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Un día de septiembre como todos los otros
El trabajo y la familia son compatibles. Freud dijo que el hombre normal es él que sabe amar y sabe trabajar. Para estar en paz, el trabajo es una llave maestra. Para la paz en familia, las necesidades primarias deben estar satisfechas a fin de poder abrir el diálogo hacia sujetos más importantes y profundos. Rueil Malmaison, 6 de octubre Estoy mirando mis nietecitos jugar. Siento como siempre pesadez y silencio cuando me pregunto sobre la familia y el trabajo. Dejo hacer en mi, ciertas imágenes llegan cargadas de nostalgia. ¿Es que el trabajo y la familia son compatibles en mi vida actual? Si, pero no siempre: soy yo que cambié. Antes, yo tuve que hacerlos compatibles. De todas maneras, toda reflexión sobre el tema me resulta difícil. Me remito a mis tripas, ellas responden lo que yo no me atrevo a decir. Y vamos con mis tripas abiertas, sinceras desvergonzadas, diría yo. *** Cuando mis niños eran pequeños, yo odiaba el trabajo, pero lo hacía lo mejor posible, porque cuando se hace algo, hay que hacerlo bien. Me hubiera gustado que mis hijos no fueran a la escuela. Me hubiera gustado vivir en una estancia, muy lujosa y confortable, naturalmente, pero lejos de todo. Hubiera querido ser una mujer de la casa sin otro formación que la necesaria para leer las etiquetas de los medicamentos. Me hubiera gustado tener diez hijos y un marido que me contara cada noche lo que pasaba en el mundo exterior más allá de los girasoles. Estos son los orígenes de mi nostalgia. Mis niños han crecido, se reproducen, tienen carreras grandes y corazones inmensos. Estoy segura que podrían comprenderme, porque la separación es inevitable cuando se debe trabajar. ¡No pude hacer más! Entonces cambié nuestra estancia por un departamento urbano y cada mañana salíamos juntos para estudiar ellos, para trabajar yo. Nos convertimos en cómplices de la fatalidad de estudiar y trabajar. Paris, 28 de octubre Regreso de una semana de vacaciones en la cual reflexioné mucho. Me siento bien, pero vacía y frustrada. No, mi vida de familia y mi vida de trabajo no fueron nunca compatibles, porque siempre fui padre y madre y como tal solo pude trabajar, cuando lo hacía mis hijos me faltaban. Yo adoraba las noches cuando preparaba mi trabajo para el día siguiente con mis cuatro cacharros entre las patas. *** Yo hablo siempre como si el padre no hubiera existido y eso, porque él nunca asumió correctamente su misión. Yo fui siempre más responsable y trabajadora. Ahora bien, la consecuencia es que aún hoy día mi última hija me considera como una madre que ha estado ausente a causa de su trabajo. Pero ella me lo dice agresivamente como buscando culpabilizarme sobre sujetos tales como niñeras, cuyos comportamientos, según ella, la han traumatizado. Me pregunto: ¿dónde estaba el padre? Si él hubiera cumplido con sus obligaciones y considerando que él disponía de mucho tiempo, yo no hubiera estado forzada a hacer una carrera y estudios profundos y exitosos. Escuchando a mi cuarta hija el 28 de diciembre del 2001 en Paris, tuve la impresión de que ella me busca como chivo emisario de sus propias angustias de madre que trabaja. Entre otras cosas, me dijo: "yo no quiero ser más médica". *** Recuerdo, cuando eran chicos y volvía a casa, me parecía a veces que yo estaba de más, porque el padre salía de su letargo en ese momento y solo entonces marcaba presencia, para mandarlos a dormir. Él gritaba más fuerte que yo ó tal vez su voz tuviera resonancias duras, porque quedaron