Estoy sola, estuve sola, estaré sola. Pero, ayer, hoy y mañana, la respiración de Dios me lleva hacia la casa del Padre.

Abandono a su puerta mis velos de tristeza.

La soledad no es más que una utopía que nace de un malestar emocional y la oración se desencadena como una necesidad vital.

La casa del padre: ¿pero de qué padre estoy hablando?

Creo que cada hombre, en mi vida, hizo resonar en mí el soplo esencial del contacto espiritual con el padre todopoderoso. Y el rezo se desencadena.

Comienzo a declinar mis memorias, siempre conectadas a experiencias de amor paternal con los hombres de mi vida, en el tiempo. No había comprendido, a los 7 años, el sentido y la importancia de los lugares de culto para mí, pero sabía que penetrar simplemente en una iglesia producía en mí un efecto extraño de apaciguamiento y silencio.

Pero era la misma experiencia cuando entraba en el consultorio de mi padre. Y era así también cuando me hundía en los brazos de mi abuelo. En su mundo el rezo era permanente, ya que el rezo era su vida y cada una de sus acciones: nobles, desinteresadas y generosas eran una oración.

Después por falta de disciplina, hice confusión entre mis experiencias de los amores sagrados y vivos y de los amores humanos.

En cada hombre de mi vida, busqué y encontré, a veces de manera transitoria, el espacio de lo sagrado.

El amor es un rezo e intento desencadenar en ustedes una chispa, un atisbo de esperanza de despertar, en los duros y difíciles caminos de las existencias materiales a través de la oración.

***

Un día del mes de abril, cuando el romero estaba en flor, observé por la puerta abierta de la casa de Teresa de Ávila en Castilla La Vieja (España) pasar un arroyo y evoque a Teresa que decía:
– Un rezo de vez en cuando, es un chubasco que refresca.
– Un rezo cada día, es una lluvia que fertiliza.
– Un rezo cada vez que el corazón quiere abrirse al amor, a la oración, es un río inmenso que comienza en la montaña para desembocar en el mar.

***

No vi con mis ojos Dios Padre.

De Dios el hijo tengo la certeza histórica.

Del Espíritu tengo la prueba, contemplando la respiración de Dios mover las hojas de los árboles.

El rezo es el único puente posible hacia esa inmensidad de amor eterna y omnipresente. Dios está en nosotros. Se expresa por la manifestación. La inmanencia es reconocer en nosotros esa potencia que puede convertirse en manifestación si pretendemos ser fieles a la única misión que debemos realizar sobre la tierra: volver consciente.

Nuestro rezo se volverá entonces ese río inmenso que comienza en la montaña y se lanza en el mar.

No hablo únicamente como católica dado que soy simplemente un ser humano que busca el sentido y la conciencia.

La oración es mi barco y navego…

Escrito en Paris el 16 de mayo del 2012
entre las rosas de primavera y no llueve…
pero si en mi por la oración que fertiliza.
Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



Ese año no fue como los otros. Fue en este año que nació la niña para provocar que el naranjo fuera plantado. Como nació de oraciones, era normal que el mundo cristiano pusiera los ojos en Buenos Aires, sede del XXXII congreso eucarístico internacional. El evento ocurrió en el mes de octubre, pero su gestación, así como la de la niña, había comenzado siete meses antes. Para esta ocasión, fue erigido en la intersección de las avenidas Alvear y Sarmiento, un monumento coronado por una gran cruz de treinta y cinco metros, el cual dominaba los muy franceses jardines de Palermo diseñados sobre el modelo de los bosques de Boulogne de París.

El legado pontificio fue Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, el papa aristócrata. Llegó el 9 de octubre en el Conte Grande. Los aires de la casa de Iberá se vieron fuertemente alterados por la presencia del futuro papa, por diferentes motivos: para el abuelo porque era el representante de Dios, para su familia porque era un aristócrata.

A las tres de la tarde cuando se alcanzó a ver la nave en el estuario del río de La Plata, se echaron a volar bandadas de palomas; aviones y centenares de embarcaciones salieron al encuentro del importante transatlántico. El abuelo estaba ebrio de santidad, y contemplaba con más admiración que nunca el milagro del nieto engendrado por su hija, cuyo vientre pleno le recordaba sin duda la Inmaculada Concepción. La cuestión de la virginidad nunca lo había preocupado demasiado, dado que, frente o la maravilla de la naturaleza, ¿Cómo podía creerse imposible que ese Dios, capaz de hacer una rosa, no fuera capaz de hacer germinar un ser en las entrañas de una mujer, sin que ésta fuera desflorada?

