de la renuncia como herramienta de cambio y progreso que nos permita aprender de lo vivido y darle la importancia evolutiva que se merece. Hay muchas renuncias que tenemos pendientes los humanos especialmente la renuncia a la compulsión de la acumulación, que nos intoxica material y espiritualmente.

Licenciado Alejandro Giosa



La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón (Pauperes Commilitones Christi Templique Salomonici) fue fundada entre los años 1118 y 1119 por nueve caballeros liderados por Hugo de Payns.

Esta controversial organización religioso-militar se convirtió en una de las más poderosas del medioevo; hasta que su maestro, Jacques de Molay fue inmolado en la hoguera, junto a los principales líderes, en el año 1307, acusados de herejía.

Después de eso, muchos grupos reclamaron ser sus sucesores, incluyendo a la libre masonería.

De ser los principales servidores de la Iglesia Romana durante las cruzadas, pasó a ser disuelta por la Inquisición y calificada de traicionera a la humanidad por los idealistas del neo-nazismo.

Los curiosos podrán encontrar amplia información al respecto en internet o en librerías, pero lo que aquí nos ocupa es específicamente una frase atribuída a ellos: "Serve Non Servivit", Servir, No Ser Servido.

La palabra servir, (ser apta o útil [una cosa] para el fin que se expresa o estar capacitada [una persona] para la cosa que se expresa) , se asocia al significado [persona] que está al servicio de algo o de alguien, o persona que sirve a otra, en especial en las tareas domésticas, sinónimo de sirviente.

Por tal razón, en favor del culto al ego que priorizamos en la actualidad, el término ha sido menospreciado y reducido de categoría.

¿Por qué, sin embargo, esta cualidad era considerada como alta virtud en el pasado y se revalorizó en el presente con la frase "El que no vive para servir, no sirve para vivir", atribuida a Teresa de Calcuta?

Seguramente, porque depende del contexto.

En uno, donde la criatura humana se siente limitada y menospreciada, al punto de creer que debe defender su ego del ataque del medio ambiente, la categoría de servidor puede ser considerada casi un insulto.

En tanto que las personas que afianzan su valor en su esencia espiritual, consideraran el servir como una virtud inalienable.

Porque se trata, en verdad, de servir al Ser, al nexo interior que tenemos con el universo viviente.

Una persona que realiza tareas domésticas, un barrendero o basurero, el comerciante detrás del mostrador, el empleado o ejecutivo de una empresa, el soldado u oficial y hasta el gobernante son o debieran ser, en verdad, servidores.

¿Cómo podríamos, entonces, considerar denigrante a una actividad que es, intrínsecamente, la base de cualquier actividad humana?

Pues solamente porque, en el contexto actual, priorizamos el servirnos a nosotros mismos, en forma egoísta, antes que servir a los demás. Y esto sucede porque perdimos de vista la idea de que somos, originalmente, seres ligados a un único Ser Universal.

Aunque verbalicemos acerca de nuestra calidad de espíritus increados, de nuestra fusión con el Ser o como creyentes, afirmemos "servir a Dios", servimos, en todo caso, sólo a nosotros mismos o a las instituciones que nos hacen sentir que pertenecemos a "algo".

Luego nos escandalizamos cuando nuestros gobernantes y sacerdotes, que son reflejo de nosotros mismos, se sirven a si mismos o a un amo oculto y oscuro, sin asumir que la elección la hemos hecho nosotros, no con la elección del gobernante, sino con la de a quién servimos.

Servir al Ser Universal o a Dios (si lo prefieres) implica reconocer la esencia espiritual de todas las criaturas vivas, por lo que no los sirves sentado en meditación u orando en el templo y pagando diezmos, lo sirves reconociendo al ser en todos y convirtiéndote en servidor de ellos.

Guaynabo, Puerto Rico, agosto del 2018
exclusivo para «S.O.S. Psicólogo»
Juan Carlos Laborde



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