en mis oídos y hacen mal. En realidad, fue él que buscaba culpabilizarme. Hoy considero que fui tratada como alguien que venía de hacer la fiesta y no de trabajar ó estudiar. ¡Lamentablemente, jamás pude hacer la fiesta! No, para mi, el trabajo y la familia solo han sido complementarios a nivel material. Yo no puedo decir más. *** Me gusta ejercer mi vocación, porque la profesión me ha dado la libertad. *** Volviendo a los hijos: de todas maneras, hagamos lo que hagamos los padres ellos no intentan saber la legitimidad de nuestras acciones en la vida. Son los jueces hasta el momento en el cual, a su vez, ellos serán juzgados por sus retoños que habrán dejado de ser pequeños. Los niños se vuelven grandes, a veces, adolescentes desvastadores, y solo más tarde adultos que podran perdonarnos el hecho de habernos ausentado por razones de trabajos. *** Hoy estoy más agresiva y revolucionaria que una adolescente contra sus padres. Estoy rebelde contra mis hijos y sus aires de perdonavidas. Claro que hubiese sido más lindo quedarse en la casa como la tía Zulema y no ser más que tía y sobre todo no madre y jugar con los niños algunos días de verano, sin molestarlos, sin obligación de frustrarlos para educarlos. Si hubiera otra vida, me gustaría ser tía. Es más barato y rinde más. *** Lo que escribo mis hijos no lo leen, están en sus cosas y no sabrán nunca como me sentí siempre furiosa y frustrada, porque jamás elegí el trabajo como prioridad y estuve obligada a ser una pareja de padres. *** El problema es que estas historias se terminan con la muerte, porque son temas de los cuales no se habla. En mi vida, yo hablé muy poco que es una forma de escapar cuando los otros hablan demasiado. Mi rebeldía es inútil en apariencia solamente, porque hoy estoy hablando por otros que empezaron a callarse. *** Tengo delante mío la espantosa realidad de no haber sido comprendida. ¡Lastima y basta! *** Con respecto a los hijos, felizmente tienen grandes carreras aunque a veces como yo renieguen y podrán encontrar la libertad en el ejercicio de sus vocaciones cuando sus niños crecerán y por ley natural harán sus vidas. *** No se exactamente donde estoy pero hoy haría lo mismo que cuando tuve veinte años si la situación de vida fuera la misma. Es decir trabajaría y aceptaría mi silencio como el lugar de mi libertad esencial. *** Mi padre me educó para ser autónoma. Si no lo hubiera hecho ¿tal vez hubiera sido yo una mujer de su casa con tiempo para hacerse mantener, hablar, comparar y quedar bien? Tal vez, pero no lo creo. Mis padres fueron ideales y no juzgaría a mi padre por trabajar demasiado, ni escucharía sin defenderlo historias contra él. Por otra parte, es frecuente que una mujer de su casa tenga demasiado tiempo para contarse sus arrugas cuando los hijos crecen y las flores se secan y la lengua se vuelve a veces áspera. *** Creo que tenía necesidad de gritar mi rebelión, porque es ahora que aprecio mi trabajo y el amor infinito que transmito a través del ejercicio de mi profesión. *** Construí una nueva familia, una familia del espíritu, a través de mi trabajo. Considero que solamente hoy tengo derecho adquirido por el ejercicio de la conciencia a tener un hijo, pero la sabiduría llega cuando ya es tarde para la procreación física. *** Tengo la impresión de no haber respondido a la cuestión "trabajo y familia". Lo siento. A ustedes de reflexionar, con las tripas y sin olvidarlas jamás, honestamente Continúen como siempre, sigan preguntando, mi estilo "confesional" pide diálogo y ama el diálogo. Gracias por vuestra fiel atención.
