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Miguel era un chico simpático y alegre, y tenía unos padres que también lo eran. Le gustaba jugar en la escuela
y siempre estaba bien predispuesto a conocer amiguitos y jugar con ellos. Era una familia normal, y sus padres
muy responsables, pero Miguel fue creciendo y nunca llegó a ser muy responsable en sus tareas, y como sus
padres siempre lo protegieron mucho, no le exigían responsabilidad para no hacer sufrir a su hijo.
Los amigos de Miguel, lo conocían bien, y no le exigían nada, porque a esas edades el juego y la diversión era lo más importante. Cuando Miguel creció y llegó a adolescente, las cosas empezaron a cambiar para su feliz vida. En la escuela a esas edades se empieza a pedir responsabilidad y compromiso con las cosas que se hacen, y desde ya que en la escuela le empezó a ir mal. Era muy inteligente, tal vez más que los chicos de su edad. Pero su falta de constancia derivada de su falta de compromiso, con él mismo y con los demás, se transformó en su peor enemigo, y contra el cual no tenía herramientas para enfrentar. Sus amigos empezaron a darse cuenta que lo que le había dado mucha frescura y libertad de niño, se transformó en una carga pesada y dura de llevar. La escuela la tuvo que abandonar, porque no sabía cumplir con los compromisos de estudiar, de concurrir, de organizarse para poder realizar las tareas que impone la educación. También tuvo relaciones amorosas, y muchas de las chicas con las que se relacionó fueron muy felices con él, por su carácter alegre y desperjuiciado, pero como nada es perfecto en este mundo, la mayoría se daba cuenta que Miguel no era un buen candidato para poder proyectar una vida junto a él y lo dejaban o bien él las dejaba, como pasa muchas veces en las relaciones, sin demasiadas culpas de parte de él al menos. Esto sucedió así hasta que encontró a una mujer que empezó a quererlo así como él era, y lo aceptó a pesar de saber que Miguel podía dejarla de un día para otro por falta de compromiso. Miguel también tuvo una actitud semejante ya que la grandeza espiritual de su pareja y su generosidad y actitud de desprendimiento, lo llevó a un cambio muy profundo en su forma de ser, y mucho más cuando tuvo su primer hijo con ella. Empezó a darse cuenta que su vida no había sido para nada espiritual, que todo era disfrute de la vida material, y que su falta de compromiso no le afectó para disfrutar de las cosas materiales, pero sí para profundizar de otros sentimientos de la vida. Pero cuando la situación contextual de su vida cambió y empezó a profundizar en el sentimiento del amor, se dio cuenta que la vida era mucho más que lo material y que las virtudes espirituales dotaban de una felicidad que él no conocía, y que lo hacía feliz de verdad. Se dio cuenta que el amor, el compromiso y la felicidad son virtudes que hacen la vida mucho mejor, y donde la libertad tiene otras connotaciones más profundas y estables para la vida de las personas. Muchos amigos que se habían alejado de él volvieron a acercarse. Pudo tener otra relación con las personas que lo rodeaban y su crecimiento personal no solo pasó por lo espiritual, sino también por lo material ya que en su trabajo empezó a crecer a causa de la confianza que empezó a generar por su nueva actitud, y también continuó sus estudios secundarios y universitarios con mucho éxito para él y su familia. Empezó a estar contento con él mismo porque su vida empezó a ser fuerte y estable y pudo pensar en un futuro dichoso para él y sus seres amados. Las puertas del cielo parece que están abiertas para los virtuosos, y mejor un virtuoso recién convertido que uno que siempre cumplió con normas familiares o sociales por temor a perder el amor de sus padres o el amor de la sociedad. Mejor es aprender por experiencia que por educación, especialmente en las virtudes del espíritu. Venimos a aprender y el mejor aprendizaje es el aprendizaje conciente. |
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Licenciado Alejandro Giosa
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Una tarde soleada en la provincia de San Luis (Argentina), localidad de Los Molles me
encontraba en mi casa ubicada cerca de un pequeño bosque.