Por otra parte, ciertas imágenes se le confundían a fuerza de desear y de tener fe. El representante de Dios sobre la Tierra era, sin duda, una imagen clara del Espíritu Santo. El veía los signos y aceptaba confortablemente el hecho de la inseminación divina; no podía ver una mujer encinta, sin asociarla a María.

Cien mil niños recibieron la sagrada Eucaristía al aire libre. Apenas el legado pontificio pisó tierra argentina, el intendente lo recibió con las siguientes palabras: «Saludo en vos, al soberano más poderoso de la Tierra.» Numerosos sacerdotes, en todos los lugares imaginables confesaron horas y horas en todos los idiomas posibles, y dieron la comunión el día once desde la media noche hasta el amanecer. El 12 de octubre se dedicó la ceremonia a los pueblos hispanos, y el 13 a nuestra «caprichosa» Virgencita de Luján, llamada así porque habiendo llegado de Europa en barco a Buenos Aires y puesta en una carreta con un destino que desconozco hacia el centro del país, se encaprichó en un poblado llamado Luján. No quiso seguir y todos los esfuerzos hechos para moverla fueron imposibles. Allí se erigió una basílica en su nombre. La Virgencita milagrosa, se arraigó tan fuertemente a la tierra argentina que ocurrió con ella lo mismo que con los ancestros del abuelo, se nacionalizó. No tomó mate, porque las estatuas no lo hacen, pero amó la nueva tierra tanto o más que los antepasados del abuelo.

Bajo la lluvia se cerró el congreso. Según dicen, la bendición papal parecía venir acompañada por una lluvia simbólica y diluvial, que parecía querer lavar el pecado original..

Dicen que fue una de las escenas más inolvidables que ofreciera la fe cristiana de pueblo alguno del universo

Pasaron otras cosas ese año: en Alemania, el mariscal Hindenburg fue sucedido por Hitler como canciller-presidente.

Lila tenía 22 años y Jorge 35 años. Había rosas rojas y blancas en el antejardín; la primavera fue lujosa y lluviosa. Las palomas se reproducían en el palomar cerrado; la higuera reventaba de frutos cuando la niña nació. Lila estaba en el cine Belgrano cuando comenzaron los dolores de parto, lo que no le impidió beber una cerveza para calmarse la sed. Entró en la maternidad del hospital Rivadavia, entregándose confiadamente a las prestigiosas manos de un gran obstetra de Buenos Aires: el doctor Collazo. La recién nacida fue puesta directamente en el pesebre a las doce de la noche del 24 de diciembre a fin de no quitar ni una sola pincelada al fascinante cuadro religioso que el abuelo vivía con todo su ser. El sintió que había cumplido un ciclo, que el sentido que había buscado durante toda su vida aparecía claro y evidente a través de los signos de la manifestación divina.

Ese 18 de diciembre, el Kronos y el Kairos se cruzaron para crear el «acontecimiento»; asimilado de diferentes maneras por cada uno de los integrantes de la familia. De todos modos, para todos fue un hecho basal.

Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti



Por casualidad de joven descubrí algo que me pareció mágico, y fue en circunstancias de un concierto de música clásica en un teatro bastante antiguo de una ciudad periférica a Buenos Aires. En ese suceso y mediando el concierto experimenté un estado que nunca había vivido y era como si estuviera flotando en una nube sumamente placentera en donde el tiempo y el espacio no tenían ningún sentido ni significado. Solo tenía valor el hecho de estar allí en ese "no tiempo" y "no lugar" en el cual me encontraba.

Atribuí el estado a la música clásica vibrando en ese lugar casi mágico en donde un grupo de alrededor de veinte personas en sublime armonía compartían con nosotros, los espectadores, parte del arte casi perfecto que es la buena música, en donde las vibraciones se conjugan en una creación que iguala a las perfectas creaciones de la naturaleza.

