En un mundo dónde la economía ha hegemonizado la vida planetaria y dónde la injusticia social convirtió al hombre en un número, el 52,5% del producto bruto interno está en manos del 20% de la población más rica del mundo, la piel, ese manto que separa lo interno de lo externo, encargado de registrar la interacción del cuerpo y el mundo, refleja los avatares de una globalización salvaje.

Es así como asistimos a una verdadera antropología de la piel, por sus marcas y por sus huellas, y a la proliferación de distintas afecciones cutáneas.

En vastos sectores del mundo la globalización ha debilitado los controles sociales y culturales establecidos por los estados, las iglesias, las familias o las escuelas, y las fronteras entre lo normal y lo patológico, lo permitido y lo prohibido han perdido como antinomias jerárquicas toda su nitidez.

El lenguaje se ha vuelto un elemento devaluado.

El sentir, un anónimo que nos habita, y en medio de la injusticia económico social aludida anteriormente, se genera un clima de violencia, de inseguridad, de desconfianza, que hace que la comunicación sea en muchos casos simplemente agresión.

En éste marco , el cuerpo es el objeto de un culto que se conforma a veces con estereotipos compartidos: una apariencia externa que suponemos es imagen de un bienestar interior.

Pero nos encontramos con que el aspecto del cuerpo, su look, "el que lo dice todo", no coincide con la sensación de envejecimiento, ya no del cuerpo, sino de la relación con el mundo. Un mundo con rupturas de sentido aceleradas y multiplicadas, dónde es difícil sentirse joven o mayor. Ese cuerpo entonces, no puede ser definido como lugar de identidad, relacional e histórico.

Vivimos una gran dualidad, por un lado el embellecimiento exterior, y por otro lado la encrucijada laberíntica de la psiquis.

Por eso paralelo a ese embellecimiento exterior surgen patologías de sufrimiento casi insostenibles e incomprensibles.

No hay dos historias en el hombre, una psíquica y otra física. Existen dos relatos, que se dan entrelazados íntimamente en una historia integral.

El escenario dónde se desarrolla el entramado de los dos relatos es el cuerpo. Hay un lenguaje que el cuerpo expresa como una encrucijada.

El cuerpo representa a la vez todo lo que se pueda aprehender de la intimidad individual y la forma inmediata de la exterioridad, la forma sensible del espacio-tiempo que el hombre ocupa durante toda su vida.

Pero nuestro interior se nos escapa en parte, por más que se imponga a nuestra atención mediante el dolor, la enfermedad, el deseo o el placer.

Vivimos inmersos en un momento histórico en el que la cultura de la imagen, el simulacro, lo virtual, el sintetizador capaz de reproducir rasgos culturales diversos, el debilitamiento de la historicidad en las relaciones, incluidas las cotidianas, el sálvese quien pueda que sumerge a grupos e individuos en la desesperanza, ha llevado a sentir y experimentar una condición de crisis tal que se produjo una caída de las expectativas relacionadas con el mejoramiento de las condiciones y calidad de vida.

Esta desesperanza no sólo afecta a los pobres, sino también a vastos sectores de profesionales, maestros, investigadores, etc.

El descreimiento y la desesperanza están presentes en los adolescentes y en los niños, que en la consulta muestran su piel con la marcas de una sociedad globalizada, que invade la vida pública y privada, y dónde esa piel es lo que más se expone al vivir sin una resguardo de la intimidad.

En la década del setenta el hombre nuclear y la mujer biónica se convirtieron en los superhéroes cibernéticos que podían alcanzarlo todo.

Ahora la ciencia se concentra en implantar también órganos biónicos en cuerpos de seres humanos para suplir a los órganos que fallan. El oído biónico es ya una realidad, como también el ojo y el brazo biónico. Se avanza en los estudios para reponer tejidos y órganos a partir del cultivo de células.