Me fui a dormir la siesta como es costumbre en todas las provincias del interior del país. A la media hora, aproximadamente, de estar dormida sentí una voz que me hablaba claramente, donde me explicaba como era la vida después de la muerte. Antes de empezar a contarles lo que me sucedió, quiero aclararles que mi relato es real y no lo catalogo como un sueño, porque estaba muy conciente de lo que me decían, y porque yo podía preguntar lo que no entendía. Nunca leí nada sobre lo que me contaba este maestro espiritual, digo maestro porque se que existen y están para enseñarnos y orientarnos en la vida en busca del bien, por eso creo realmente en sus palabras. La historia comienza así: A los treinta minutos de estar dormida, escucho una voz que me dijo exactamente así «la vida después de la muerte no es como todos piensan o como dicen las diferentes religiones» Maestro: Hay muchos comentarios de cómo es la vida después de la muerte, pero la que te voy a decir es la verdadera y luego sabrás porque. Uno cuando muere no va directamente al paraíso como dicen las religiones, ni tampoco lo recibe al momento de su muerte un maestro. El deseo de todo espíritu es llegar directamente al paraíso y ser recibido por el maestro para descansar en paz y tomar fuerzas para que en el momento oportuno, volver a la tierra, si es que le corresponde. Si la persona fue en la vida un ser malo, egoísta, criminal, mentiroso o no logro aprender o hacer lo que tenia encomendado, en el momento de su muerte, su espíritu al desprenderse del cuerpo va a un lugar oscuro, silencioso y solitario. Entones su alma empieza a desesperarse, a buscar que alguien la reciba, no quiere estar sola. Como es muy oscuro ese lugar, el espíritu busca la luz y va de un lado hacia el otro sin encontrar nada. Su alma al darse cuenta que esta completamente sola y sin saber por qué, vuelve a su hogar donde vivía con su cuerpo y esto lo hace para sentir compañía de sus seres queridos. Por eso cuando muere alguien a veces sentimos ruidos, o vemos sombras o pasan cosas inexplicables y esto es porque su espíritu esta solo, no encontró la paz ni su lugar de descanso. También puede ser que ande merodeando en el cementerio en busca de otros espíritus. Esto pasa por motivo de como fue en su vida terrenal, tal vez no hizo el bien o se negó a hacer o aprender lo que le habían mandado. Este estado de soledad y de vagabundear se encuentra bastante tiempo. Carla: ¿El tiempo no es igual que el de acá?, no me lo dijo con precisión, pero parece que depende de cómo fue su vida en lo terrenal. Luego me desperté queriéndome levantar, porque pensaba que era tarde, pero preferí seguir el dialogo, así que cerré los ojos me relaje y al rato el maestro continuo Maestro: Pasado el tiempo de soledad su maestro lo recibe muy enojado, en la oscuridad y se produce un diálogo parecido al que sigue «El Maestro del espíritu le dice: Te encuentras solo, sin luz y así estarás hasta que recapacites, reflexiones y tomes conciencia de lo que has fallado y faltado en tu vida. Espíritu: ¿Pero dónde están los demás, por qué no has venido antes.? Maestro del espíritu: Estas así en esta soledad y oscuridad porque es mejor para que medites, comprendas y aprendas de tus errores. Una vez que logres eso volveré, ahora solo te queda meditar. Medita sobre tus errores, sobre tus faltas en la vida. Acá donde te encuentras es para recapacitar y arrepentirte de lo que hiciste o no.» Maestro: El espíritu queda en soledad hasta que logra tomar conciencia de su vida terrenal y entender sus errores y sentirse arrepentido. Una vez que siente eso, vuelve el maestro. (El tiempo que pasa es el tiempo que le lleva al alma comprender su anterior vida). Y puede seguir otro diálogo mas o menos así: «Maestro del espíritu: Ahora que lograste darte cuenta de tus errores y de tu arrepentimiento iras con los demás. Ahí estarás el tiempo que te lleve aprender tu nueva lección para tu próxima vida.» Maestro: Ahí el espíritu se prepara para su nueva reencarnación. Carla: Pero cómo es que el alma esta en la oscuridad solo y otros van al paraíso y lo recibe su maestro, no entiendo. Maestro: si, imagínate, si todas las almas fueran para el mismo lugar nadie podría recapacitar de su vida terrenal. Lo mejor para darse cuenta de sus errores es meditando en soledad, como deberían hacerlo en el plano físico. Por eso el que aprendió algo, hizo algo y cumplió con la misión, ese sí es bien recibido y logra descansar en paz. En cambio el otro no, deberá purificarse. Carla: Pero sigo sin entender, la religión católica dice que el que hace mal va al infierno y el que no al paraíso. Otros dicen que hay un maestro que lo recibe apenas muere, y vos decís todo lo contrario. ¿Cómo puedo saber que vos decís la es verdad? Maestro: Mira con respecto a la religión lo que se dice es que para los que realizaron un mal en la tierra van al infierno. Si lo relacionas con lo que te dije yo, que el espíritu se encuentra en un lugar solo sin luz para poder rever su vida