Y aquí, estoy como siempre
en Paris, 29 de octubre con un cielo azul salpicado de mechones blancos. | |
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Doctora E. Graciela Pioton-Cimetti
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Paz
Decía Aristóteles que «el alma es la forma de un cuerpo vivo». Y un cuerpo vivo es el despliegue de la imaginación. Imaginación creadora que choca con el mundo externo, toma sus imágenes y produce, al decir de Castoriadis «una actitud activa e intencional un cuerpo que crea sensaciones, una imaginación corporal que en el ser humano corre pareja con una nueva dimensión: la imaginación radical propiamente dicha, flujo incesante representativo, intencional y afectivo». Con lo que queda planteada la «globalidad del ser humano que es al mismo tiempo cuerpo y alma, dónde en cierto sentido el cuerpo es siempre psíquico y en ciertos aspectos la psique siempre somática». Pero la sociedad tiene por objeto «devolver la psique a la realidad por la fuerza reinsertándola en un medio donde hay otros individuos y cosas que verdaderamente son cosas». Difícil encuentro del ser humano con el mundo empobrecido, atolondrado y amedrentado en el que nos movemos. ¿Cómo integrar en él las dimensiones primordiales de lo humano?, la relación antropo-bio-cósmica del hombre en sociedades excluyentes, motorizadas por sobrevivir a la muerte cotidiana del hambre, la pobreza indecente, el racismo deformante de la «hominización como relación dialógica, existente entre naturaleza y cultura» (Morin). Cada día con mas insistencia escuchamos el «ahora» del tiempo presente, como movimiento colorido de desciframiento de verdad. Como en los procesos mágicos, el pensamiento emerge del sentimiento y así restituye la inteligencia a sus fuentes afectivas. Trabajo de familia, no erradicar el ensamble antropológico de los sentimientos capaces de «suscitar ideas, pensamientos y conocimientos». Trabajo familiar para quienes nos impregnamos de energías que subyacen a fenómenos aparentemente fijos que generan el miedo y el terror de un futuro incierto, molesto por sus temporales de lluvia y lodo, desinterés, desigualdad y dolor. La dualidad humana obliga a la antropomoral (Morin) « que parte de un reconocimiento de los elohim, de los demonios del ser humano que sabe que son insuprimibles, pero que permite modificar las relaciones de fuerza. Por ejemplo, reorientar la agresividad». Trabajo en familia, recordarnos nuestra multidimensionalid de seres individuales en participación social, «afirmar nuestra propia existencia irreductible a las ideas, a la sociedad, a la especie en la humanidad-especie, y, allende, en la vida y en el cosmos» (Morin). La «imaginación es la capacidad humana de hacer existir lo que no está en el mundo meramente físico, de representarse lo que realmente le importa». ¿Qué cosas importan cuando el déficit educacional no perdona la incompetencia para afirmar un aparato psíquico y mental que se constituya a partir de incorporar señales decisivas en su funcionamiento asentado en la existencia digna de un imaginario social que hace igualitariamente un lugar en el mundo al sujeto autónomo? Trabajo en familia, establecer el auto-poder como sentimiento primordial que enhebre la intención de un cambio planetario en el que portemos cada uno de sus habitantes la espada de la verdad, el escudo del conocimiento y la armadura de la sabiduría para habitar el planeta tierra en concordancia con la nueva ciencia y la conciencia de vivir en el mayor de los movimientos que es la paz. |
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Licenciada Rut Diana Cohen
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Lo primero que se me ocurre pensar respecto a este tema son las siguientes tres posibilidades:
Si la relaciones son buenas tal vez el trabajo sea un obstáculo que genere contradicciones, por hacernos tener que abandonar el entorno familiar. También como posibilidad diferente puede que el trabajo entregue esos momentos de "aire libre" que necesita toda persona para no saturarse de algo que aunque sea agradable y bueno, en cantidad excesiva genera trastornos. La otra opción se refiere al trabajo para evitar relaciones que no son armónicas y generan infelicidad. En ninguno de estos casos estoy teniendo en cuenta que el trabajo es probablemente el recurso que permite a la familia permanecer junta, debido al aporte de recursos económicos que genera. Lo que sí puede tratar de dilucidarse es que si de acuerdo a la cantidad de miembros del sistema familiar que trabajan, y a las horas que le dedican a ello, produce o no un equilibro aceptable o bien genera falta de armonía. La primacía respecto al valor que le damos al dinero actualmente nos lleva a actuar de formas inapropiadas como para lograr que la vida se desarrolle felizmente. Puede darse el caso, en el grupo, que todos tengan la posibilidad de trabajar y obtener buenos réditos con ello, relegando las relaciones interpersonales, los tiempos compartidos, y otras actividades que a pesar de poder ser anheladas, se dejan de lado. Con estos elementos de desarrollo ya podemos darnos una idea de algunos de los factores que influyen en las relaciones familiares, y cómo muchas veces se desarma un grupo bien establecido, debido, por ejemplo, al exceso de codicia (la obtención indiscriminada de dinero), o bien, al ejercicio de una profesión de vocación, donde el dinero no es el motivo que movilice, sino el gusto, consumiendo más tiempo del necesario. Cuando me refiero a la obtención de dinero en forma indiscriminada, lo digo en el sentido de tenerlo y no tener un fin donde aplicarlo o que el fin sea superfluo a las necesidades normales que requiere el diario vivir. En Sudamérica, por desgracia para la mayoría de la gente, los trabajos de mucha carga horaria, son una necesidad que solo permite llegar a cubrir gastos de alimentación, vestido y vivienda, por lo que las relaciones en la familia deben quedar relegadas a los pocos momentos en que pueda coincidir la presencia de sus miembros. Curioso hecho éste ya que es bien conocido el carácter del latino, de priorizar sus relaciones afectivas a otras facetas de su vida. En este caso la privación del contacto con sus seres queridos, es un hecho sufriente y no deseado. Lo que tal vez sea más probable, es que demasiado de una cosa, demasiado tender hacia un extremo, genera dificultades. Bien decían muchos filósofos chinos, que el camino más armónico es el camino del medio. Ni demasiado de una cosa, ni demasiado de otra, ni muy poco de esto, y ni tan poco de aquello. Cada familia tiene una necesidad específica y única de relacionarse. Puede depender de las idiosincrasias de cada miembro, del tipo de relaciones establecidas, de la compatibilidad de carácter, etc. En los casos en que la relación entre los miembros no es buena, puede que se esté en presencia de un tipo de caso (que nombré como opción al principio de este artículo) en que el trabajo posibilite tomar distancia del grupo y evitar producir un desmembramiento familiar . Bien que me refiero a un extremo y no al necesario tiempo "exogámico" que fortalece las relaciones. En estos casos que los llamaría patológicos por haberse establecido vínculos de rechazo y renegación, considero apropiada la incursión del psicólogo. Es posible que mediante una buena terapia, pueda un miembro o bien un grupo familiar, lograr llegar a establecer lazos más profundos, relaciones más estables y duraderas, mejor trato y respeto, más armonía. Toda acción en ese sentido es dignificante de las personas, y tal vez impulse a replantear los tiempos compartidos, las formas de trabajo, la coordinación de los horarios con los otros miembros del grupo, la cooperación en las tareas del hogar, etc. de modo que logre una convivencia más agradable y deseada. Todo, en el tiempo y la medida justa, particular de cada familia, permite realizaciones conjuntas que no serían tales con la simple suma de los aportes de cada miembro. Potenciar la capacidad de vivir en grupo es una tarea pocas veces logradas en la historia de la humanidad. Y la familia, como célula básica de toda formación social conocida hasta ahora, tiene la ardua pero noble responsabilidad de generar sociedades mejores, donde los seres humanos coordinemos nuestros esfuerzos para ser más felices, luchando en pos de ello. |