Y en la problemática y febril fantasía contemporánea, los mercados opinan, mandan, se deprimen, aceptan, rechazan, se enojan, se estremecen. Están revestidos de una subjetividad sin cuerpo ni rostro, pero dotada de una sólida presencia y un poder atemorizante. Los mercados han cobrado vida y la viven entre nosotros.

Para llegar a pensar, nos dice Didier Anzieu, el niño debe haber sido rodeado por un "entorno" que "pensaba" por él, pero dónde el primer conocimiento se produce a través del contacto físico.

Nos preguntamos, ¿si ahora ese entorno son los mercados, se estará dejando a esos niños distantes de la posibilidad de que los pensamientos tengan cuerpo y rostro que colaboren al proceso de limitar, delimitar y accionar en el mundo?

Entre nosotros también se reproducen las formas delictivas violentas que hasta hace poco emergían como hechos aislados, resultados de historias teñidas de demencia o perversión. Hoy lo que alarma y estremece es otra cosa. El sufrimiento no es comunicado con palabras. Es cada vez más claro que algo ocurre con lo comunitario y que la violencia con forma de delito emerge como signo despiadado de conflictos vinculados con las formas de convivencia.

La vida social supone cierta comunidad de experiencias y expectativas, una historia común que origina una identidad social en quienes habitan un mismo espacio. Cuando esta identidad se logra el mundo aparece como un sitio complejo a conquistar, pero se confía en que si se hace el esfuerzo necesario, habrá un refugio merecido por integrar esa comunidad. Es una experiencia esencial, sobre todo para los adolescentes y los niños.

Pero el mundo está mutando a una velocidad desvastadora y esto vuelve desconocido lo que hasta ayer era familiar, tecnológico lo artesanal, inevitable lo que nos asusta.

El mundo interno de cualquier adolescente es una caldera de deseos y aspiraciones, necesita que su comunidad le permita construir su identidad social para imaginar que sus anhelos no son quimeras inalcanzables.

Es preciso que el yo pensante del ser humano pueda desarrollarse en un clima propicio para que se manifieste su ser, su sentir, su conocer, que lo vivido corporalmente pueda entramarse en hechos psíquicos.

El pensar requiere del lenguaje y sus palabras para transmitir afectos e imágenes que den cuenta de la reflexión de sí mismo, en semejanzas y diferencias con otros. Nos encontramos con chicos que empujados por su situación social dejan la escuela y se enfrentan a trabajos degradados e inestables, o son desocupados, sin nada que los estimule porque saben que sus posibilidades de incorporarse a la vida social son nulas. Sin capital cultural suficiente, sin "contactos" que brinden posibilidades, su futuro es casi inexistente. Son los excluidos por excelencia, forzados a vivir en frustración constante, que difícilmente pueden interiorizar formas sociales de respeto por el otro.¿Qué se les pide, en general? Que no molesten. Pero su piel denota la molestia en la que viven.

Entonces la novedad no es que la vida no tenga sentido, o lo tenga poco. Se experimenta la necesidad imperiosa, cotidiana de darle alguno. Es una necesidad relacionada con la identidad, con la pertenencia.

El movimiento de separación de lo económico y lo social asumió la forma del crecimiento de una desocupación masiva y de larga duración, separación de la producción y la redistribución, de la competitividad y la solidaridad.

Han cobrado nueva importancia las nociones de precariedad y vulnerabilidad, puestos de relieve en los dos relatos psiquico y somático antes mencionados.

Nos dice Alain Touraine: "ya no se trata, entonces, de reconocer el valor universal de una cultura o de una civilización sino, por el contrario, de reconocer a cada individuo el derecho de conjugar, de articular en la propia experiencia de vida personal y colectiva, la participación en el mundo de los mercados y de las técnicas con una identidad cultural particular. No es la inspiración universal de una cultura lo que hay que reconocer, sino la voluntad de individuación de todos aquellos que buscan reunificar lo que nuestro mundo, globalizado en la economía y fragmentado en la cultura, tiende cada vez con mayor fuerza a separar".

La piel no es simplemente un contenedor pasivo del cuerpo.