Al tiempo descubrí para mi asombro que ese estado tan especial, en donde el "mundo se para" para dejar el terreno libre al "no tiempo" y al "no lugar" y a un presente muy místico y religioso, se podía lograr en otras circunstancias semejantes a la música, que es la oración de los monjes. En el caso que voy a comentar se trata de monjes trapenses.

En sus ceremonias incluyen oraciones en forma de cánticos que producen vibraciones muy especiales, que literalmente trasladan al que lo envuelve a situaciones fueras de lo normal a lo que estamos acostumbrados.

Entonces me pregunté: ¿qué cosa de la oración, qué cosa de la buena música es la que nos traslada con su energía a estados diferentes del Ser o espíritu?

¿Es la oración o es la música, o el sonido, lo que nos envuelve y transporta a otras dimensiones?

En todo caso, pensé, es el sonido intencionado hacia algo el que produce diferentes estados del espíritu. Pero supuse que la intención dirigida tendría mucha importancia ya que tanto en el caso de la música como de la oración, existe una clara idea de lo que se quiere lograr.

También me di cuenta, en esa época, que lo que nos cuentan de las la hechicería está relacionado con procesos de manipulación de cosas y de algo muy importante: palabras (sonidos) con ciertos patrones especiales, y en secuencias muy específicas. Los mantras orientales tienen iguales características.

En niveles algo diferentes, hoy la música mueve el interés de casi todos los humanos, y a pesar que la música se alejo de la armonía propia de la oración religiosa se puede decir que el efecto sobre las masas es igual de poderoso que una plegaria ya que no cabe duda que la música es una importante forma de transmisión de la cultura de nuestros tiempos, hoy globalizada por el efecto de la comunicación.

En ese mismo sentido se podría decir que la música tiende a manifestarse en nosotros produciendo un efecto característico: o bien nos hace mover físicamente, o nos pone alegres o melancólicos, etc.

En definitiva no podemos pasar sin inmutarnos ante el efecto de los sonidos, ya que afectan mucho nuestro comportamiento. Lo bueno de esto es que algunos usan la música para levantar el ánimo, y otros para entrar más profundamente en la depresión. Como todas las cosas poderosas se pueden usar para hacer el bien o para el mal, y depende de la intención de las personas que la usan como herramienta para lograr sus fines.

Somos vulnerables al sonido, como también a otras vibraciones en las que estamos inmersos.

Por eso es bueno saber esto para saber seleccionar donde queremos estar, con qué gente, y que "sonidos" u "oraciones" vamos a escuchar…

Licenciado Alejandro Giosa



Espíritu de Dios, paz profunda del corazón del hombre

¿A dónde volar para encontrar un cielo infinito de calma y de serenidad?

¿A quién invocar con certeza de fe par conseguir en mi mente la paz del Señor?

Siento mi corazón preocupado y nervioso; camino anhelante y no sé por qué; siento la sangre agitada y no encuentro explicación; vivo mil sentimientos encontrados que siembran zozobra en mi interior y no alcanzo a ver su raíz. Sólo pensar en ciertas cosas y en ciertas personas me altera la calma y perturba mis nervios.

Estoy perdida y desolada en un caos de confusión.

¡Ven, Espíritu divino! Serena mi mente.

Lléname de la paz del Señor.

Que nada me perturbe y espante: ni la injusticia, ni la calumnia, ni la difamación; ni el mal ejemplo de nadie, ni el dolor de la vida, ni la oscuridad de la fe, ni el fracaso económico.

Que nunca pierda tu horizonte de amor y que el fruto de tu paz sea mi mejor testimonio de hija de dios.

¡Dame sentirte y vivirte como presencia de paz interior!

Amado Padre Toma mi vida y permíteme vivir serenamente este día.

Abre mi mente a pensamientos positivos. Saca de mí todo mal sentir hacia los otros. Haz posible que yo pueda sentir gozo, amor, compasión, y permíteme sentirme viva otra vez. Ayúdame a aceptar las cosas como son, a aguantar la lengua, a cumplir con mis tareas diarias, a dar libertad con amor.

Llévate mis preocupaciones por el futuro. Que yo pueda darme cuenta de que en tus manos todo se me provee, que no tengo control sobre nada sino yo mismo, que el presente es precioso y pasa muy pronto.