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Licenciado Alejandro Giosa
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Por el Dr. Flavio Marcelo Devoto, Médico Especialista en Farmacología Clínica y
Docente del Depto. de Farmacología (UBA). E-mail: fmdevoto@yahoo.com En un artículo anterior publicado en este medio (1), me he referido al concepto de calidad de medicamentos y el papel de la biodisponibilidad y bioequivalencia para asegurar la calidad de diferentes medicamentos que contengan el mismo principio activo. En tal sentido, para un gran porcentaje de medicamentos que contengan el mismo principio activo (especialmente aquellas moléculas de alto riesgo sanitario como antiepilépticos ó fármacos antirretrovirales), los estudios de biodisponibilidad y bioequivalencia brindan el sustento necesario para garantizar la equivalencia terapéutica entre los diferentes medicamentos. Sin duda es responsabilidad de la autoridad sanitaria, asegurar la equivalencia terapéutica mediante la exigencia de los estudios de bioequivalencia junto al cumplimiento de las plantas productoras de medicamentos de las Buenas Prácticas de Manufactura (GMP). Recientemente se están generando importantes cambios impulsados desde el Ministerio de Salud de la República Argentina respecto de la política de medicamentos con la promulgación de varios decretos, entre ellos el decreto de necesidad y urgencia 486/2002. En el mismo, de declara la emergencia sanitaria hasta el 31 de diciembre del 2002 a efectos de garantizar el suministro de medicamentos e insumos en el marco de la crisis política, social y económica en la cual está inmersa la Argentina. En el artículo 10, se faculta al Ministerio de Salud para que dicte normas respecto de precios de referencia de insumos y medicamentos críticos, prescripción de medicamentos por su nombre genérico y sustitución en la dispensación por parte del profesional farmacéutico del medicamento recetado por otros medicamentos que contenga los mismos principios activos, concentración, forma farmacéutica, cantidad de unidades por envase y menor precio. Es importante antes de analizar el impacto de estos cambios, definir algunos términos contenidos en estos decretos como medicamento original, medicamentos «copias» o similares y genéricos dentro del mercado farmacéutico argentino. El medicamento original es aquel que contiene un principio activo innovador como consecuencia de un completo desarrollo en el campo de la farmacología preclínica y clínica. Este desarrollo comienza desde la síntesis química del mismo hasta la investigación clínica en voluntarios sanos (estudios de Fase I) y pacientes (Fase II, III). Este proceso dura varios años (7-10 años) y requiere una importante inversión por parte de la empresa farmacéutica que está a cargo del desarrollo. La misma corre con todos los riesgos que este desarrollo implica, pudiéndose interrumpir el mismo si no se alcanzan los estándares de eficacia y seguridad deseados. La mayoría de las veces la investigación sobre el medicamento original es el que aporta todos los datos de eficacia y seguridad del principio activo en una forma farmacéutica, dosis e indicaciones determinadas. Los medicamentos «copias» contienen los mismos principios activos del medicamento original y se encuentran avalados por los datos de eficacia y seguridad generados mediante la investigación del medicamento original. En la Argentina, debido a que la gran mayoría de los productos se encuentran sin protección por ley de patentes, existen varias copias de medicamentos originales con diferentes nombres comerciales.