A lo largo de varios años hemos entrevistado en nuestro servicio de Dermatología Pedíatrica del Hospital Ramos Mejía, que dirige la Dra. Margarita Larralde, a niños/adolescentes entre 2 y 18 años y sus familias, con alopecía areata, psoriasis,eczema atópico, urticaria, pediculosis, herpes simple, herpes zoster, dishidrosis, escoriaciones neuróticas, tricotilomanía, onicofagia, acné, lupus.

A través del tratamiento transdiciplinario, la entrevista psicológica dentro del mismo posee un papel preponderante en la investigación de la esfera psíquica del paciente. Hemos detectado severas perturbaciones emocionales que han devenido en somatizaciones del más diverso carácter, debido a la mala adaptación y /o relación del paciente con su familia y su contexto social.

En las épocas de estabilidad teórica e institucional, las disciplinas ( entendidas como una red cognitiva que existen a través de la acción humana en el seno de una cultura) se apoyan en la creencia del avance permanente sobre su objeto de estudio. En los momentos de crisis es cuando la estabilidad se ve afectada tanto por fluctuaciones internas, como por la aparición de cuestionamientos o demandas externas. Es entonces cuando aparece el debate sobre la transdisciplina.

Recordamos que "crisis", es el término chino para "oportunidad", ¿pero oportunidad para qué?, también para comprender las inestabilidades y las fluctuaciones como prolegómenos y señales de cambio.

Y el cambio es el signo de los tiempos.

Los cambios teóricos están indisolublemente ligados a los cambios en los modos de vida, en las prácticas profesionales y en los estilos institucionales.

Las concepciones positivistas de la ciencia dividieron el conocimiento en compartimentos estancos, así cada disciplina se ocupaba sólo de su objeto de estudio.

Y nuestra visión del ser humano y su sufrimiento era también conceptualizada según esos compartimentos estancos.

A comienzos del siglo XX , los modelos probabilísiticos, el principio de indeterminación en la física cuántica, los modelos de autoorganización en la biología, y luego la teoría del Caos y los enfoques de la Complejidad, tanto en las ciencias como en la epistemología fué lo que nos permitió un cambio radical en la manera de concebir al hombre, asistiendo la multiplicación de mundos posibles, al desarrollo de nuevas dimensiones de la experiencia como la realidad virtual, viendo caer fronteras y muros que creíamos eternos, todo esto conviviendo aún con viejas instituciones, teorías y modelos relacionales.

Esta situación de altísima tensión cognitiva y emocional nos demanda el esfuerzo del esclarecimiento de nuestras posibilidades y límites, de nuestra identidad como seres cambiantes y de los estilos cognitivos que se adecuan mejor a comprender el mundo de la complejidad como multiforme y mutante.

Entendemos que ni los hechos, ni los datos, ni los problemas son cosas del "mundo en sí", sino que surgen de nuestra interacción con él.

El conocimiento es algo que ocurre en el espacio "entre" un sujeto y otros sujetos, entre el sujeto y sí mismo y en la interacción del sujeto y el mundo.

La interdisciplina es el diálogo entre diferentes, manteniendo y disfrutando el poder creativo de la diferencia, para nutrirnos del intercambio.

Es el paso para que se comience a configurar una perspectiva transdisciplinaria que de origen a una nueva tradición en la investigación y el conocimiento, que nos permita construir narraciones multidimensionales.

Esto nos posibilita comprender a los niños/adolescentes y sus familias que llegan a la consulta, no como sumatoria de capacidades, propiedades, como un individuo con su sufrimiento psíquico o físico, sino como un sujeto complejo que adviene como tal en la trama relacional de su sociedad, dónde las nociones de historia y vínculos cobran valor fundamental, no sólo en el nivel conceptual, sino que implican también abrirnos a una nueva sensibilidad y a otras formas de actuar y conocer.

Podemos decir entonces que la piel, que envuelve y delimita el cuerpo, refleja la inequidad social. El yo piel es una estructura intermedia que une al aparato psíquico con el mundo exterior. Por lo tanto la piel es la que denota los avatares de los procesos económicos y psicosociales de un mundo en continuo desarrollo y contradicción.