puede que se parezca al infierno. No existe nada tenebroso como dicen del infierno, puede ser que el espíritu al encontrarse en soledad sienta que es un infierno, pero lo es por un tiempo hasta que logra despertar y darse cuenta que ahí en ese lugar donde se encuentra es el mejor para recomponer sus errores. Con respecto a lo que dicen que cuando mueren lo reciben directamente sus maestro o Dios, no puede ser tan así para alguien que no cumplió con su misión, el ser recibido inmediatamente es un orgullo para el alma porque sabe que su paso por la vida terrenal fue bueno. Imagínate que un alma que cometió errores y lo recibe su maestro inmediatamente va a sentir que fue muy buena su vida, pero al momento de recapacitar no va a poder, porque para meditar se necesita estar solo y en silencio. Por eso te digo que después de la muerte hay otra vida mucho mejor que la que vos estas viviendo porque en este mundo espiritual sí vas a poder ver las cosas de otra manera con ayuda de tus maestros y tener la conciencia despierta. Carla: Ahora sí entiendo, entonces si alguien que no hizo el bien acá y uno nota que no pago su mal, después de su muerte la justicia divina se lo hará notar y no solo eso, también podrá recapacitar y comprender el daño que causó ¿verdad? A diferencia de la justicia divina, la justicia terrenal no promueve la meditación de los errores cometidos. Así son las consecuencias que se obtienen al no promover cambios en las personas. Maestro: Bien, comprendiste, no existe castigo en este plano espiritual porque sabemos que así nadie puede entender, recapacitar, comprender y recomponer lo que hizo mal en su vida. A través de la meditación nos podemos liberar del mal y aprender que actuando equivocadamente u omitiendo ciertas acciones se hace sufrir a otros y así mismo. Por eso es importante hacer el bien, amar al prójimo, tener buenos sentimientos por el otro y luchar por lo que uno quiere teniendo en cuenta siempre al de a lado. Nunca pensar, actuar o hacer algo que pueda dañar al prójimo o a uno mismo porque ahí si estaríamos faltando con nuestra misión principal que es transmitir amor en la tierra. Todos cuando nacemos tenemos una misión que cumplir y todos tenemos una diferente. Nadie nace porque si. Por algo se nace, algo se tiene que hacer en este plano físico antes de nacer. Y uno esta de acuerdo con esa misión por eso no podemos negarnos una vez que estamos en la tierra. Como perdemos la conexión con el maestro, por las características de este mundo tan material, uno pierde su hilo de conducción que tiene que seguir en esta vida. ¿Cómo se cuál es mi misión si perdí ese estado de conciencia que tenia antes de nacer?, para eso no debo ser pasivo en la vida, sino que debo hacer todo lo que considere positivo, debo meditar para poder conectarme con mi maestro que va a ser el que me guíe por esa misión que olvide. Fin. Este dialogo que tuve por primera vez con mi maestro fue raro. Digo raro porque así me sentí cuando desperté. Al principio decía que era un sueño pero yo sabía que no era así, porque estaba conciente, no estaba dormida sino estaba en estado de relajación en mi cama. Después le comente a mi marido y él que cree en todo esto me dijo que sí que era verdad lo que me paso, que no fue un sueño. Pasaron las semanas, medite sobre esto y la verdad es que sí creo en lo que me dijo este maestro respecto a esas dos vidas que existen después de la muerte, el de la oscuridad y la soledad por un lado, que es para poder meditar por los errores que uno cometió y por el otro la del paraíso que es lugar para descansar y reencontrarse con su maestro y seres queridos. Porque si uno no cumple con su misión, o no intenta saber para qué uno está en esta vida y sigue viviendo solo por vivir, pasivamente o haciendo el mal sin importarle el otro, obviamente que después de su muerte deberá despertar conciencia y arrepentirse del mal ocasionado. Todos tenemos compromisos en esta existencia pero el compromiso fundamental es el que nos dio nuestro maestro antes de nacer, si no sabemos para qué estamos acá, preguntémonos ¿Por qué vivo? ¿Por qué tengo esta vida? ¿Por qué existo? ¿Tengo algún papel importante en esta vida? ¿Cuál es mi misión? ¿Yo tengo algún compromiso con esta vida que me toco vivir? Y todas estas preguntas y muchas más que les surgirán háganselas cuando estén tranquilos. Tómense un día de la semana que sepa que esté solo, relájese y déjese llevar y verá como su maestro le empezara a hablar y podrá saber su misión y lo guiara en su vida. No piensen que después de la muerte ya esta todo saldado o que salio con las suyas o hizo lo que quiso o prefirió no hacer nada para no comprometerse con nada, no piense que ya todo esta terminado una vez que muere porque está muy equivocado. En su otra vida espiritual va a tener que rendir cuentas de todo lo que ha hecho en su existencia terrenal. |
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Prof. Carla Manrique
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