Este hecho da origen a que un mismo principio activo esté contenido en diferentes medicamentos con diversos nombres comerciales o de fantasía y con diferencias en cuanto los precios de los mismos. Los medicamentos copia ó similares deben cumplir con los mismos requisitos de calidad de los originales y en tal sentido la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) es el organismo encargado de asegurar la calidad de los mismos mediante la exigencia de estudios de biodisponibilidad y bioequivalencia. En los últimos años debido a los cambios de legislación vigentes (ley de patentes), se han realizado contratos entre laboratorios que investigan medicamentos innovadores y laboratorios nacionales para la licencia de determinados productos, incluso con diferentes marcas. Por último, los medicamentos genéricos son aquellos que contienen el mismo principio activo, en idéntica concentración e igual forma farmacéutica que el medicamento innovador o original el cual es administrado con la misma posología y a las mismas indicaciones que el producto de referencia. Los medicamentos genéricos deben ser equivalentes terapéuticamente respecto del medicamento original y se comercializan luego del período de protección de patente que goza el medicamento innovador u original. En los Estados Unidos para que un medicamento sea considerado genérico el nombre del laboratorio productor no puede formar parte de la denominación del producto. Habitualmente los genéricos se comercializan a un precio inferior al original debido a que no tienen los costos de investigación y desarrollo que se incurren con el medicamento original. Por este motivo, en los países que cuentan con una ley efectiva de protección de patentes, luego de la expiración de patente del medicamento original hay un significativo descenso del precio del principio activo que se comienza a comercializar como genérico. Consideradas las definiciones anteriores, se pueden inferir las implicancias de los cambios promovidos por el Ministerio de Salud. En primer lugar se debe aclarar que no hay verdaderos medicamentos genéricos en la Argentina y que el mercado farmacéutico está compuesto por medicamentos originales (innovadores) y medicamentos similares o copias. Debido a este fenómeno, es necesaria nueva legislación que reglamente sobre los medicamentos genéricos. En segundo lugar, se debe asegurar apunte a asegurar la calidad y equivalencia terapéutica de los medicamentos genéricos (mediante la realización de estudios de bioequivalencia) frente a los medicamentos innovadores u originales y los controles de producción mediante normas GMP. Si esto no se cumpliera no puede asegurase la intercambiabilidad de dos medicamentos que contengan el mismo principio activo tanto sean genéricos o medicamentos similares (ver: www.healthig.com/medicamentos/medicamentos44.html). Está muy bien documentado en la literatura médica nacional e internacional y en los reportes de las agencias regulatorias, la falta de eficacia y eventos adversos con medicamentos que contienen el mismo principio activo (ya sean similares o genéricos) que el medicamento original en los cuales no se han hecho los controles de calidad necesarios. Un tema que merece la atención es la posibilidad de sustitución que plantea el decreto de necesidad y urgencia 486/2002. Esta sustitución la podrá realizar el profesional farmacéutico sustituyendo el medicamento prescripto por el médico por otro similar que contenga el mismo principio activo. Indudablemente este hecho afecta el poder de decisión del médico quien pierde la capacidad de decidir sobre el medicamento prescripto sobre la base de la experiencia previa propia con el medicamento y la respuesta observada en sus pacientes. Asimismo el farmacéutico adquiere un nuevo protagonismo al contar con poder de decisión sobre la sustitución del producto indicado en la receta del médico por otro producto que contenga igual principio activo. Sin embargo, se plantean algunos cuestiones relacionadas con la responsabilidad médico-legal del acto médico (que incluye la responsabilidad sobre el medicamento prescripto al paciente). Al sustituir el producto recetado por el médico, la responsabilidad legal se debería transferir al profesional farmacéutico con todas las implicancias legales y jurídicas que esto implica. Indudablemente, este tema no debe ser tomado a la ligera y debe realizarse un análisis profundo de todas las consecuencias médicas y jurídicas derivadas de estos cambios. En conclusión, la implementación de una política de medicamentos orientada al genérico debe estar firmemente apoyada en el aseguramiento de la calidad y equivalencia terapéutica de todos los principios activos como ocurre en países desarrollados. Asimismo, se debe proteger el desarrollo e investigación de moléculas originales para aumentar el arsenal terapéutico y encontrar nuevos tratamientos más eficaces y seguros para los problemas de salud de la población. Basta recordar en este sentido el aporte de la investigación en el desarrollo de nuevos tratamientos como por ejemplo los inhibidores de proteasa (para el tratamiento contra el SIDA) y su impacto clínico y farmacoeconómico en el manejo de estos pacientes. Y por último, se debe respetar la decisión del profesional médico en el momento de decidir la prescripción ya que es parte indisoluble del acto médico (y por ende está bajo su responsabilidad) afectando la sustitución sin lugar a dudas, la relación-médico paciente.
1) Medicamentos, biodisponibilidad y bioequivalencia. HEALTHIG News Año IV N° 8. Fecha: 31 de Agosto del 2000 2) Emergencia Sanitaria Nacional. Decreto 486/2002. Boletín Oficial N° 29857 1ra. Sección, Fecha: 13 de Marzo del 2002 |
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Health I. G. News
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Dos fundamentos sociales en crisis
En mayor o menor medida, en todo el mundo, se están realizando gigantescas movilizaciones motivadas por la crisis laboral, al mismo tiempo que un gran porcentaje de la humanidad tiene graves dificultades para relacionarse en pareja o mantener la coherencia familiar. La estructura familiar ha variado, generalmente, de acuerdo con las variantes socio-económicas, desde la familia agraria a la célula de la sociedad industrializada, para terminar en la soledad de la era digital. El trabajo también corre detrás de las diferentes oleadas socio-económicas. En este movimiento, que no respeta edades ni niveles económicos o culturales, están quienes "surfean" sobre las olas y quienes se ahogan en las agitadas aguas. Estos cambios son acompañados por un re-acomodamiento de grandes masas migratorias, que buscan "mejores pastos" para sus aspiraciones. El siglo XXI será la época en que se desarrollará una nueva forma de encarar la actividad económica, una nueva estructura familiar y un nuevo mapa demográfico. El sufrimiento individual que esta crisis cause, estará directamente relacionado con nuestra capacidad para absorber los cambios, adaptarnos u oponernos.