La piel refleja la historia del hombre, su antropos, y en ocasiones nos muestra un verdadero mapa de la miseria y el sufrimiento del hombre.

El cuerpo en tanto espacio antropológico, como espacio existencial, es la puesta en escena de una experiencia de relación con el mundo ,de hombres y mujeres situados en relación con un medio, en un tiempo histórico determinado, dónde las condiciones socio-económicas y políticas, impresas en la piel, no pueden ser dejadas de lado para su comprensión.

Licenciada Rut Diana Cohen



México: Primera semana nacional de donación de órganos y tejidos

De nuestro corresponsal: Ing. René Schwebel R:
healthigmx@yahoo.com

El primer trasplante de riñón realizado con éxito en el mundo, fue en 1959 en los Estados Unidos. Cuatro años después, México entra a la carrera de ésta técnica quirúrgica, que permite la sustitución de un órgano por uno sano, para devolver al individuo su calidad de vida e incorporarlo hasta en un 95 por ciento a su vida productiva.

No es si no hasta treinta y siete años después, que se celebrará la "Primera Semana Nacional de Donación de Órganos y Tejidos" en la República Mexicana. Del 25 al 30 de septiembre del año 2000. Esto sucede, a raíz de la reciente aprobación a las Reformas de la Ley General de Salud en su Título XIV, "Donación, Trasplantes y Perdida de la Vida" que se está comenzando a desarrollar campañas nacionales de difusión, para concienciar a la población mexicana sobre la importancia de la donación de órganos y tejidos para después de la vida.

En México, el día del Trasplante es el 28 de septiembre.

Por esto también se ha organizado el 1er. Concurso Nacional de Testimonios y Dibujo Infantil sobre Trasplantes y Donación de Órganos, lanzándose la convocatoria el día 22 de junio del presente año. La clausura de esta Primera Semana, se planea con un evento deportivo musical e información para captar más donantes a través de la firma de su carné de sí donador. Se les realizó la invitación oficial a varios Organismos No Gubernamentales entre ellos la AMPRAC, Asociación Mexicana Protrasplante Renal, A.C., así como a la ATEPAC, Asociación de Trasplantados del Estado de Puebla, A.C.; que ayudarán intensamente en la organización de dichos eventos en el ámbito estatal y nacional.

Prueban la alteración genética de células hepáticas para que liberen insulina

(DM) - El transplante de células de islotes pancreáticos ha abierto un nuevo camino en el tratamiento de la diabetes insulinodependiente. Si bien la tasa de éxito del trasplante de páncreas se encuentra cada vez más cercana a la de órganos como el corazón o el riñón, los injertos de páncreas se realizan en su gran mayoría para erradicar la diabetes de tipo 1.

Recientemente, se presentaron los resultados de un trabajo realizado en Estados Unidos en el que se logró trasplantar con éxito células de islotes pancreáticos a un grupo de diabéticos insulinodependientes. Sin embargo, este prometedor trabajo planteaba como principal problema la gran cantidad de células de islotes que es necesaria para cubrir el tratamiento de los diabéticos.

En el XXXVI Congreso de la EASD, un equipo internacional de científicos ha presentado otra posible alternativa para la obtención de células que restauren la secreción normal de la insulina. Estos investigadores han estudiado, por primera vez, la posibilidad de alterar genéticamente un determinado tipo de células hepáticas para conseguir que sinteticen y liberen insulina. El equipo de científicos, procedentes de la Universidad Tecnológica de Sidney, en Australia, y del Hospital Universitario Hadassah, de Jerusalén, ha modificado genéticamente hepatocitos humanos, los HUH7, y tras alterarlos los han implantado en un grupo de ratones diabéticos insulinodependientes.

Según ha expuesto el profesor Tuch, coordinador del estudio, los ratones experimentaron una normalización en sus concentraciones de glucemia después del trasplante. La prueba de sobrecarga oral a la glucosa realizada en los animales trasplantados demostró una clara reducción de la glucemia, comparada con los ratones control.