Ayúdame a recordar que el odio y el dolor dirigidos a mí son el odio y el dolor que siente la otra persona. Gracias por aceptar mi carga y por hacerla más liviana. Te aseguro de cambiar para lograr la paz y el amor de los que me rodean.

Padre ¡Colma de esperanza mi corazón y de dulzura mis labios!

Pon en mis ojos la luz que acaricia y purifica, en mis manos el gesto que perdona. Dame el valor para la lucha, compasión para las injurias,

misericordia para la ingratitud y la injusticia.

Líbrame de la envidia y de la ambición mezquina, del odio y de la venganza.

Y que al volver hoy nuevamente al calor de mi lecho, pueda, en lo más íntimo de mi ser, sentirte a Ti presente.

Esta palabras sin mi oración para que todos podamos lograr tanto la paz interior como la paz en el mundo. Es hora que despertemos y tomemos conciencia y empecemos a sentir amor por los que nos rodean y por uno mismo, así lograremos la verdadera paz.

Prof. Carla Manrique



Tómate tiempo para pensar, porque ésta es la fuente del poder.

Tómate tiempo para jugar, porque éste es el secreto del poder perpetuo.

Tómate tiempo para reír, porque la risa es la música del alma.

Tómate tiempo para rezar, porque éste es el mayor poder sobre la tierra.

Tómate tiempo para amar y ser amado, porque éste es un privilegio otorgado por Dios.

Tómate tiempo para ser amable, porque éste es el camino de la felicidad.

Tómate tiempo para leer, porque ésta es la base de la sabiduría.

Y tómate tiempo para dar porque el día es demesiado corto para ser egoísta…

Julieta Poccioni



Mírame estoy frente a ti
Soy una madre
Que te ama… No te pido nada,
Vine a ofrecerte mis manos
Llenas
De caricias mi regazo
Esperando tu
Cabeza donde puedas
Descansar… !!!
Mi manto para enjugar tus
Lágrimas,
Levanta tu cabeza y mirame.
En el fondo de mis ojos,
Encontrarás
Todo lo que estás buscando
Y cuando
Abras el cofre que te doy,
Saca todo
El amor que hay
Guardado; y entregalo
A toda la humanidad, ama,
Canta, rie,
Obsequia toda esta Hermosa
Fe…
Que colmó tu alma, al
Aceptar mirarme…

Solo te pido una cosa…
Envíame a todos los hogares.
Violeta Rivera



Luego de un feliz encuentro con mi amiga Graciela, me pide una reflexión sobre La Oración.

¡Menudo proyecto poner en palabras el sentimiento de Amor a Dios y ese soplo de vida que es para mí la Oración!

Orar mas que pedir, es la respiración del alma.

Es comunicar con nuestro Dios Sobrenatural, para reordenar bajo su guía, pensamientos confundidos por una fuerte emoción causada: sea por un intenso dolor o también por una exaltante alegría del alma. Es la búsqueda de Paz para un alma desestabilizada.

Siendo una conversación con Dios tiene poder sobrenatural.

Cuando San Mateo nos dice «Pide y te será dado…», me parece que se esta refiriendo a una actitud. La actitud de humildad con la que el corazón se comunica con Dios. Nos aconseja abrir el corazón a la Sabiduría Divina y nos reafirma en la Fe a ser escuchados.

Mgr Lustiger decía que los Católicos debemos rezar por lo menos dos veces por día, todos los días. Mañana y noche.

Creo que es así como podemos mantener un dialogo cada vez mas intimo con Dios. Aumentar nuestra confianza con El.

Pero la Oración no es necesariamente un dialogo de palabras.

Abandonarse a la voluntad de Dios requiere esa actitud de humildad de la que hablaba antes.

Hay diferentes maneras de rezar: en silencio, con palabras, cantando, trabajando, en fin viviendo.

Así es como la Oración crea una energía armoniosa donde existía confusión y angustia, seguridad donde habían dudas y coraje para hacer o no, lo que Nuestro Dios inspira a nuestro corazón.

Coraje… interesante palabra que viene de «cor.» que significa corazón.

Podemos pensar entonces que el origen y el efecto de la Oración esta en el corazón y que es el corazón con sus alegrías y sus dolores lo que da sentido a la vida alimentada por la Oración.

Monica de Vitton



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