De acuerdo con la selección natural, sobrevivirán quienes puedan superar el cambio. La humanidad se desarrolló, según cuentan algunas teorías, desde un esquema social basado en la recolección, nómada, hacia el grupo tribal estable agricultor o ganadero. Muchas veces los grupos ganaderos habrán sido nómades. En ambos casos, la tribu estaba conformada por un grupo de familias, donde es posible que no existieran nexos fijos de filiación. Pero este sistema fue limitándose paulatinamente hacia el grupo consanguíneo, estableciéndose así la unidad familiar conformada por un líder y sus hermanos, hijos, sobrinos y nietos. El pasaje desde los recolectores hasta la unidad consanguínea debe haber llevado centenares de años y, de seguro, mucho sufrimiento. Luego sobrevino la era industrial y la nueva unidad familiar se redujo al matrimonio y sus hijos. Hoy en día, esta unidad prototipo coexiste con grupos de la era agraria. Al mismo tiempo se está desarrollando un nuevo sistema socio-económico que, aún, no ha encontrado su arquetipo. Como los anteriores, este sistema está buscando, no sólo su unidad "familiar", sino también su sustento económico. Todo ello inmerso en una crisis mundial agravada por la superpoblación del planeta y la reducción de los recursos producida por dos factores: la concentración de estos recursos en pocas manos y el impacto ambiental. Es poco posible que se genere un nuestra humanidad un nivel de conciencia que permita adoptar los cambios necesarios para que este pasaje resulte poco traumático. Lo esperable es que las cosas continúen como hasta hoy, esto es decir que aumentará la concentración de los recursos en pocas manos, las crisis sociales, los enfrentamientos armados, el ataque al medio ambiente y la disolución de la célula familiar tradicional. Los intereses que movilizan ejércitos por cuestiones de provisión de combustible o por el simple hecho de comercializar armas de guerra, no cesarán en su actividad; porque no hay poder en la tierra que pueda oponérseles. Se seguirá destruyendo el medio ambiente en pro de un desarrollo económico local ya que no es esperable que los países con menos recursos renuncien a sus "beneficios" mientras que los poderosos le dan la espalda a sus necesidades. Como el universo se basa en la mutación y la fluidez. La concentración, esto es el detenimiento, la no-fluidez de los recursos, producirá más miseria. La riqueza aumenta si fluye y se comparte, pero se reduce cuando se detiene su flujo. Esto sólo se puede revertir si surgiera una conciencia generalizada capaz de ver la realidad del devenir de la existencia. De otra forma, será necesaria una crisis aún más extrema para desarrollar el entendimiento del esquema de sociedad que se aproxima. En general, las conciencias estructuradas y conservadoras, que son las que producen esquemas dogmáticos, carecen de la capacidad para adaptarse a los cambios. Su tendencia es forzar la persistencia de una situación donde, evidentemente, sustentan el poder. Esquemas dogmatizados dan origen a imperios dominantes como el anglo-sajón y a reacciones fanatizadas como las del Talibán. El esquema es el mismo, la diferencia estriba solamente en la disponibilidad de recursos. El enfrentamiento de ambas posturas será, tal vez, el detonante de esta crisis. Evidentemente, las personas capaces de sustentar el cambio, somos mayoría, porque casi todos lo deseamos. Pero estamos aislados por un sistema que alimenta el automatismo y la auto-segregación y por nuestra propia falta de iniciativa. Esperar que el cambio se produzca desde los polos dominantes es una utopía, porque este cambio significará una disminución de su poder. La sociedad del futuro será inmensamente diferente a esta, tanto, que casi nadie podrá establecer un nexo entre ambas. El nexo habrá sido, justamente, esta crisis actual.
San Juan de Puerto Rico, septiembre 30 de 2002
exclusivo para «S.O.S. Psicólogo»
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Juan Carlos Laborde
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Torkom Saraydarian en Sinfonía del Zodiaco (Editorial Kier Buenos Aires, 1995) dice:
«
Jamás olvidaré aquella noche oscura y serena en que mi padre y yo caminábamos por el
desierto. Miró el cielo un instante, y me dijo:
Indudablemente la vida del hombre, es un desierto, que va realizándose "al brillo del aparecer ". La noción de Universo, que percibimos al mirar el cielo infinito, plagado de estrellas, nos ubica, en la real dimensión, de nuestra finita vida terrena, donde el trabajo cobra un lugar de relevancia. No me refiero al trabajo remunerativo, que si bien es importante porque nos proporciona el sustento diario, sino al trabajo sobre la conciencia, al que nos lleva la búsqueda del conocimiento que nos enriquece y nos permite incorporar la rica experiencia para afrontar los desafíos que toda vida conlleva. Vida y azar, conocimiento y prueba, parece ser la constante donde atravesamos nuestro terreno tiempo. En el plano del conocimiento interno, es donde se encuentra la familia, con sus tradiciones, mamadas desde la cuna, que nos remontan al pretérito tiempo de nuestros ancestros, permitiéndonos mostrar, gestos, aptitudes, hábitos y destrezas, que al momento de los desafíos rescatamos de nuestro mundo íntimo, y quizás sean el aporte que uno ha recogido en las caricias infantiles y en las primeras relaciones familiares. A modo de retribución del salario recibido, es que uno transmite a sus hijos, desde el fondo más profundo de su ser, y en la más absoluta inconsciencia, esos mandatos, que pasan a formar parte de ese tiempo pretérito, de una herencia que no se puede negar, y que se puede deleitar.
Buenos Aires, septiembre del 2002
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Norberto Mercurio
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