Los científicos extrajeron de nuevo los hepatocitos modificados genéticamente de algunos de los ratones injertados y estos animales experimentaron un regreso a su condición de hiperglicemia. Sin embargo, las células extraidas mantenían las respuestas a la glucosa en un medio de cultivo.
Para los autores del trabajo, «esta investigación sugiere una nueva posibilidad en el trasplante celular para el tratamiento de la diabetes tipo 1. Los hepatocitos alterados genéticamente han logrado producir insulina y restaurar las concentraciones de glucosa en sangre normales en los ratones que hemos estudiado».

Health I. G. News



Nunca olvidaré aquella experiencia en el estudio de danza, en Buenos Aires, de María Fux…

Jamás las clases de expresión corporal eran iguales; si bien existía una técnica para que los movimientos de nuestro cuerpo fueran armoniosos en relación a nuestro propio ser, la creatividad se hacía presente frente a un «otro» que, también conservando su creatividad, nos permitía unirnos en una «danza expresiva», en la cual existía un principio y un fin en instantes eternos, que hacía «hablar a nuestros cuerpos» por sí mismos en un encuentro mutuo.

La idea de María consistía en reconocer/reconocernos y aceptar éste, y éstos otros cuerpos con la expresión del «lenguaje no verbal». En recuperar éste cuerpo, que tal vez habíamos olvidado, en sentirlo propio e integrado dentro de todo nuestro ser.

María, tenía la «loca» pero genial costumbre de incorporar en sus clases a jóvenes no oyentes. Lo maravilloso era que, al principio, cuando se llegaba al estudio, en las primeras clases, nadie se daba cuenta de ello. Y la experiencia que paso a relatar consiste en esto justamente…

Un día, como otros, estábamos sentados en círculo y, de repente (ésta es mi impresión hoy) María hace sonar su música, dentro de su aparato musical, que siempre estaba adecuada a la situación. Y, no sé por qué, en el centro comenzó a danzar una joven no oyente; y tampoco sé por qué, yo me sentí invitada a danzar con ella… a expresarnos corporalmente, que luego nos siguieron los demás.

Era mi primera experiencia de danzar con una persona no oyente, y ese verdad que, en un primer momento, yo la observaba, ya que no entendía bien como podía danzar la música. Comencé a liberarme de los prejuicios mentales y corporales, sintiendo un momento pleno en donde llegaban respuestas simples y profundas a mi cuerpo, que luego impregnaban mi mente, suavemente. Cómo podía yo, resistirme a tan bella experiencia, en donde el «silencio» de ella era mi inspirador, mi guía. Sus movimientos corporales me hacían penetrar en mi propio silencio, y ya no escuchaba ni la música ni los ruidos de mi alrededor… Nuestra música era el ritmo que ella dulcemente me proponía con la expresión de su cuerpo, y así danzábamos sobre aquel parquet, que vibraba llevándonos luego a un ritmo logrado por ambas. Mi ser se encontraba con ese otro ser y, a la vez, yo me reencontraba con mi propio cuerpo que, como por arte de magia, iban desapareciendo los bloqueos que mi mente había generado durante tanto tiempo, haciendolos encarnar en lo corporal… Ya no predominaban, y yo me sentía libre y ella también. Apenas nuestros cuerpos se tocaban, y sin embargo existía una conexión tan profunda como respetuosa entre las dos, y en cada una. No existía ni el ayer ni el mañana, sólo el presente dentro del presente. Pudieron abrirse estos canales de comunicación a través de la expresión no verbal, y yo pude sentir como mi cuerpo se iba transformando. Y podíamos mostrar ésta libertad.

Esta experiencia, tan enriquecedora, me permitió entender el lenguaje de mi cuerpo, el expresarse del cuerpo de los otros y sobre todo procurar, en tanto que soy consciente, el escucharme y el escuchar estos «silencios» corporales.

Lic. Lilian E. LOZZIA



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